En el departamento de Banda, Santiago del Estero, unas 150 familias vienen resistiendo el propósito de empresarios y funcionarios de desalojarlos de sus tierras ancestrales con armas y perros.
 
El campesino Antonio Goitea en diálogo con FM Comunitaria de San Pedro dijo: “Allá en Cerrillos han entrado máquinas, usurpadores mejor dicho. Nosotros nos consideramos dueños absolutos porque hace mucho tiempo cuidamos esa tierra y trabajamos y vivimos de ella. Han entrado con armas de grueso calibre, perros de raza y gente muy bien armada. Y bueno, cuando la gente se lo ha parado allá en Cerrillos, ha habido mujeres que han ido con hijos, niños chiquitos y se han puesto al frente, han pedido que vengan los dueños y los dueños no aparecen, hasta el momento no sabemos quiénes son los supuestos dueños que quieren entrar. Y nosotros por lo menos como poseedores estamos dispuestos a defender lo que nos pertenece y luchar por eso”.
“Hay que seguir adelante; no hay que dejarlos que muchos vivos como ellos vengan quizá de otros lugares a meterse a sacarnos lo que es nuestro, los únicos dueños somos los que cuidamos aquí, los que vivimos en estas tierras. Hay que tratar de buscar la solución pero no peleando ni tampoco matando a nadie, para eso están las leyes. Creemos en la justicia que pueden hacer justicia ellos como ley, que salgan a favor de la gente humilde que mucho tiempo vive en esos campos. Nosotros por lo menos no pensamos bajar los brazos así nomás, vamos a seguir peleando hasta último momento”, agregó Goitea.
Según los campesinos, detrás del intento de despojarlos de sus tierras están el empresario Héctor de la Iglesia de la ciudad de Buenos Aires, y su apoderado Hugo Acosta de la ciudad de Córdoba; la comisionada de Fomento Rural Ana María Sayago, y el funcionario de la municipalidad de la ciudad capital Alberto Pesce.
A esta repetida acción de amenazas, de aparición de supuestos “dueños” de sus tierras, hoy las comunidades campesinas y los pueblos originarios deben afrontar la nueva trampa de los empresarios, quienes tras la violencia física de las “fuerzas de choque” quieren adueñarse de sus tierras.
Fuente: FARCO