El dato surge del primer informe de este año elaborado por el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora que sí nos ven”, que señala que en enero hubo 1 femicidio cada 27 horas, además de 22 intentos de femicidios. En tanto, el Observatorio “Mujeres, Disidencias, Derechos” de Mumalá también publicó su Registro Nacional de Femicidios, Lesbicidios, Trans – Travesticidios, que indica que entre el 1 y el 31 de enero se produjeron 38 muertes violentas de mujeres, travestis y trans.

“En el 2022 la violencia machista también sigue presente. De acuerdo a lo relevado a partir del análisis de medios de comunicación gráficos y digitales de todo el país en el primer mes de 2022 se registraron 28 femicidios: 1 cada 27 horas. Al mismo tiempo, desde el Observatorio observamos los casos de intentos de femicidios para tener un mayor acercamiento a los hechos de violencia machista más extrema. En enero se registraron casi la misma cantidad de femicidios que de intentos: 22. Los intentos son parte de un proceso de violencia que por distintas circunstancias no llegaron a la muerte, por eso son casos en los que se debe hacer foco desde el Estado, que tiene la responsabilidad de proteger a esas mujeres en esta oportunidad”, afirman desde el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora que sí nos ven”.

Señalan además que los femicidas están dentro del círculo de conocidos de las víctimas: “Si bien el 54% de los femicidios es cometido por las parejas y ex parejas de las víctimas es importante resaltar que el 11,3% es cometido por un familiar y el 9,8% por un conocido, lo cual nos arroja que el 75% de los femicidios son llevados a cabo por alguien del círculo íntimo de la víctima”.

“Lejos de pensar que estamos en mayor en riesgo cada vez que salimos a la calle, el registro que realizamos desde el observatorio nos permite acercarnos a cómo suceden los femicidios realmente. En el primer mes del 2022, al igual que en todo 2021, la mayoría de los casos, el 60%, ocurrieron en la vivienda de la víctima, que en muchos casos comparte con el agresor. De todas maneras, no hay que perder de vista que el 28,6% de los femicidios en enero tuvieron lugar en la vía pública, lo cual evidencia la impunidad y el poder con el que actúan los agresores, quienes creen que están avalados para ejercer violencia a la posible vista de todxs. En este sentido, debemos apelar al compromiso de todxs, desde el Estado, pero también de la sociedad en general. Amigxs, vecinxs, familiares, atentxs e involucradxs para acompañar a las víctimas de la violencia machista”, agregan.

Respecto de la forma utilizada para cometer el femicidio, el 46,4% de los casos de enero se utilizó un arma blanca; 21,4% armas de fuego. “Entendemos que las armas blancas son de fácil y cotidiano acceso y no se puede regular su tenencia, pero sí se puede reforzar el control de la posesión de las armas de fuego, sobre todo si el agresor pertenece a las fuerzas de seguridad. En el primer mes del año ya hemos observado que en 1 caso el femicida era policía, hecho que refleja la necesidad de restringir la tenencia de armas de fuego en casos en que personas pertenecientes a las fuerzas de seguridad y armadas tengan denuncias de violencia machista. Para esto es urgente la formación en perspectiva de género y derechos humanos de las fuerzas de seguridad, no sólo para romper con las complicidades con los agresores que pertenecen a la institución, sino también para no desproteger a todas las mujeres. Tener fuerzas de seguridad con prácticas basadas en derechos humanos es una deuda de la democracia con nosotrxs”, afirman desde el Observatorio.

Además, en lo que va del año el 14% de las víctimas había realizado al menos una denuncia y sólo el 7% tenía una medida de protección judicial: “Sabemos que denunciar en situaciones de violencia es difícil por la complejidad del contexto, en el que muchas veces se siente vergüenza y desconfianza, por esto es que es fundamental una reforma dentro de la Justicia. Si sólo la mitad de las mujeres que denunciaron tuvieron una respuesta judicial que encima no fue controlada por la policía ni fue impedido su femicidio es porque falta la formación, el compromiso y el presupuesto. Es urgente que todas las instituciones transformen sus prácticas machistas por eso exigimos una reforma judicial transfeminista, que tome decisiones con mirada interseccional que nos incluyan. Entendemos que la violencia machista y su punto más extremo, los femicidios, forman parte de un entramado cultural y social sostenido hace miles de años por la desigualdad entre mujeres, diversidades sexuales y varones. Erradicar las violencias y desigualdades debe ser un compromiso y un interés de todxs, no sólo de quienes podemos ser asesinadxs”.

En tanto, el Registro Nacional de Femicidios, Lesbicidios, Trans – Travesticidios, elaborado por el Observatorio “Mujeres, Disidencias, Derechos” de Mumalá, indica que de las 38 muertes violentas de mujeres, travestis y trans conocidas en enero, 24 son femicidios, femicidios vinculados y trans- travesticidios; 8 son muertes violentas asociadas al género, vinculadas a economías delictivas o colaterales; 3 muertes violentas de mujeres que están en proceso de investigación; y 3 suicidios femicidas.

Hubo además 28 intentos de femicidios y 29 niños, niñas y adolescentes se quedaron sin madres.

Entre las provincias con tasas más altas de femicidios se encuentran Córdoba con 6, BuenosAires con 5, y Santa Fe con 4.

En cuanto los femicidas, el Registro informa que el 5% de los hechos fue cometido por personas de las fuerzas de seguridad y el 10% tenía antecedentes penales de violencia de género.