El domingo, funcionarios mexicanos dijeron que descubrieron más de 170 refugiados centroamericanos que habían sido abandonados por sus traficantes en un remolque en el estado de Veracruz mientras los hombres, mujeres y niños intentaban atravesar México para llegar a la frontera de Estados Unidos.
En Veracruz, los residentes locales ofrecieron comida y agua a los refugiados.
María Elena Santiago, una residente local, expresó: “Había personas jóvenes, hombres y mujeres mayores, habían traído niños, niños pequeños de entre ocho y diez años. Los niños que trajeron también estaban corriendo. Querían comer, pero lo único que pudimos hacer en la mañana fue [ofrecer] café, leche, galletas. Eso es lo que les dimos”.
Fuente: Democracy Now!




