Cuatro días después de la represión en el Congreso, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva salió a dar explicaciones. Pero sus declaraciones evidenciaron más desconocimiento que certezas: confundió el rango de un comisario inspector, justificó la presencia de efectivos de civil sin identificación visible y definió como “escopeta de ruido” un arma que el manual de la PFA describe como letal. Las imágenes muestran a un comisario de alto rango portando una Ithaca de culata corta, granadas lanzadas en horizontal y un proyectil dentro de un local cerrado que afectó a una empleada. ¿Desconocimiento o complicidad? Confrontamos sus dichos con los manuales de la fuerza y las normas internacionales que el gobierno viola sistemáticamente. Por Indymedia Argentina.
Este lunes, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva se refirió a los hechos ocurridos el día jueves en Plaza Congreso. En el marco de la sesión de Senadores donde se votaba el proyecto de ley de extranjerización de tierras, modificación a la ley del fuego, la creación de un supuesto de desalojo exprés entre otros puntos regresivos, se desató cerca de las 17 hs una fuerte represión para desalojar la Plaza Congreso donde se expresaba una multitudinaria manifestación. Con la idea de llegar a la votación sin presión en la calle las fuerzas de seguridad federales avanzaron sobre la ciudadanía, para luego dejar en la Policía de la Ciudad la continuidad del operativo.
Entre algunos de los eventos, se advirtió de un hecho particular en el que se vio a una persona de civil con una Ithaca 37, sin culata, a cargo de un grupo de la Policía Federal Argentina (PFA) de civil y camperas azules identificatorias. El mismo fue identificado como comisario inspector Gustavo Antonio Gauna.
Pasado 4 días el Ministerio de Seguridad Nacional no emite comunicación alguna, recién el día lunes la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva se refirió a los hechos, al ser entrevistada en un evento en la Bolsa de Comercio de Córdoba, dejando las siguientes afirmaciones:
“La información que tengo sobre este caso, sí, es un agente de Policía Federal. Es un oficial… un oficial jefe.
La gente de Investigaciones está de civil, tienen una camperita con el logo de la fuerza y deben colgar la placa, ¿sí? Generalmente, el jefe de esas divisiones de Investigaciones están de civil con su placa. ¿Sí? Es probable que en este caso este comisario —no sé si es comisario o subcomisario, no lo tengo claro— que eh… es el oficial de turno en ese día haya tenido su placa colgada, como lo tienen… vestido de traje con la placa. Frente al uso del arma, por la foto que vi —podés corregir, Juan Pablo, que… con más ojo— es una escopeta de …la de ruido. Eh… con perdi… perdigones de… de estruendo. Eso quería decir, estruendo. ¿Qué cosa sale de un… un perdigón de estruendo? Ruido. Es de estruendo”.
La ministra de Seguridad en esta simple declaración demostró el desconocimiento que tiene de la organización de una de las fuerzas de seguridad que comanda.
En primer lugar, desconoce (o finge desconocer) un funcionario de alto rango en su cartera y el funcionamiento del área de Investigaciones.
Dentro del escalafón de oficiales de PFA comisario inspector pertenece a la plana mayor de la organización, por encima se encuentra Comisario Mayor y Comisario General, por lo que Gauna no es un desconocido, ni es un ascenso más, sino que está en carrera para acceder a la conducción de la fuerza.
Seguidamente, indica que el procedimiento de Investigaciones es aplicable a un protocolo de evento masivo de prevención y seguridad.
Pero parece no haberle alcanzado lo primero, deja claro que desconoce el armamento que ella misma autoriza comprar y usar.
En primer lugar, la guía de autoridades 2025 de la PFA establece el nombramiento del mismo:
En parte de su declaración indicó “en un operativo la gente de investigaciones está de civil, tienen una campera con el logo de la fuerza y deben colgarse la placa”, sobre esto hay que recalcar, el personal policial cuando realiza estas tareas porta identificación, no necesariamente uniforme ya que muchas de esas tareas que son encomendadas dentro de causas judiciales son en forma encubierta.
