Luego de que se diera a conocer su cierre definitivo, los trabajadores y trabajadoras de la fábrica de Mielcitas y los jugos Naranju ocuparon la planta en defensa de sus puestos de trabajo y con la intención de seguir produciendo.

Ubicada en Rafael Castillo, partido de La Matanza, la fábrica de la popular golosina funcionaba desde 1976 y pertenecía a la empresa Suschen SA, una de las más grandes del rubro en la región. Al bajar sus persianas, quedaron en la calle 101 trabajadores y trabajadoras, de las cuales el 90 por ciento son mujeres sostén de hogar. O sea, único ingreso para que sus familias tengan el alimento diario en la mesa.

Por eso desde hace dos semanas las empleadas se quedan a dormir de manera rotativa, a modo de guardia, en la fábrica, para impedir que se lleven las máquinas. Del propietario, Roberto Duhalde (primo hermano del expresidente de la Nación, Eduardo), no tienen novedades hace diez días.

La caída del consumo, el aumento en las tarifas de servicios sumados a los malos manejos financieros llevaron a la firma a la quiebra. Según los obreros y obreras, la empresa se encontraba “endeudada y no paraba de enfrentar juicios”.

En esta situación dramática, los trabajadores y trabajadoras vienen exigiendo la intervención de la Secretaría de Trabajo para que la planta continúe produciendo.

“La fábrica está tomada. Buscamos ahora a alguien que nos de ayuda para poder seguir produciendo y seguir adelante, como cooperativa o con algún empresario que se quiera hacer cargo. No nos vamos a ir hasta tener una solución”, declaró Silvia Ayala, trabajadora de Mielcitas.

Fuente: Notas periodismo popular y  Primer Plano Online.