Rex Tillerson, actual ejecutivo en jefe de ExxonMobil, una de las trasnacionales más poderosas del mundo con operaciones en más de 50 países, México incluido, fue nombrado próximo encargado de la política exterior de Estados Unidos por el presidente electo Donald Trump, quien a la vez anunció que otro texano con extensos vínculos con la industria de los hidrocarburos, el ex gobernador Rick Perry, fue nominado para ocupar la dirección del Departamento de Energía.

(David Brooks – La Jornada) EEUU – Tillerson será el primer secretario de Estado en la historia sin experiencia previa en el sector público, ya que ha trabajado casi toda su vida, durante más de cuatro décadas, en ExxonMobil, donde llegó a ser jefe de ese imperio petrolero en 2006.

Al frente de una empresa que algunos han llamado un poder soberano –o como lo llamó Steve Coll, de The New Yorker, quien escribió un libro sobre ExxonMobil, un Estado empresarial dentro del estado estadunidense– Tillerson sí tiene amplia experiencia en manejar los intereses de su empresa en los 58 países en que opera en todo el planeta, desde Rusia, Medio Oriente y África hasta América Latina.

Justo su cercana relación con Vladimir Putin por los extensos negocios con petroleras rusas dentro y fuera de ese país (Tillerson ha sido hasta premiado por Putin con la Orden de Amistad en 2013) es el mayor obstáculo a su ratificación, ya que Rusia ha sido declarada enemigo de EEUU, otra vez, en este coyuntura, donde se le acusa de intentar socavar la democracia en este país.

Otros críticos expresan su preocupación sobre si Tillerson podrá distinguir entre los intereses de su empresa y los de EEUU al manejar la relación internacional como jefe diplomático del gobierno. Pero con el objetivo expreso de Trump de reparar la relación con Rusia, este empresario podría ser exactamente lo que necesita para esa tarea.

Ecologistas expresaron alarma por el nombramiento de Tillerson (al igual de su paisano Perry), al recordar que Exxon es símbolo de una industria de hidrocarburos que está amenazando el futuro del planeta, y que durante décadas se dedicó a negar o poner en duda el fenómeno del cambio climático (ver John Saxe-Fernandez). Pero Tillerson ha encabezado un giro en esta posición de la empresa, a tal punto que ExxonMobil respaldó el Acuerdo de París sobre cambio climático.

Tillerson es un ingeniero de acento texano, nacido en Wichita Falls; fue un ferviente boy scout y aún monta a caballo con su sombrero de cowboy; aunque es considerado profundamente conservador, promovió mayor apertura en la empresa en torno a los derechos gays, entre otras cosas. Aunque nunca ha vivido fuera del país, ha logrado proyectar una imagen de negociador internacional pragmático con todo tipo de políticos, desde Putin hasta Hugo Chávez, y prefiere negociaciones transparentes y libres de cualquier irregularidad.

Su empresa acaba de obtener una de las ofertas de exploración marítima en aguas profundas de México (junto con Total), y por eso, aunado a su percepción de la creciente importancia de México como mercado de exportación de gas natural, comentan algunos expertos del sector, podría intentar mejorar la relación con el gobierno mexicano, reportó el New York Times.
De hecho, en un foro del Consejo de Relaciones Exteriores, en junio de 2012, sobre seguridad energética y América del Norte, Tillerson celebró que la clase política mexicana parecía apoyar la continuación de la reformas de Pemex, que llevarán a un desarrollo más grande de sus recursos domésticos a través de “abrir oportunidades para mayores asociaciones y colaboraciones…”

ExxonMobil sería la 41 economía más grande del mundo en 2015 si su ingreso –de 269 mil millones de dólares– es comparado con el PIB (adelante de Chile, Irlanda, Finlandia y Portugal –y eso, con el desplome del precio de petróleo y gas en los últimos años–; en 2012, por ejemplo, tenía ingresos de más de 400 mil millones de dólares, el equivalente al PIB de Noruega).
A la vez, Rick Perry fue seleccionado por Trump para encabezar el Departamento de Energía, instancia que como precandidato presidencial juró abolir (aunque en un famoso debate se le olvidó el nombre).

Perry es integrante de la junta directiva de Energy Transfer Partners, la empresa encargada de construir el oleoducto Dakota Access que motivó durante meses un movimiento de resistencia encabezado por pueblos indígenas en Dakota del Norte, el cual por ahora ha logrado frenar el proyecto.