El 16 por ciento de esta población privada de libertad es alojada en cárceles privadas, según Carl Take, abogado de American Civil Liberties. Este lucrativo negocio comenzó en los años 80, cuando el gobierno empezó a subcontratar el manejo del sistema penitenciario a distintas empresas.
En 1983 Jack Massey, creó la primera empresa de cárceles en EEUU, Corrections Corporation of América (CCA). Al año siguiente surgiría Wackenhut Corrections Corporation, compañía que sería comprada por el Grupo Geo, la segunda empresa más grande del complejo industrial carcelaria.
CCA posee 66 cárceles con capacidad para 91 mil presos, con ganancias de 1700 millones de dólares, el Grupo Geo por su parte posee 65 prisiones, alberga a 65700 detenidos y una ganancia anual de 1600 millones de dólares.
De acuerdo a thinkprogress.org, en 2012, un inmigrante detenido le costaba al gobierno $166 la noche. Ese mismo año, según el mismo sitio, el Buró Federal de Prisiones le pagó $5.1 mil millones de dólares a las compañías carcelarias privadas por 23.000 inmigrantes detenidos.
Las cárceles privadas se extienden a 30 de los 50 estados del país. Entre 1999 y 2010, la población carcelaria creció un 18%, pero el número de presos en cárceles federales y privadas aumentó en un 80%.
Un informe de 2012 publicado por the Public Interest analizó 62 contratos de gobiernos estatales con estas compañías privadas y reveló que más del 65% contiene cláusulas que obligan al Estado a garantizar una ocupación mínima del 80% de las camas, incluso si la criminalidad disminuiría.
Fuente: Anahí Rubin – Telesur



