El 13 de octubre, más de 100 residentes de Detroit, incluyendo un gran contingente de trabajadoras/es jubilados, se manifestaron frente al Instituto del Arte. Adentro, la élite de la ciudad estaba celebrando la apertura de una oficina del bufete de abogados corporativos Jones Day en Detroit.

Jones Day fue contratada por Kevyn Orr, empleado de la empresa, quien fue nombrado Director de Emergencias para “representar” a Detroit en el tribunal federal de quiebras. Lo que Orr y Jones Day hicieron, en complicidad con el juez de bancarrota Steven Rhodes, fue construir una “gran oferta” para saquear las pensiones y robar los activos de la ciudad. El acuerdo implantó drásticos recortes de pensiones a las/os jubilados de la ciudad y canceló su seguro de salud, dio el Instituto de Artes de la ciudad de Detroit a un consorcio de “filántropos”, y convirtió el atesorado parque Belle Isle de la ciudad en un parque estatal que requiere una cuota de entrada.
Jones Day recibió $53 millones en honorarios de la tesorería de la ciudad para ayudar a los saqueadores corporativos por un año. Mientras tanto, las/os residentes de Detroit están todavía en deuda por cientos de millones de dólares en pagos de intereses a algunos de los mayores bancos del mundo, el resultado de tratos fraudulentos de cambiar las tasas de intereses.
Las/os manifestantes colocaron un piquete que ocupaba la glorieta utilizada para dejar a los invitados en el estacionamiento de servicio de valet. Como resultado, los asistentes del estacionamiento tuvieron que estar bajo la protección de la policía y recibir a los asistentes a la gala en la acera acompañándoles a través de una hilera de manifestantes que enfrentaron a cada uno de los millonarios con gritos de “vergüenza” y “saqueadores, mentirosos y ladrones”.
Fuente: Martha Grevatt – Mundo Obrero