En vísperas del aniversario de la primera movilización bajo la consigna #NiUnaMenos, y de una nueva convocatoria que se realizará mañana 3 de junio en Congreso a las 17 hs., el Movimiento Mujeres de la Matria Latinoamericana – MuMaLá relevó los femicidios ocurridos desde entonces. Por su parte, el Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma dio a conocer un informe sobre la situación laboral de las mujeres en nuestro país. Red Eco Alternativo
(Red Eco) Argentina- Según MuMaLá los femicidios sucedidos desde el 3 de junio de 2015 muestran la ausencia de políticas públicas destinadas a aplicar las leyes de protección de los derechos humanos de las mujeres, vigentes desde 2012.
Tras la movilización de 2015 se realizaron varios anuncios en distintos niveles de los poderes del Estado Nacional y provinciales con el fin de trabajar y prevenir la violencia machista. Los anuncios incluyeron la elaboración de registros oficiales de femicidios (tanto el ministerio de Justicia y Derechos Humanos como la Corte Suprema de Justicia) dado que hasta el momento sólo se contaba con el elaborado desde 2008 por el Observatorio Adriana Marisel Zambrano de la ONG La Casa del Encuentro.
En noviembre de 2015 la Corte Suprema contabilizó en su registro de femicidios, 225 mujeres asesinadas en manos de la violencia machista.
Desde MuMaLá se propusieron relevar los femicidios ocurridos luego del 3 de junio a través del análisis y monitoreo de medios digitales gráficos hasta el 31 de mayo del 2016 tomando los casos de femicidios (asesinato de mujeres realizado por hombres motivado por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad de la mujer), femicidios vinculados (asesinato cometido por hombres contra personas con las que la mujer tiene relación estrecha) y travesticidios (asesinato cometido con saña de personas que se identifican con una identidad de género que no se corresponde necesariamente con el sexo con el que nacen).
El informe dedica un apartado a analizar el abordaje que los medios de comunicación le han dado a los casos de femicidio al considerar la relevancia de su rol en cuanto a constructores de realidad y formadores de opinión pública.
Señalan que tener en cuenta la perspectiva que incorpore a las mujeres como sujetos de derechos supone un compromiso, un cuestionar los modos en que se produce la noticia, supone un enfrentamiento contra un orden establecido.
Interpelaron por lo tanto a quienes ejercen la tarea periodística a que se capaciten para erradicar el discurso machista y misógino de los medios de comunicación y abordar de la manera correcta estos casos.
De acuerdo al relevamiento realizado, en este último año se registraron en la Argentina un total de 217 femicidios y 24 femicidios vinculados (9 femicidios vinculados de mujeres y niñas y 15 femicidios vinculados de varones y niños). También se registraron 8 travesticidios.
El 65% de las víctimas tenían entre 16 y 40 años, mientras que sus agresores se encuentra en la franja etárea comprendida entre los 19 y los 60 años.
El 43 % del total se cometieron en la provincia de Buenos Aires. Le siguen Salta y Santa Fe con 20 y 18 femicidios respectivamente, y Córdoba con 14 femicidios.
A su vez se relevó que 20 % de las mujeres asesinadas habían realizado denuncias por violencia previamente y 12% 12% tenían medidas de protección dictadas por la justicia.
Además el informe registra que 86% de los crímenes fueron cometidos por hombres del círculo íntimo y conocidos de las víctimas.
El 64% de los femicidios fueron cometidos en la vivienda de la víctima, mientras que el 32% ocurrieron en la vía pública.
El 20% de los agresores se suicidaron, el 8% del total pertenecían a una fuerza de seguridad y el 4% asesinaron a más de una persona en el hecho.
En cuanto al tratamiento de la información realizado por los medios, se destaca como un avance que positivo, la incorporación de la utilización de términos como femicidios o violencia de género en detrimento del uso de “crímenes pasionales” que sin embargo aún persisten.
Remarcaron en este sentido que femicidio es un concepto político, el cual denuncia la naturalización en la sociedad de la violencia sexista.
Pero respecto al tratamiento de la información desde MuMaLá indicaron que no se profundiza sobre las causas de los femicidios, no se hace mención a las desigualdades existentes entre hombre y mujeres que generan la violencia hacia las mujeres, y al femicidio como una expresión extrema de dicha violencia.
En este sentido, destacan que se realiza en muchos casos una descripción de los hechos, con detalles pormenorizados con cantidad de detalles morbosos, describiendo lo trágico, lo brutal; no se contextualiza sobre la situación de violencia que atraviesan las mujeres y los femicidas son mostrados como locos, enfermos o bestias, no como machistas.
Asimismo indican la escasa cobertura de casos de asesinatos de trabajadoras sexuales y las muertes de niñas y mujeres de comunidades originarias.
Finalmente señalan algunas prácticas para la cobertura periodística correcta de la violencia hacia las mujeres como ser la inclusión del concepto de femicidio y su definición para clarificar lo que este implica; contextualizar las situaciones de violencia que atraviesan las mujeres para insertarlas en el análisis de una problemática en lugar de abordarlo como hechos aislados; incorporar referencias sobre a donde pueden acudir las mujeres que atraviesan situaciones de violencia; hacer énfasis en la prevención y sensibilización. No buscar justificativos para la violencia ni abrir juicios de valor sobre las víctimas.
Inequidad en el ámbito laborar
Por su parte, el Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma (IEF-CTA A) elaboró un informe basado en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del 3er trimestre de 2015, con el fin de aportar a la necesidad de alcanzar mayores niveles de equidad entre los hombres y las mujeres en el ámbito laboral.
De acuerdo a los datos de la EPH, si bien la tasa de actividad promedio fue de 57,9%, la masculina aumentaba al 70% mientras que la femenina disminuía al 46,8%. La diferencia se acentuaba en la Región Noreste del país, donde la tasa femenina se desplomaba al 37%. Esto significa que, a pesar de ser mayoría (51,5% de la población total), las mujeres siguen teniendo menor participación en el mercado laboral que los hombres.
También señalaron que se evidencia un grave problema de inserción laboral femenina, afectando más a las más jóvenes. La participación en el mercado laboral de la mujer es menor a la masculina, y la inserción en dicho mercado es más dificultosa -sólo un tercio de las jóvenes lograba trabajar-; mientras la tasa general de desocupación era del 5,9%, para las mujeres ese valor estaba un punto por encima (6,9%) y en el caso de las menores de 30 años ese porcentaje se elevaba al 14%.
Asimismo respecto a los salarios, tomaron como base un informe del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación (IDEP) de octubre del año pasado para destacar que las mujeres percibían un 25% menos de salario que los hombres -cosa que se agravaba hasta un 37% en los trabajos informales-
Finalmente señalaron que dado que este panorama está basado en datos de 2015, no refleja las consecuencias de las medidas económicas adoptadas por el gobierno nacional desde diciembre de 2015 a la fecha pero las evidencias permiten conjeturar que las mismas repercutieron con particular violencia sobre las mujeres.



