Un breve repaso a resultados electorales recientes muestra el escaso atractivo que tienen para sus votantes los partidos apoyados por Washington. La mayoría de los electorados democráticos rechazan a los candidatos y partidos que apoyan la agenda global estadounidense: políticas económicas neoliberales; una política exterior muy militarizada; la colonización y anexión israelí de Palestina; concentración de la riqueza en el sector financiero; y escalada militar contra Rusia y China.

(James Petras – Rebelión) Mundo – EEUU pretende imponer el mundo unipolar de la era Bush padre y Clinton y se muestra incapaz de reconocer los enormes cambios que ha experimentado la economía mundial, entre otros el ascenso de China y Rusia como potencias, la aparición de los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y otras organizaciones regionales y, sobre todo, el aumento de la conciencia democrática de los pueblos.
Al no poder convencer a los votantes mediante la razón o la manipulación, Washington ha optado por intervenir mediante la fuerza y financiar a organizaciones que subviertan el proceso electoral. La facilidad con que la política exterior de EEUU recurre a las armas y la coacción económica cuando no consigue el “resultado apropiado” mediante las urnas muestra su naturaleza profundamente reaccionaria. Reaccionaria tanto en sus fines como en los medios utilizados para conseguirlos. En la práctica, las políticas socioeconómicas imperiales aumentan las desigualdades y reducen el nivel de vida. Los medios para conseguir el poder, los instrumentos de esas políticas, que incluyen guerras, intervención y operaciones encubiertas, son similares a los de los regímenes extremistas y cuasi-fascistas de extrema derecha.

Elecciones libres y rechazo a los clientes de EEUU
Los partidos y candidatos apoyados por EEUU han sufrido derrotas en todo el mundo, a pesar del generoso apoyo financiero y de las campañas de propaganda de los medios de comunicación de masas internacionales. Lo más sorprendente de estas derrotas electorales es que la inmensa mayoría de los adversarios no son anticapitalistas ni “socialistas” y que todos los clientes de EEUU son partidos y líderes de derecha o extrema derecha. Es decir, que el enfrentamiento se suele producir entre partidos de centro-izquierda y de derecha; lo que está en juego es reforma o reacción, una política exterior independiente o satelital.
En nuestra revisión global de las políticas de EEUU frente a la democracia, los gobiernos de centro-izquierda y las elecciones libres podemos encontrar innumerables pruebas de oposición y hostilidad sistemáticas. La base política de la “guerra contra el terrorismo” de Washington es un ataque planetario y continuado pernicioso contra los gobiernos independientes, especialmente aquellos de centro-izquierda que se proponen seriamente reducir la pobreza y la desigualdad.
Los métodos elegidos por Washington para llevarla a cabo oscilan desde la financiación de partidos políticos derechistas a través de USAID y otras ONG, hasta el respaldo a golpes militares violentos; desde el apoyo a las revueltas callejeras destinadas a la desestabilización hasta invasiones aéreas y terrestres. La hostilidad de Washington ante los procesos democráticos no se limita a determinada región o grupo religioso, étnico o racial. EEUU ha bombardeado africanos negros en Libia, organizado golpes de Estado en Latinoamérica contra indígenas y cristianos en Bolivia, apoyado guerras contra musulmanes en Irak, Palestina y Siria, financiado “batallones” neofascistas y ataques armados contra cristianos ortodoxos en el este de Ucrania y denunciado a ateos en China y Rusia.
Washington subvenciona y apoya elecciones únicamente cuando las ganan los regímenes clientelares neoliberales y se dedica a desestabilizar sistemáticamente los gobiernos de centro-izquierda opuestos a sus políticas imperiales.
Ninguno de los objetivos de las agresiones estadounidenses es, estrictamente hablando, anticapitalista. Bolivia, Ecuador, Brasil y Argentina son regímenes capitalistas que pretenden regular, fiscalizar y reducir las disparidades de riqueza mediante reformas moderadas del bienestar.
A lo largo de todo el mundo, Washington apoya a los grupos políticos extremistas ocupados en actividades violentas y anticonstitucionales que acosan a dirigentes democráticos y a sus partidarios. El régimen golpista de Honduras ha asesinado a cientos de activistas demócratas, campesinos pobres y trabajadores rurales, tanto dirigentes como simples militantes.
Nota completa: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=191769&titular=urnas-o-armas:-democracia-y-dominio-mundial-