En los últimos días trabajadores y trabajadoras despedidos de la empresa Latam volvieron a movilizarse en Aeroparque. Una de ellas, Daniela Abelardo, explicó en diálogo con Mario Hernández que las dos mil personas despedidas por la compañía de aviación en plena pandemia llevan más de dos años de conflicto sin respuestas, y criticó al gobierno nacional por incumplir con compromisos firmados.
Daniela Abelardo: Somos parte de los dos mil trabajadores que Latam despidió en plena pandemia. Ya tenemos más de dos años en este conflicto sin respuestas. Desde el primer día estamos reclamando lo mismo, trabajo genuino y la reincorporación a la industria aeronáutica. Tenemos ya firmadas actas con el Ministerio de Transporte y el de Trabajo en donde decían que nos iban a tener en cuenta y a llamar para reincorporarnos a nuestros puestos de trabajo cuando la industria aeronáutica estuviera volviendo a su nivel de trabajo normal después de la pandemia. Esto ya es un hecho. Tuvimos una temporada de verano exitosísima con niveles de pasajeros transportados que incluso superaron los niveles prepandemia y nosotros seguimos en la calle. No solo no cumplen las actas, sino que no nos atienden el teléfono y ahora nos mandan a la policía para reprimirnos. Somos más de un 80% mujeres, madres de familia. Nos mandan a la policía a reprimirnos con cascos y escudos cuando manifestamos pacíficamente en la puerta de Aeroparque.
Mario Hernández: Daniela, ¿cuáles fueron las circunstancias en las que ustedes se quedan sin trabajo, apenas iniciada la pandemia?
DA: Inicialmente, lo que pasó fue que la empresa hizo una reducción de sueldo unilateral y arbitraria que nadie se lo permitió. Así empezó un sistema de extorsiones y aprieto salarial, entre otras cosas, para que muchos compañeros se vieran en el aprieto de tomar los retiros voluntarios. Los que pudimos sostenernos en la lucha para ver qué pasaba en nuestro futuro laboral fuimos despedidos finalmente con un decreto nacional de urgencia vigente que lo prohibía. Por eso nosotros enfocamos nuestro reclamo al Gobierno, que fue el que les permitió que nos despidieran teniendo un decreto vigente, fue el que nos prometió a través de un compromiso firmado desde sus ministerios que nos iba a tener en cuenta y que nos iban a reinsertar en la industria aeronáutica. Y hoy es el que nos desentiende, el que nos desoye y nos humilla mandándonos a la policía como si fuéramos una banda de patoteros.
MH: -¿Cuál es la actualidad de la empresa Latam?
DA: La empresa Latam cerró por completo la filial Argentina, no tiene ningún tipo de operaciones. Lo que hizo fue estratificación de rutas. Está haciendo las mismas rutas con los mismos vuelos, y aún más frecuencias otorgadas por nuestro Gobierno nacional, pero las está haciendo con tripulaciones extranjeras con sus filiales chilenas, colombianas, brasileras y demás.
MH: Entonces, ¿en qué se concentra el reclamo de los trabajadores y las trabajadoras de Latam en la actualidad?
DA: Justamente en que se hagan cumplir las actas que ellos mismos firmaron, en donde se comprometían a reinstalarnos en nuestros puestos de trabajo, que iban a conformar una bolsa de trabajo cuando la industria aeronáutica volviera a su normalidad. Eso no sucedió. Sucedió la recuperación de la industria aeronáutica con un crecimiento exponencial que no se veía hace muchísimos años y nosotros en la calle nadie nos llama.
MH: ¿De qué cantidad de trabajadores y trabajadoras estamos hablando que han sido afectados por esta situación?
DA: Inicialmente fuimos despedidos más de dos mil familias, más de dos mil trabajadores. Los que seguimos en la lucha hoy en día, con este conflicto más que vigente, somos más de doscientas familias casi tres años después.
MH: ¿Cómo piensan continuar esta lucha?
DA: Como hasta ahora, en la calle, visibilizando el conflicto y vamos a tocar todas las puertas y hacer todo lo que sea necesario para que se cumplan esas actas y podamos volver a trabajar.
MH: ¿Querés agregar algo más?
DA: La verdad que muchas gracias por el espacio. Tenemos una sensación muy horrible (…). Sentimos que fuimos llamados héroes y heroínas cuando nos usaron para repatriar a los pasajeros argentinos que estaban tirados por todo el mundo por culpa de una pandemia durísima. Ahí éramos héroes y heroínas y ahora somos descartados por la industria y por el Gobierno.




