La Madre Tierra está cada vez más presente en Buenos Aires. En este 2011 se celebraron las ceremonias en su honor en La Plata y en Capital Federal en el Parque de los Andes. También se celebrará mañana, viernes, a las 17 en Plaza de Mayo bajo el lema “El llamado de la Tierra”, y el domingo 7 se desarrollará en Avenida Gaona al 4600, de 11 a 17.
(Noelia Carrazana – Red Eco) Buenos Aires – El 1 de agosto para las culturas andinas es el comienzo del despertar de la tierra, es el momento en que más respeto se le debe tener al momento de decidir hacer un uso de ella. El significado más común de Pacha Mama es “Madre Tierra”. “Pacha” para los pueblos quechua y aymara equivale a tierra, universo, mundo o cosmos, tiempo y espacio. Usualmente se emplea como significado de “TIERRA”.
En la ciudad de La Plata, en el Parque Saavedra, espacio que está cedido por la Municipalidad a las naciones originarias para la realización de actividades, se agradeció a la Madre Tierra realizando una ceremonia que duró más de seis horas, y en la que participaron más de 50 personas. Al momento de responder por qué estaban allí, Ricardo dijo: “Porque siento que tengo que agradecer por todo lo que nos da y pedir que podamos entender la forma de vivir en equilibrio”. José, un estudiante que estaba de pasada y vio la fogata explicó: “Es la segunda vez que vengo a las ceremonias que hacen acá y no sabía que hoy había, pasé y el fuego me llamo”.
En Buenos Aires, a pesar de la represión y la vergüenza que años anteriores y aún hoy siguen sufriendo los descendientes de las culturas originarias para que olviden sus creencias, cada año se van multiplicando las ceremonias y con ello la visibilización de sus costumbres tradicionales. Esta celebración no es algo que sólo practican algunos pueblos, sino que es una costumbre de los pueblos que antiguamente formaban parte del Tawantinsuyo. El pueblo Mapuche, por ejemplo, celebra su fiesta homónima llamada Ñuke Mapu.
En esta provincia tan cosmopolita se ve el renacer de esta costumbre gracias a que los inmigrantes bolivianos, peruanos y de provincias como Salta o Jujuy, que año a año llegan por necesidad económica, en los últimos años empezaron a compartir su cultura con todos los bonaerenses.
Al caer la tarde se comenzó con el ritual, que se inició con la quema de la ofrenda principal, luego los participantes ofrendaron individualmente los alimentos que estaban alrededor de un hoyo, todo esto mientras los personas se sentían acobijados por sahumerios que los oficiadores, en este caso, Mario Aucca Rayme y Héctor Clerice se encargaban de renovar. El hoyo donde se ponen los alimentos representa en sí una forma de altar y una “waca” a la vez -un lugar sagrado-, un puente o contacto con las instancias superiores.
La fiesta transcurrió al calor de las fogatas, que en toda ceremonia de la cultura andina son parte troncal, y se realiza todo el ritual masticando -“chaqchar”- hojas de coca mientras se espera el turno para poder ofrendar a la tierra.
“Todos podemos ofrendar a la Madre Tierra en este mes – explicó Mario Aucc – lo importante es la intención, y que cuando uno ofrende sea algo valioso, algo que no tenemos o comemos todos los días, ser generosos con Pachamama, así como ella lo es con todos nosotros”.

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