Unas 50 personas, entre huicholes y activistas, pidieron el viernes pasado a la embajadora de Canadá en México, Sara Hradecky, su intervención para evitar que la empresa canadiense First Majestic explote plata y destruya la zona de Wirikuta, territorio considerado sagrado por los indígenas.
Canadienses, respeten nuestra tierra, Mineras canadienses ilegales y sucias, se leía en algunas de las pancartas que mostraban los manifestantes, quienes se apostaron afuera del hotel posada Santa Fe, donde la diplomática se reunió con un grupo de sus connacionales, radicados en San Miguel de Allende.
Como parte de la protesta, colocaron cactáceas secas en el jardín principal de la ciudad, pues aseguraron que los trabajos de dicha compañía destruirán 29 especies en peligro de extinción.
Al término del encuentro que sostuvo Hradecky, el huichol Jesús Lara Ibarra y el presidente del jardín botánico El Charco del Ingenio, César Arias, le entregaron dos cartas en las que exigen la intervención del gobierno de Canadá para impedir la devastación del centro ceremonial de Wirikuta y la flora del lugar.
También le dieron una copia de la Declaratoria de Wirikuta que el mes pasado elaboraron indígenas de Durango, Jalisco y Nayarit, en la que expresan que el pueblo wixárika se encuentra unido, en pie de lucha espiritual; no permitiremos que muera nuestra herencia cultural y como consecuencia nuestra convivencia con nuestros ancestros y de la madre tierra.
Lara Ibarra criticó que el gobierno de Felipe Calderón no haga valer los derechos de los pueblos indígenas y haya entregado 22 concesiones para que First Majestic explote 70 por ciento de la superficie de Wirikuta y de Real de Catorce, en San Luis Potosí.
Fuente: Carlos García y Juan Carlos Partida – La Jornada




