Además se declararon en estado de asamblea permanente e instalaron una carpa blanca en la Plaza 25 de mayo, que se encuentra frente al Palacio Municipal, con el objetivo de explicar las deficiencias y condiciones laborales a los que se ven expuestos tanto los trabajadores como los pacientes cotidianamente y que motivan estas medidas de fuerza.
Desde el Consejo Ejecutivo Nacional de FESPROSA afirmaron que la reacción de los trabajadores es producto de la indiferencia del gobierno riojano: “Bajos salarios, precarización laboral, sobrecarga de trabajo, falta de estímulos para la radicación en el interior provincial, guardias mal pagas, conformaron una combinación explosiva sobre la que APROSLAR venía advirtiendo sin ser escuchada. Ahora la crisis estalló. Hace dos semanas que el sistema sanitario público está totalmente parado. El presunto modelo de aprietes y disciplinamiento laboral que el hospital materno implantó con apoyo de la Fundación Garrahan voló por los aires. APROSLAR advierte que solo un arreglo integral que contemple el conjunto de las reivindicaciones de todos los hospitales y centros de salud dará salida al conflicto”.
En este marco se le exige al ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, cuya cartera financia el 50% del presupuesto operativo del Hospital Materno Infantil de La Rioja, “que abandone su silencio y se ponga al frente, junto al gobernador Beder Herrera, de una solución negociada para el conflicto riojano”.