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El martes pasado, un día antes de que el Ejército entrara en Aquila para detener a los miembros del grupo comunitario de autodefensa, la empresa Ternium ordenó el cierre de la mina Las Encinas y dio por concluido el contrato con los comuneros, a quienes les rentaba 300 hectáreas para explotar hierro en el ejido San Miguel de Aquila.
Los directivos sabían que el propósito era detener al líder Agustín Villanueva Ramírez, quien ha luchado porque se pague un precio justo por la extracción de mineral que los concesionarios se niegan a cumplir, afirmó Octavio Villanueva Magaña, presidente del comisariado comunal de esta población nahua, quien también denunció que recibió amenazas de muerte.
Entrevistado telefónicamente comentó que en marzo de 2012 acordaron con los representantes de Ternium que pagaría de canon 3.8 dólares por tonelada extraída y de nuevo han dejado de pagar lo acordado, argumentando que el mercado del acero se ha caído.
El pasado miércoles los directivos de la empresa liquidaron a su personal y a los contratistas. Hoy me llamaron para preguntar cuándo comenzaría a trabajar la mina y respondí que yo no la había mandado cerrar; fueron ellos, que dijeron que habían tomado esa medida por seguridad.
Otro de los comuneros dijo que existe temor de que salgan los tractocamiones con la carga de mineral a Colima, porque les han dicho que están cerca los gatilleros del crimen organizado y temen un secuestro o un levantón.
Octavio Villanueva responsabilizó a Ternium de la ola del crimen en Aquila, ya que hace poco más de siete meses, cuando los 467 comuneros comenzaban a recibir las regalías por la extracción de hierro, comenzó a difundir por la radio las cantidades de dinero que se entregaron a los comuneros y al municipio, por lo que iniciaron los secuestros.
Fuente: Ernesto Martínez Elorriaga – La Jornada