En Plaza Congreso hasta ahora no se ha indicado que haya una causa judicial que justifique y ordene que debían realizar tareas encubiertas. Tampoco estaban muy encubiertos ya que se puede observar el grupo de PFA a cargo de Gauna con ropa de civil y camperas identificatorias, ninguna con gafete ni similar, la función de detección y análisis infiltrada entre la multitud no se ha logrado y solo cruza una línea más de impunidad promoviendo una falla de trazabilidad y opacidad al momento de realizar una posterior rendición de cuentas.
No se puede dejar de observar que quién está a cargo de un área es quien debe establecer los criterios y tareas en territorio para el operativo que se está realizando, ordena el despliegue, no hace el despliegue, mezclando sin criterio lineamientos de liderazgo activo con necesidades de una dirección ejercida a medias.
En relación a la declaración de Monteoliva sobre el arma de fuego que portaba, la misma es una escopeta de la marca Ithaca, sin culata, calibre 12/70 la cual puede ser usada con cualquier tipo de cartucho, entre ellos: posta de estruendo, posta AT anti tumulto o posta de plomo, incluso monoposta de caza. No existe una escopeta exclusiva para cartuchos de estruendo. Y si el cartucho es de estruendo, no tiene posta. Por lo que ninguna de las declaraciones de la ministra de Seguridad de la Nación demuestra un cabal conocimiento de qué armamento autoriza comprar y utilizar.
El “Manual de armas de uso policial” que utiliza la propia PFA indica “la escopeta Ithaca fue adoptada por la Policía Federal Argentina en el año 1977. Es de construcción sólida, robusta, y su culata está hecha de madera de peteribí” en ningún lado habla de ser un arma menos letal, sí indica que el modelo Slimgrip Shortstock “produce una excelente adaptación para muchos tiradores”, claramente la PFA no quiere dejar a nadie sin la posibilidad de tener un arma acorde a sus habilidades ya que está indicada para “personas de estatura más baja o extremidades cortas”.
Volviendo al procedimiento del día jueves, el manual de “Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley” de la Organización de Naciones Unidas (ONU) establece la prohibición de armas de fuego y municiones que puedan provocar lesiones no deseadas o signifiquen un riesgo no deseado, da pautas de utilización de armamento menos letal para reducir daños y lesiones, indica que no se podrá alegar obediencia de órdenes superiores si tenían conocimiento que la misma era manifiestamente ilícita. Establece que se deben adoptar las medidas necesarias para que funcionarios superiores asuman la debida responsabilidad.
Los manuales de la ONU son los que se encuentran vigentes -y el gobierno nacional los cita frecuentemente para justificarse, aunque los incumpla-, ya que buena parte de la normativa previamente existente sobre uso de armas (210/2011 “Criterios mínimos para el desarrollo de protocolos de actuación de los cuerpos policiales y fuerzas de seguridad federales en manifestaciones públicas”) de parte de las fuerzas de seguridad en protestas ciudadanas fue derogada por el actual gobierno en diciembre de 2023, de manera paralela al establecimiento del protocolo “antipiquetes” por el Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo en ese momento de Patricia Bullrich.
Dentro de las directivas se encuentra la obligación de identificación “los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley se identificarán como tales”. Si se observa el registro fotográfico de los últimos tres años, específicamente el personal de civil de PFA que se presenta con solo camperas azules con las siglas y no llevan nunca el gafete obligatorio que identifique apellido y jerarquía. Este jueves no fue la excepción, no tuvo la identificación necesaria ni siquiera el jefe a cargo. Con el agravante, en el caso del Comisario Inspector Gauna, que tampoco tenía campera ni alguna seña que pueda indicar su pertenencia a una fuerza de seguridad.
Dentro del mismo operativo, un efectivo de la PFA a cargo de un lanzagranadas fue asistido en dos oportunidades por otro funcionario, en un caso se puede observar estando ambos parados como le indica la posición del caño para que el tiro salga en forma de parábola, y en una segunda ocasión se encuentran agachados acompañando el tiro en forma horizontal. En primer lugar, el personal habilitado para utilizar armamento debe estar formado en la Escuela de Tiro de la PFA, y debe está habilitado para ello, por lo que las clases prácticas se dan en el entorno de entrenamiento controlado, no en un operativo frente a civiles, y nuevamente asistimos a un lanzamiento de granadas en forma horizontal.
