La pandemia evidencia el fracaso del sistema sanitario privado estadounidense, donde casi 30 millones de personas carecen de seguro médico, la cobertura médica para los trabajadores está ligada a su fuente de empleo, y millones de indocumentados quedan a merced de Trump.
(Aitana Vargas – Público) EEUU – En EEUU viven unos 29 millones de individuos sin seguro médico, cerca del 8.8% de la población total del país. Según una encuesta realizada en 2018 por el Centro de Investigaciones de Políticas Sanitarias de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), sólo en CA se calcula que unos tres millones de personas no están aseguradas. De éstas, alrededor de 2.4 millones son inmigrantes indocumentados.
Hernández y su marido forman parte de este último grupo, pero cuando han necesitado atención médica, la han recibido a través de una clínica comunitaria de Los Ángeles. En EEUU viven unos 29 millones de individuos sin seguro médico, cerca del 8.8% de la población total del país
Las clínicas de salud comunitarias están financiadas con fondos federales y ofrecen atención médica a cualquier paciente sin importar el estatus migratorio. Pero estos centros suelen centrarse en la atención ambulatoria y, dependiendo de los ingresos de la familia, algunos facturan a sus pacientes.
«En el condado de Los Ángeles, estas clínicas forman parte del programa My Health LA, y dan servicios médicos a unos 100.000 indocumentados que no cumplen los requisitos para obtener un seguro o cobertura médica», explica a Público Rosemary Veniegas, gerente del programa de salud de California Community Foundation, una organización sin fines lucrativos que ha recibido una cascada de solicitudes de alimentos a raíz de la covid-19.
Veniegas recalca que las clínicas cumplen una función «esencial» en los barrios californianos –sobre todo en los obreros– y que algunas están realizando las pruebas de detección de covid-19, e incluso ofrecen alojamiento temporal a quienes necesitan ponerse en cuarentena y carecen de un lugar donde pasarla.
Temor a los arrestos y a una factura médica astronómica
Para los indocumentados estas clínicas son un arma de doble filo, pues recurrir a este servicio puede suponer un impedimento de cara a la obtención de la residencia permanente ya que, bajo la lupa del gobierno federal, el beneficiario podría convertirse en una carga pública.
«La carga pública es una gran preocupación que comparten estas clínicas financiadas con fondos federales, y por ello, se han opuesto a ella y están luchando contra su implementación», asegura Veniegas.
Según la experta, el 80% de los pacientes de estas clínicas son inmigrantes indocumentados. Una de ellas, la Clínica Monseñor Óscar Romero de Los Ángeles, es un centro de referencia para la comunidad indígena y ha extremado las medidas de vigilancia para garantizar que sus pacientes reciben la atención que requieren sin ser arrestados y deportados por las autoridades migratorias (ICE).Recurrir a las clínicas de salud comunitarias puede suponer un impedimento para los inmigrantes de cara a la obtención de la residencia permanente
«Este centro ha instaurado algunas de las políticas más estrictas para proteger y apoyar a los pacientes que se acercan por allí», asevera Veniegas.
Aunque el temor a los arrestos y a una factura médica astronómica tiene un efecto paralizante para gran parte de los indocumentados que requieren atención sanitaria, no es el único colectivo reacio a buscar tratamiento tanto en tiempos pre-covid-19 como ahora. Incluso un individuo asegurado puede enfrentarse a una factura de decenas de miles de dólares, dependiendo del tipo de póliza que posea y del procedimiento que requiera.
«Una hospitalización de una semana a diez días en una UCI con uso de respirador oscila entre los 70.000 y 100.000 dólares«, explica a Público Anthony Wright, director ejecutivo de Health Access, una coalición que aboga por los derechos de los consumidores y la sanidad universal.
«Por supuesto, una persona sin seguro está completamente expuesta a esto, pero también los millones de empleados que han perdido el trabajo ahora, por coronavirus, y que se han quedado sin el seguro médico que recibían a través de su empleador», agrega. El director ejecutivo de Health Access explica que una hospitalización de una semana a diez días en una UCI con uso de respirador oscila entre los 70.000 y 100.000 dólares
Cuenta el activista que aproximadamente la mitad de los estadounidenses reciben cobertura médica a través de un plan patrocinado por la compañía en la que trabajan. En términos generales, las empresas suelen asumir entre el 50% y el 100% del coste. «Es la vía de cobertura principal para los estadounidenses», recalca. «Y ahora, la están perdiendo».
A pesar de las deficiencias e imperfecciones del sistema sanitario estatal y nacional que han quedado al descubierto en medio de la pandemia, Wright asegura que este ha mejorado desde que hace una década, Barack Obama impulsara el programa insignia de su mandato al que tanto se opuso el partido republicano: Obamacare (ACA).
Nota completa: https://www.publico.es/sociedad/covid-19-desnuda-carencias-del.html




