Esta situación se enmarcan en los 1400 contratos del área de Salud que el Ministerio, que encabeza Mario Lugones, anunció que no renovará y que vencen a fines de enero. Se trata también de trabajadores del Posadas, Español, Sommer, Cuenta Alta, Instituto Nacional del Cáncer, Anlis-Malbrán, Anmat, entre otros. Los trabajadores y las trabajadoras del Bonaparte llevan adelante una permanencia con el objetivo de mantener la atención tanto a los pacientes internados como aquellos que realizan tratamientos ambulatorios.

“En el marco del proceso de reestructuración que el Ministerio de Salud de la Nación está llevando adelante en función del reordenamiento de sus competencias y del redireccionamiento de las políticas sanitarias, se tomó la decisión de no renovar 1400 contratos”, informa el comunicado difundido por el Ministerio este miércoles en horas del mediodía.

Pocas horas después, a las 19.30, comenzaron a llegar las notificaciones al Hospital de Salud Mental Laura Bonaparte. Entre los despedidos se encuentran psicólogos, psiquiatras, enfermeros, odontólogos y farmacéuticos.

Cabe recordar que en octubre pasado, el gobierno nacional había anunciado una reestructuración del Bonaparte, pero ahora, tres meses después, informa que no renovará los contratos de gran parte del personal y definió un recorte de más de 700 millones de pesos para su presupuesto de 2025.

El Bonaparte cuenta con una guardia de salud mental de atención diaria y a tiempo completo, un servicio de internación especializado, otro de atención por salud mental y consumos problemáticos de niñas, niños y adolescentes de hasta 18 años, además de ser un centro de investigación y de formación profesional para trabajadores de la salud mental.

Alejandro Sapere, psicólogo de consultas externas, relató – en dialogó con la Prensa Obrera – lo sucedido durante las últimas horas: “A las 19.30 del miércoles 15 de enero empezaron a llegar una suerte de telegramas internos, a través de un sistema que tenemos de notificación interna. Llegaron 183 notificaciones que dicen que el 31 de enero esos trabajadores no tendrían que seguir trabajando en el hospital, no les renuevan los contratos. A partir de esa situación, hicimos una asamblea a la medianoche, donde alrededor de 60, 70 compañeros votaron la necesidad de llevar adelante una permanencia. La permanencia es porque el director está con parte médico y el subdirector pidió licencia. Esta es una institución del Estado y nosotros tenemos que cuidar sus instalaciones y estamos armando una instancia de emergencia”.

Sapere explicó que la dotación del hospital era 520 trabajadores, y 183 han recibido telegramas de despido: “Necesitamos concretamente la reincorporación de cada uno de estos trabajadores porque el hospital no puede seguir dando las prestaciones que venía realizando. Por otro lado, este no es un problema de la salud mental, es un problema de la salud, porque entre otras cosas nosotros tenemos una visión de trabajo, una visión de modelo de salud integral. No solo han despedido a trabajadores de salud mental, también han despedidos profesionales de la salud clínica. Están intentando de diferente modo vaciar el hospital. Y si se pretende vaciar el hospital, no solo se pierden fuentes de trabajo, sino también prestaciones para la accesibilidad de la atención”.

Han despedido a 6 de los 8 trabajadores de Farmacia, un n turno de guardia quedó cerrado y en otros no hay psiquiatría, el fin de semana no habrá enfermería de guardia, el 0800 de urgencias no podrá atender las 24 horas, miles de personas quedan sin tratamiento de salud mental.

“Fueron despedidos todos los profesionales que estaban a cargo de nuestro grupo. Estamos en una situación de vulnerabilidad extrema y queremos que se nos garantice el derecho de seguir atendiéndonos en el hospital, queremos la reincorporación”, expresó Paula, paciente del hospital, a la Prensa Obrera.

También fueron cesanteados enfermeros del área de internación: “Son encargados de darle los medicamentos a los internados – advirtió Sapere –, y cuando hablamos de un paciente internado hablamos de un paciente que está con una vulnerabilidad psíquica mayor que la de un paciente que hace su tratamiento de manera ambulatoria, por esa razón tiene que aparecer un enfermero y darle la prestación”.

“Estos despidos son una forma de cerrar el hospital porque estás cerrando la accesibilidad a los pacientes, porque yo no puedo atender a todos los pacientes que asisten al Bonaparte. Ha quedado afuera un 40 por ciento del personal”, finalizó el psicólogo de consultas externas.

Los trabajadores y las trabajadoras mantienen la permanencia en el lugar, para asegurar la atención y reclamar por la reincorporación de todos los despedidos. Además, desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) solicitaron que se habilite la feria judicial para tratar la medida cautelar presentada que exige la vigencia de los servicios de internación del Bonaparte y para que no se deriven personas usuarias sin consulta. Adelantaron que también llevarán el caso ante la la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Imagen: CELS