La huelga contra la inseguridad y la escasez de combustible continúa en la capital de Haití, donde las calles están vacías, los negocios cerrados y la circulación de vehículos es mínima, mientras algunas zonas muestran rastros de barricadas.
Desde el lunes estalló una huelga general en Puerto Príncipe y varias provincias del país, convocada por los sindicatos de transporte. La escasez de combustible también es una amenaza para el funcionamiento algunas estructuras hospitalarias en el país.
Las pandillas armadas han tomado el control de gran parte del territorio a medida que se multiplican los secuestros en el país. Las pandillas exigieron un pago de casi 500 mil dólares para permitir el acceso a las terminales petroleras, pese a que el gobierno anunció que estableció un corredor para los camiones cisterna.
Esta situación lleva a la suspensión del servicio de telecomunicaciones móviles, debido a que las antenas son alimentadas con electricidad proveniente de generadores térmicos.
En otro orden, el pastor protestante Jean Pierre Ferrer Michel fue devuelto antier a sus familiares tras 22 días de secuestro y el pago de 750 mil dólares entregados a sus captores que pospusieron en varias ocasiones su liberación, pese a que el caso era de alto perfil.
Organizaciones de derechos humanos denunciaron que Litz Quitel, ministro del Interior y Justicia, estaba involucrado en el secuestro, lo que negó el funcionario que atribuyó la acusación a una estrategia de la oposición para debilitar al gobierno del premier Ariel Henry.
Agrupaciones defensoras de derechos humanos aseguran que los secuestros se triplicaron de julio a septiembre, mientras las bandas armadas controlan actualmente 40 por ciento del territorio de la capital.
Fuente: La Jornada




