La iniciativa ciudadana Justicia por Palestina ya ha recogido más de un millón de firmas para pedir a los Estados miembros que rompan el acuerdo entre la Unión Europea y el Estado de Israel. Aunque el objetivo de la campaña es llegar a 1,5 millones, las firmas recogidas ya son suficientes para que la propuesta se considere válida y la Comisión Europea tenga que estudiarla.

Aunque la iniciativa se dirige a la Comisión, corresponde a los Estados tomar la decisión de continuar o romper el pacto que garantiza ventajas comerciales a las empresas israelíes en la Unión Europea. Para ser válida, una iniciativa ciudadana debe superar los umbrales mínimos en siete países de la UE. La iniciativa ha superado estos límites en diez de ellos.

La Alianza Europea por los Pueblos y el Planeta, impulsora de esta iniciativa, acusa a Israel de ser “responsable de un nivel sin precedentes de asesinatos y lesiones de civiles, de los desplazamientos a gran escala de la población y de la destrucción sistemática de hospitales e instalaciones médicas en Gaza”. 

Pese a los crímenes de guerra y las investigaciones por genocidio, la Unión Europea mantiene vigente la “piedra angular de la cooperación bilateral comercial, económica y política entre la UE e Israel”, denuncian. “Los ciudadanos de la UE no pueden tolerar que la UE mantenga un acuerdo que contribuye a legitimar y financiar a un Estado que comete crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra”, añaden desde esta plataforma.

La propuesta de romper el acuerdo bilateral ha sido respaldada el pasado 10 de abril por el presidente español, Pedro Sánchez. En respuesta a las declaraciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en las que acusaba a España de “librar una guerra diplomática” contra Israel, Sánchez instó a la Comisión Europea a romper el acuerdo de asociación con Israel, un tratado que está siendo “violado” por Israel. El tratado considera como “base misma de la asociación” el respeto a a la Carta de la Naciones Unidos, a los derechos humanos y la democracia. 

 Fuente: El Salto