Las elecciones legislativas celebradas la víspera en Israel dejaron, este miércoles, un panorama de bloqueo político, sin una mayoría clara para formar Gobierno y con los partidos árabes emergiendo como posibles actores clave para definir el futuro del país.
Con el 84 % de los votos escrutados, el bloque liderado por el primer ministro Benjamín Netanyahu sumaba 54 de los 120 escaños de la Knéset (el Parlamento israelí). La oposición encabezada por el exjefe militar Gadi Eisenkot le seguía con 49, según los últimos datos del Comité Electoral Central y los cálculos de los principales medios nacionales. Pero ninguno de los dos llega al umbral de 61 diputados necesario para gobernar.
Los partidos árabes podrían tener la llave
En este contexto, las formaciones árabes israelíes, que obtendrían en conjunto 17 escaños, se perfilan como la posible llave para romper el bloqueo institucional.
Los votantes de esta comunidad —descendientes de los palestinos que permanecieron en el territorio tras la creación de Israel y que representan cerca del 20 % de la población— se han mostrado indignados ante la visión ultranacionalista judía que el Gobierno de Netanyahu ha promovido para el país y los territorios palestinos.
“Quien quiera ofrecer una alternativa real y auténtica al Gobierno de Netanyahu, cuyas manos están manchadas de sangre, deberá dirigirse a nosotros”, declaró a los medios israelíes Yussef Jabareen, líder de la Lista Unificada, que agrupa a tres partidos israelíes de mayoría árabe. Jabareen instó a construir una “verdadera alianza judeoárabe”.
Oposición judía: incierto acuerdo con partidos árabes
En la misma línea, Yair Golán, líder del principal partido de izquierda de Israel y miembro del bando de Eisenkot, se convirtió en el primer integrante de la oposición en abogar por una alianza con los partidos árabes, superando las divisiones entre votantes judíos y árabes.
“No debemos aceptar más la división racista de Netanyahu entre votos judíos y votos árabes”, escribió en la red social X. “Tenemos una responsabilidad y la oportunidad de formar un gobierno de cambio en asociación con los ciudadanos árabes de Israel”, añadió.
Sin embargo, la posibilidad de un acuerdo entre la oposición y los partidos árabes sigue siendo incierta. Aunque Eisenkot aspira a formar gobierno, parte de su heterogéneo bloque incluye políticos de derecha que rechazan cooperar con las formaciones árabes, tradicionalmente excluidas de las coaliciones gubernamentales israelíes.
Fuerte fragmentación parlamentaria
Los resultados provisionales reflejan además una fuerte fragmentación parlamentaria. El partido Likud de Netanyahu obtendría 27 escaños. Sus socios ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá lograrían siete diputados cada uno, mientras que las formaciones ultranacionalistas Poder Judío y Sionismo Religioso conseguirían siete y seis escaños, respectivamente.
Del lado opositor, el partido Yashar!, liderado por Eisenkot, alcanzaría 22 escaños. Le seguirían Beyajad, con 12; Los Demócratas de Yair Golán, con 8; e Israel Beitenu, con 7.
El recuento sigue: faltan los “sobres dobles”
Aunque las encuestas previas a los comicios daban ventaja a Eisenkot, las encuestas a pie de urna y el recuento parcial han situado hasta ahora a Netanyahu como el candidato más votado.
No obstante, el resultado definitivo aún podría modificarse con el recuento de los llamados “sobres dobles”, correspondientes a militares, presos, pacientes hospitalizados y otros ciudadanos que votan fuera de su circunscripción habitual.
Según estimaciones de la Comisión Electoral Central, estos votos podrían alcanzar los 600.000, una cifra suficiente para alterar la distribución final de escaños, especialmente entre los partidos que se encuentran cerca del umbral electoral del 3,25 %.
Hasta el 4 de noviembre para publicar resultados oficiales
La Comisión Electoral dispone de hasta el 4 de noviembre para publicar los resultados oficiales, aunque medios israelíes prevén que el escrutinio completo pueda conocerse este viernes (30.10.2026).
La falta de una mayoría clara anticipa semanas de negociaciones para intentar formar gobierno. Si ninguna fórmula logra reunir apoyos suficientes, Israel podría enfrentarse nuevamente a un prolongado periodo de inestabilidad política e incluso a la convocatoria de nuevas elecciones.
Mientras tanto, las miradas apuntan al presidente Isaac Herzog, encargado de designar al dirigente que recibirá el primer mandato para intentar construir una coalición de gobierno.
Fuente: DW




