Isabel Dos Santos está presente en 16 grandes empresas en Angola, 17 en Portugal, una en Suiza, otra en Chipre y otra en Madeira. En España es bien conocido el proceso de absorción de cajas que inició La Caixa a partir de 2011. Tan sólo un año después de crear CaixaBank, La Caixa absorbió el conglomerado de cajas que formaron Banca Cívica (Caja Navarra, Caja Canarias, Caja de Burgos y Cajasol) y mantuvo otras inversiones en bancos de fuera del país, como fue el caso del BPI –Banco Portugués de Investimento–.
(Daniel Toledo – Diagonal) Angola – Menos conocida es la larga y dura lucha en que está envuelta La Caixa por el control del BPI. Esta batalla, por supuesto, ha de disputarse según las reglas del juego europeas, pero el contrincante no es portugués, ni español, ni siquiera europeo, sino angoleño. La todopoderosa Isabel Dos Santos, hija del presidente de Angola, Eduardo Dos Santos, ‘La Princesa’ o ‘La Leona’, como la apodan los que no la ven con buenos ojos, la mujer más rica de África lleva años impidiendo que La Caixa se haga con el control del BPI. Es una lucha de culturas, de mentalidades, una lid entre la forma europea de hacer dinero y la forma africana.
Isabel es una empresaria mil millonaria en un país donde el 54% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y al que The New York Times declaró como el país del mundo en que los niños tienen más peligro de morir. Esto ha hecho fuerte a Isabel, más que fuerte, implacable hasta el capricho.
Su primer negocio fue un club/restaurante en la zona de Luanda conocida como A Ilha (La Isla), un barrio/trinchera para la súper reducida clase alta del país. En realidad, según la revista Forbes, el propietario inicial del club, allá por 1997, vio su negocio peligrar por ciertos problemas sanitarios y fiscales, y encontró la solución metiendo de socia a la hija del hombre más poderoso de Angola. Hoy el Miami Beach Club es el local de referencia para escuchar buena música en Luanda y comer y beber a precios europeos.
Y hoy la hija del presidente está presente en 16 grandes empresas en Angola, 17 en Portugal, una en Suiza, otra en Chipre y otra en Madeira: banca, energía, cemento, distribución, finanzas, servicios, sector inmobiliario, restauración, supermercados, telecomunicaciones, centros de negocios, diamantes y, por supuesto, petróleo. Se dice que Isabel no es más que una testaferro de su padre, considerado por Forbes como el peor presidente de la historia de África —sólo por detrás de Teodoro Obiang—, y el mandatario más rico de África, quizá del mundo.
Pero la realidad es más compleja. Isabel Dos Santos es una empresaria que surgió del podrido sistema político y económico que su padre lleva 37 años manteniendo. Esa hermética estructura de represión política, económica y policial formada por generales y antiguos generales, empresarios y gobernantes ha permitido que Isabel, la empresaria, haya creado un imperio tan diversificado como agresivo. Porque lo que no consigue con táctica, lo consigue con influencias.
Viajemos a principios de 2008. El grupo Unicer, el mayor productor de bebidas de Portugal, anuncia a pleno pulmón la próxima apertura de una fábrica de cervezas en Angola. El mercado angoleño es apetitoso, el país es el tercer consumidor de cerveza de África y sus importaciones superan al nivel de consumo de la propia Portugal.
La fábrica debía abrirse contando con algunos socios angoleños, pero ocurrió que Isabel también quería tener una fábrica cervecera en Angola, así que propuso entrar ella como socia. Por supuesto el negocio ya estaba cerrado, incluso la Agencia Nacional para o Investimento —y cuyo presidente, Carlos Fernandes, también iba a entrar como socio de la cervecera—, había aprobado una inversión estatal de 84 millones para apoyar el proyecto. Así que los socios se negaron a incluir a Isabel en el negocio.
Pues bien, 8 años después Unicer sigue tratando de abrir su cervecera en Angola, mientras que Isabel dos Santos va a abrir en 2016 la primera fábrica de cervezas del país, controlada por Sodiba, la empresa de distribución que tiene con su marido. Carlos Fernandes fue apartado del ANIP y enviado a administrar fondos locales al norte, y en 2015 —año en que la fábrica preveía comenzar a comercializar su cerveza, aunque acabó posponiéndose para 2016— el gobierno angoleño aprobó una limitación extraordinaria a la importación de algunos bienes, incluyendo la cerveza.
Según Rafael Marques, el periodista más conocido en Angola por su férrea oposición a Eduardo Dos Santos —y por haber pasado varias veces por la cárcel por este motivo—, Isabel tiene dos formas de hacer negocios: “Participando de una empresa extranjera que necesita licencias para abrirse camino en Angola, o por medio de una concesión creada por real decreto de su padre”. Esto, sumado a una intrincada red de compañías offshore que afectan hasta empresas como la portuguesa Galp, hacen de su fortuna un entramado difícil de entender.
Nota completa: diagonalperiodico.net/global/31316-la-mujer-mas-rica-angola-la-hija-del-peor-dictador.html




