La gran industria farmacéutica se destaco siempre por la búsqueda inescrupulosa de lucro. Por muchos años fue el sector industrial con mayor porcentaje de ganancias. Al 2008, diez empresas controlaban 55% del mercado global de farmacéuticos.
(Silvia Ribeiro – La Jornada) Mundo – Cuando no encuentran nuevos mercados, los inventan. “Crean” dolencias, colocando nuevos títulos a situaciones que no demandaban tratamiento con fármacos. La tendencia actual es comprar empresas de biotecnología y lanzarse, por un lado, a promover la investigación genómica, esperando crear nuevos nichos de mercado y por otro, crear un mercado para vacunas transgénicas, que es el caso de la controvertida vacuna para el virus del papiloma humano (VPH).
Las ventas de productos farmacéuticos ha tenido un crecimiento anual de 5-6%, pero el mercado de vacunas aumentó hasta 20% anual, y se espera que llegue a 36 mil millones de dólares anuales en 2013. Cuatro empresas controlan 91.5% del mercado mundial de vacunas: Merck, GlaxoSmithKline, Sanofi Aventis y Wyeth (www.etcgroup.org)
En 2007, por primera vez, las vacunas para adultos superaron las ventas de vacunas pediátricas. La contribución más importante fue el jugoso negocio de las vacunas del VPH, algunas de cuyas más de 100 cepas están asociadas al desarrollo de cáncer cérvico uterino. Hay dos vacunas en el mercado: Gardasil, de Merck, que actúa sobre las cepas 6, 11, 16 y 18 y Cervarix, de GlaxoSmithKline, sobre la 16 y 18.
Esas vacunas han sido erróneamente propagandeadas como vacunas “contra el cáncer”. Pese a su costo exorbitante, efectos secundarios y restringido campo de acción, fueron compradas en los últimos años por varios sistemas de salud públicos para campañas de vacunación masiva a niñas púberes, adolescentes y mujeres jóvenes. Desde 2008 son obligatorias para mujeres de 11 a 26 años que soliciten visa de inmigrante en EEUU. El único dato no controvertido de esta vacuna son las altísimas ganancias de las empresas: Gardasil le reportó a Merck 1.500 millones de dólares solamente en 2007.
Mucha gente puede pensar que los costos se justifican porque la vacuna protegería contra un cáncer de alta incidencia. En México, según datos de Inegi, mueren más de 4 mil mujeres al año por cáncer cérvico uterino, 1.7% de las defunciones femeninas registradas. La infección por VPH es una de las más difundidas en el mundo. Sin embargo, en ocho de cada 10 casos, se produce una resistencia natural al virus.
Mientras que en México el cáncer cérvico uterino ocupa el segundo lugar en muerte por cáncer femenino, en EEUU y Europa su incidencia ha disminuido significativamente en las últimas décadas. Esto se debe a que la presencia del virus no implica necesariamente la aparición de cáncer, sino que otros factores como tabaquismo, otras infecciones, desnutrición, sistema inmunológico debilitado y falta de detección oportuna de los primeros síntomas, coadyuvan a que derive en cáncer. Se trata principalmente de causas socio-económicas contra las que no existe ninguna vacuna.
Gardasil y Cervarix son aún vacunas experimentales. El estudio más amplio sobre sus posibles efectos fue auspiciado y conducido por Merck, con amplia gama de conflictos de interés de los científicos involucrados. Entre los efectos secundarios, se incluye que la vacuna puede promover cáncer a partir de otras cepas de virus presentes en el organismo, abortos espontáneos en mujeres embarazadas luego de la vacunación, parálisis y otros.
La vacuna ha sido probada en ensayos clínicos con mujeres de 15 a 23 años, pero la vacunación se está practicando a niñas desde los nueve, sobre las que se desconocen sus efectos.
No obstante y pese a que por estos y muchos otros datos, asociaciones médicas y de científicos en España, Canadá y Alemania exigen una moratoria a estas vacunas, México ha embarcado a su población en un gran experimento de vacunación masiva (y lo consideran otros países de la región) gastando millonarias sumas de dinero público que deberían usarse para verdadera prevención, en lugar de regalarle a las trasnacionales farmacéuticas el dinero y el uso de sus poblaciones como conejillos de indias.



