Tras el velatorio del niño de 11 años vecinos del barrio se levantaron indignados por lo sucedido. Aseguraron que vienen denunciando lo que pasa en el barrio hace años.
Los vecinos de Empalme Graneros mostraron su indignación tras el asesinato de Máximo Gérez, el nene de 13 años baleado la madrugada del domingo junto a otros 3 niños, que eran sus primos y que están internados peleando por sus vidas.
El fiscal Adrián Spelta dijo que la disputa en el barrio está vinculada a dos bandas, una que se dedica al narcomenudeo en el lugar y otra que quiere ganar el
territorio y en ese enfrentamiento fueron atacados estos niños que nada tenían que ver con la pelea.
En ese contexto y después de una enfrentamiento con la propia Policía, los vecinos derribaron tres búnkers y la Policía detuvo a cuatro personas. En una de las viviendas, un supuesto narco se había escondido sin autorización de su dueña, que fue asistida ya que temía que confundieran su casa con un búnker.
Poco después, se trasladaron a una cuadra de la calle Cabal al 1300, epicentro de todos los conflictos. Allí desvalijaron una casa que supuestamente pertenece a un traficante, pero que es alquilada y los inquilinos son trabajadores con niños a los que le desvalijaron la casa. Hasta la mochila de la escuela de los niños y los juguetes. Poco después empezaron a derribar la vivienda y la prendieron fuego.
El velatorio de Máximo se realizó en el club Los Pumitas y los vecinos fueron sumando indignación. Y decidieron hacer justicia por mano propia. Y fueron primero a una vivienda donde funcionaba un búnker y a la casa donde vivía un supuesto vendedor que era el destinatario de las balas. Ese hombre fue sacado de la casa por la Policía y también su pareja para evitar las represalias de los vecinos. “Ellos arman bardo con los otros y después vienen para acá”.
La situación en un comienzo generó un enfrentamiento con la Policía, que intentó dispersar a los vecinos con gases y balas de gomas. En esa situación, el padre de Máximo resultó herido y un policía con un ladrillazo en la cabeza.
Los vecinos tiraron abajo la vivienda y la vaciaron. Incluso se llevaron un perro que los supuestos narcos habrían robado a una vecina.
Aparentemente dentro de un calefón encontraron un arma de fuego que fue secuestrada y se investiga si fue utilizada para atacar a los vecinos desde el techo de la vivienda.
A medida que los vecinos avanzaban, la Policía hacía distintos operativos en los que detuvieron un total de cuatro personas. Mientras los vecinos derribaban en el búnker, la Policía allanaba la casa de enfrente
Fuente: elciudadanoweb.com




