La movilización se realizará este 31 de octubre, de Arica a Magallanes, con reclamos por la protección de los ecosistemas, el rechazo al proyecto minero-portuario Dominga y la restitución de normas ambientales que continúan pendientes. “No más zonas de sacrificio” es una de las principales consignas de la convocatoria. Red Eco Alternativo.

(Adrián Flores para Red Eco) Noventa y siete organizaciones ambientales, sociales y estudiantiles convocan a una Gran Marcha Ambiental en Chile para este sábado 31 de octubre. La jornada busca reunir las distintas luchas territoriales en una movilización nacional por la defensa de la naturaleza, frente a un modelo económico que, denuncian sus impulsores, subordina los ecosistemas y la vida de las comunidades a los intereses extractivos.

La convocatoria propone movilizaciones simultáneas desde Arica hasta Magallanes, con demandas que atraviesan buena parte del territorio chileno: protección de salares, glaciares, humedales, dunas, playas, bosques nativos, turberas y especies autóctonas, además del fin de la contaminación industrial y de las denominadas zonas de sacrificio.

“No venimos a molestar, venimos a exigir que se cambie este modelo económico que sacrifica la vida y la naturaleza”, sostienen las organizaciones convocantes, que llaman a convertir la jornada en una expresión colectiva de rechazo a la destrucción ambiental.

Dominga, en el centro de la disputa
Uno de los principales ejes de la movilización será el rechazo al proyecto minero-portuario Dominga, impulsado por la empresa Andes Iron en la comuna de La Higuera, en la región de Coquimbo, cerca del Archipiélago de Humboldt, un área de gran biodiversidad marina.

La iniciativa contempla la explotación de hierro y cobre, además de infraestructura portuaria para exportar minerales. Su desarrollo genera una prolongada controversia por los posibles impactos sobre los ecosistemas marinos y costeros, la fauna y las actividades de las comunidades que dependen del territorio.

El conflicto atraviesa más de una década de disputas administrativas y judiciales. En febrero de 2026, la Corte de Apelaciones de Antofagasta confirmó el escenario de rechazo al proyecto, luego de cuestionar actuaciones del Tribunal Ambiental de esa ciudad. Sin embargo, la controversia no terminó: la empresa desistió posteriormente de recursos ante la Corte Suprema y el conflicto continuó abierto en el ámbito administrativo.

En septiembre, además, se informó sobre el inicio de obras preliminares vinculadas a la iniciativa, un hecho que reavivó las críticas de organizaciones ambientales y las dudas sobre la legalidad de su avance. La empresa sostiene que cuenta con una resolución de calificación ambiental vigente, mientras sus detractores cuestionan la situación jurídica del proyecto.

Para las organizaciones que convocan a la marcha, el caso Dominga representa una disputa que excede un emprendimiento particular: está en juego qué intereses prevalecen a la hora de decidir el futuro de los territorios y quiénes soportan las consecuencias de las actividades extractivas.

34 decretos ambientales continúan pendientes
Otro de los motivos centrales de la convocatoria es la situación de las normas ambientales retiradas de la Contraloría General de la República durante los primeros días del gobierno de José Antonio Kast.

El 12 de marzo, el Ministerio del Medio Ambiente solicitó retirar de tramitación 43 decretos supremos impulsados durante la administración anterior. El Ejecutivo argumentó que los instrumentos requerían una revisión técnica y jurídica antes de continuar su tramitación. Entre ellos había medidas relacionadas con la creación de áreas protegidas, la conservación de especies, la calidad del aire y el control de emisiones contaminantes.

Entre las iniciativas afectadas figuran medidas vinculadas con la protección del pingüino de Humboldt y distintas áreas de valor ecológico.

Las organizaciones convocantes cuestionan esta demora y reclaman que se retomen las medidas pendientes.

Una misma lucha en territorios diferentes
La Gran Marcha Ambiental busca reunir reclamos que, aunque responden a conflictos específicos, comparten una preocupación: la presión de las actividades económicas sobre los bienes comunes y las condiciones de vida de las poblaciones.

La defensa de los glaciares y los salares, la preservación de los humedales, los bosques nativos y las turberas, la protección de las costas y el rechazo a la contaminación industrial forman parte de una agenda que pone en discusión el modelo de desarrollo y sus consecuencias ambientales y sociales.

Las zonas de sacrificio condensan una de las expresiones más graves de esta problemática: territorios donde las comunidades denuncian convivir con los impactos de la contaminación y las actividades industriales. En estos lugares, la exigencia de un ambiente sano está estrechamente vinculada con la salud, el acceso al agua y el derecho a vivir en condiciones dignas.

La crisis climática vuelve aún más urgente esta discusión. La degradación de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y la contaminación no son problemas aislados: afectan los equilibrios naturales de los que dependen las sociedades y comprometen las condiciones de vida de las generaciones presentes y futuras.

Una marcha familiar, artística y pacífica
La convocatoria del 31 de octubre también propone una forma de expresión colectiva que incluya a las familias, las infancias, las organizaciones territoriales y quienes vienen sosteniendo luchas ambientales en distintas regiones.

La invitación es a participar de manera pacífica y a llevar disfraces y expresiones artísticas para convertir las calles en un espacio de protesta, creatividad y defensa de la vida.

Con el lema No más zonas de sacrificio. No a Dominga, las organizaciones buscan visibilizar las demandas locales y demostrar que la protección de los ecosistemas constituye una preocupación extendida a lo largo de Chile.

La jornada aspira a unir luchas que muchas veces se desarrollan por separado: comunidades que defienden el agua, organizaciones que protegen los bosques, habitantes que denuncian la contaminación y colectivos que exigen resguardar los territorios frente al avance de proyectos extractivos.

Este 31 de octubre, de Arica a Magallanes, la convocatoria es a marchar por la tierra, el agua y la naturaleza, y a reclamar que las decisiones sobre el futuro de los territorios tengan en cuenta a las comunidades y a los ecosistemas de los que depende la vida.

Fuentes:
–Convocatoria y detalles de la marcha [Diario Sostenible, 26 de octubre de 2026]
–Decretos ambientales pendientes [Radio Cooperativa, 12 de octubre de 2026]
–Situación judicial de Dominga [CNN Chile]
–Inicio de obras y controversia ambiental [BioBioChile, 7 de septiembre de 2026]