Sí debemos decir que innovaron lanzando una granada de gas lacrimógeno dentro de un local cerrado. En momentos que el operativo avanzaba sobre Avenida de Mayo hacia Plaza de Mayo se encontraban bajando las persianas muchos locales, particularmente una panadería que estaba bajando su persiana recibió una granada dentro del local, la empleada salió del local junto a las demás personas que se encontraban sumamente afectada, teniendo que ser atendida por una crisis respiratoria.
Dentro de la formación que tiene PFA está indicado que en espacios cerrados no deben usarse tales agresivos químicos por su composición altamente tóxica.
En el año 2014 se realizó una publicación a partir de casos testigos de afectación al Gas CS -el nombre común para clorobenzilideno malononitrilo, gas lacrimógeno- por parte de personal policial que había realizado un entrenamiento, que describe las graves consecuencias a su exposición en dosis concentradas:
…“Mientras realizaba ejercicios de entrenamiento se expuso junto con otros compañeros a una cortina de humo y dispersión de polvo de una granada del gas lacrimógeno CS (o-clorobenzolideno malononitrilo), en habitación cerrada de 5 m2. A las 12 hs. de la exposición, luego de baño y cambio de ropas, comenzó con eritema, ardor y prurito en cara posterior y lateral de cuello, parte superior de tronco y miembros superiores. Se constatan quemaduras de segundo grado en dicha topografía. Se inicia tratamiento antibiótico tópico y luego de ser valorado por dermatólogo y cirujano plástico recibe cefalosporina de segunda generación y corticoide v/o. En las siguientes 48 horas agrega eritema pruriginoso en abdomen y muslos, suspendiéndose el tratamiento antibiótico sistémico. Ingresa a sala de Medicina. Al examen se constatan zonas desprovistas de epidermis en cara posterior y lateral de cuello, con flictenas rotas y fondo eritematoso. Se observan además flictenas de contenido seroso en pliegues de ambos codos y lesiones eritematosas en pared abdominal”.
Este estudio revela que estos gases de supuesta baja letalidad pueden llegar a ser sumamente críticos en la salud de las personas. “La severidad de las lesiones está determinada por la concentración del gas, la distancia entre el lugar donde fue aplicado y la o las personas afectadas, la humedad de la piel y la duración de la exposición. El dolor ocurre de inmediato, aun sin daño tisular, el cual se cree que está mediado por bradiquininas inducidas por el gas CS. Se plantea que su efecto irritante surja de la liberación de átomos de cloro altamente reactivos, capaces de producir ácido clorhídrico. Las lesiones cutáneas también pueden ser debidas a un mecanismo inmunoalérgico, particularmente dermatitis de contacto en exposiciones repetidas, y menos frecuentemente un exantema pustuloso generalizado agudo. Este último se caracteriza por la aparición luego de días de una exposición al gas, pequeñas pústulas estériles sobre un fondo eritematoso. El paciente puede presentar fiebre y leucocitosis en el hemograma”.
“En la actualidad, la planificación de la represión se resume en la utilización de cartuchos de único alcance de 150 yardas (137 metros) de expansión forzada y de efecto irritante, cuyo componente activo es el ortoclorobenzal-malononitrilo” (gas CS) según indica el manual de armas, por lo que si se calcula la fuerza con que sale el cartucho de gas para que recorra tal distancia, es aún más indispensable que el tiro no se realice de forma horizontal, para que al finalizar la parábola golpee en el piso y no en una persona.
Los dichos de la ministra Alejandra Monteoliva demuestran su falta de conocimiento en la cartera que debe comandar, la pregunta que habría que hacerse es si realmente comanda o da determinadas libertades a cambio de poder sostenerse en la misma.
Imagen: Nicolas Solo
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