El sábado 15 de enero, la Asamblea de Vecinos y Organizaciones por el Medio Ambiente del Partido de Luján se movilizó nuevamente. Partió desde la sede de la Universidad (UNLu) hasta la Plaza Belgrano para denunciar que, entre gallos y medianoche, la curtiembre obtuvo su permiso para seguir contaminando.
(Fabiana Arencibia-Red Eco) Buenos Aires- Varios estudios y documentos presentados por la asamblea demostraban la existencia de irregularidades y la contaminación permanente de esta curtiembre. Sin embargo, el 21 de diciembre pasado, el OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible, dependiente del gobierno de Daniel Scioli) le renovó el Certificado de Aptitud Ambiental a Curtarsa SA.
El 7 de enero, la asamblea denunciaba en un comunicado que la empresa, en complicidad con las autoridades del OPDS, usaba como método de presión para conseguir el certificado, los despidos de los trabajadores. “De manera arbitraria, Curtarsa despidió a 37 trabajadores, en connivencia con el Sindicato del Cuero local", decían. Y aún no hay noticias de su reincorporación.
El lunes de esta semana, el trabajador de Curtarsa Fernando Girado y su abogado Oscar Escuredo explicaron en conferencia de prensa que son mentiras las afirmaciones de Claudio Martínez, secretario del Sindicato del Cuero, de haber defendido y logrado la reincorporación de los despedidos a fin de año. 
El abogado contó, además, que existe una gran cantidad de contratos que no tienen ni fecha de inicio ni de finalización, y que la empresa tiene a trabajadores de 3 o 4 años de antigüedad con contrato, “algo totalmente fraudulento”, dijo. “También tiene a empleados por agencia, otro método de fraude a la ley", agregó.
La curtiembre presentó ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires un “procedimiento preventivo de crisis”, figura que se utiliza cuando se argumentan dificultades económicas y que de ser aceptada habilita a que se puedan despedir pagando sólo la mitad de la indemnización y suspender a todo el personal abonándole sólo el 60 por ciento de sus sueldos. Esperan así la aprobación para dejar en la calle a 130 trabajadores y para poder suspender en forma rotativa durante los meses venideros a todos los operarios. Pero además el sindicato local avala este procedimiento convirtiéndose en cómplice de la triada capital-estado-burocracia sindical.
Según el letrado, "la constante es amenazar a los trabajadores para que renuncien con la promesa de tomarlos como efectivos”.
Curtarsa, una empresa de capitales italianos que obtuvo en 2010 ganancias por 31 millones de dólares, de repente entra en crisis. Y pretende hacer verosímil el ardid de que la causa es no poder exportar por no tener el certificado. 
“Para terminar con la contaminación no hace falta despedir a ningún trabajador. Hay soluciones para conciliar la defensa de un ambiente sano y de un trabajo en condiciones dignas”, afirman los vecinos de la asamblea ante los diferentes intentos de enfrentarlos con los trabajadores.
Ellos vienen realizando desde hace tiempo una propuesta concreta que consiste en trasladar la planta y crear nuevas formas de producción lo que significa preservar las fuentes de trabajo y la garantía que todos los vecinos del Partido de Luján vivan en un ambiente sano y en condiciones sanitarias dignas, “terminando con el flagelo del cáncer que se expande en Jáuregui como un virus”.
Datos proporcionados por el servicio funerario de la Cooperativa Electrica dan cuenta que una de cada 3 muertes en Jáuregui son a causa del cáncer, duplicando ampliamente la media nacional.
Los asambleístas denuncian además la complicidad manifiesta del Gobernador Scioli con los intereses de la empresa CURTARSA y lo señalan como “el principal responsable político en este conflicto”. Exigen también la urgente intervención del nuevo Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Juan José Mussi, para que tome cartas en el asunto.
Hace más de 15 años que los vecinos vienen denunciando la contaminación generada por la curtiembre Curtarsa S.A. La empresa comenzó sus actividades con una producción de 500 cueros por día, pero desde el año 1995, cuando fue comprada por capitales italianos, su producción aumentó y actualmente curte diez mil cueros por día. Para ello extrae mil litros de agua de las napas y los devuelve al río Luján con restos de su producción química de curtido. De esta manera, intoxica con cromo y otras sustancias químicas derivadas del proceso de curtido, toda la cuenca del río. A su vez, contamina el aire con los fueres olores que emana y gran parte de la población padece enfermedades respiratorias y de la piel.

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