Al posible despido de 1500 empleados de la clínica médica ubicada en el barrio porteño de Balvanera se suma ahora el aislamiento de dirigentes sindicales. Este viernes 2 de setiembre, entre las 13 y las 15, los trabajadores denunciarán esta situación en la puerta del centro.

La crisis en el Centro Gallego se originó a partir de haber dejado de percibir subsidios oficiales. En este sentido, las autoridades aseguran que no cuentan con los recursos necesarios para abonar los salarios de los trabajadores, motivo por el que peligran 1500 puestos laborales; además del intento en avanzar con un plan para que se hagan monotributistas, dando un paso más en la precarización de los empleos.
A esta situación, su suman ahora denuncias por persecución sindical. “La patronal del Centro Gallego intensificó el proceso de persecución y discriminación al conjunto de los trabajadores y ahora pretende trasladarme y aislarme del Hospital igual que hicieron con el compañero Pablo Sigón. (…) Hasta ahora es una persecución selectiva de los compañeros que defendimos ayer y hoy a los compañeros y al Hospital en sus peores momentos, cuando estaba al borde del cierre”, aseguró Yolanda Guitián, trabajadora de la Salud y dirigente sindical, en diálogo con la Agencia ACTA-CTA.
Es por esto que los trabajadores realizarán una actividad este viernes 2 de setiembre, de 13 a 15, en la puerta del Centro Gallego, ubicado en Avenida Belgrano y Pasco de la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de visibilizar las problemáticas que vienen sufriendo.
La situación no es nueva. Ya en enero de este año los trabajadores habían emitido un  comunicado en el que se referían a una deuda en el pago de haberes que se registraba desde el 2012. Además, afirmaban: “La responsabilidad de este destrato con el personal y con los socios y pacientes, es de la administración actual, en manos del INAES, dependiente hasta hoy de Acción Social y Alicia Kirchner y sus funcionarios de la agrupación Kolina. Ellos fueron designados por un juez para evitar el cierre de este hospital de alta complejidad con más de 1000 empleados, prestador de decenas de Obras sociales, el Pami, el hospital Garrahan y otras instituciones y de los socios de la colectividad gallega”.
Allí también planteaban la incertidumbre en la que se encontraban ante la asunción del nuevo gobierno. Incertidumbre que aún continúa.