Se llevó a cabo en Chiapas, México, el primer Taller Latinoamericano sobre Desafíos Emancipadores de los Bienes Comunes, el Conocimiento y la Tecnología. Título largo, pero disparador de múltiples y profundos debates entre miembros de diversas organizaciones sociales de América Latina y el Caribe.
(Celeste Neyra- Red Eco) desde México para América Latina y el Caribe- ¿Los desafíos son emancipadores o el desafío es nuestro y se trata de emanciparnos? ¿Pueden la tecnología y el conocimiento ayudarnos en esta tarea? Así abrimos una serie de debates y reflexiones compartidas que se entremezclaron con juegos, comidas, teatralizaciones, un altar de los muertos, varias noches de cansancio pero, sobre todo, de risas y esperanzas.
“Ante la importancia que las comunicaciones han adquirido en los últimos tiempos y con el empuje privatizador y colonizador del sistema capitalista en América Latina y los procesos por los que la región atraviesa creemos necesario preguntarnos si los medios que utilizamos en nuestras prácticas comunicacionales cotidianas son coherentes con nuestros objetivos”, anunciaron los convocantes.
Poco después llegamos a San Cristóbal de las Casas, Chiapas, más de cuarenta integrantes de organizaciones de Argentina, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Venezuela y de distintos pueblos y comunidades autónomas de México. Y entonces empezó el desafío: entre el 2 y el 5 de noviembre compartimos experiencias y pensamientos sobre las tecnologías de la información y la comunicación y sobre el conocimiento: el nuestro, el que compartimos en las comunidades, el que nos expropian sin pedir permiso, el que se roban, el que privatizan. Una de las mujeres integrantes del taller denunció que fueron patentados los diseños de los tejidos que ellas hacen hace siglos.
El primer día, 2 de noviembre, en México se conmemora el día de los muertos. Entonces, compartimos con la Comunidad de Acteal la ceremonia para recordar a las 45 personas asesinadas por los paramilitares en 1997, cuando parte de la organización Las Abejas rezaban y fueron atacados a disparos desde unos metros arriba de donde se encontraban (ver nota ).
Los días siguientes, grandes preocupaciones se demostraron por la situación crítica en la que se encuentra hoy la biodiversidad, las formas autóctonas de siembra, nuestras semillas y nuestra tierra, frente a la violencia económica ejercida por las grandes compañías y los monopolios de la biotecnología.
La pregunta sobre la contra hegemonía abanderó cada día. ¿Cómo ubicar a la tecnología en su justo lugar y utilizarla como una herramienta para fortalecer nuestras organizaciones y la comunicación entre nosotros? ¿Cómo evitar la dimensión dominante de la tecnología?
“El control social consiste en neutralizar, limitar o dominar nuestras capacidades y acciones encaminadas a transformar el mundo. Hoy vemos más presente el control social en las nuevas tecnologías: 1) A través de programas privativos y excluyentes, amparándose en una legalidad liberal que busca defender los derechos de lucro sobre los derechos colectivos. 2) Vigilancia a través de las redes sociales y la comunicación” escribió uno de los grupos que estaba discutiendo sobre el control social y las posibilidades liberadoras de la tecnología.
“En nuestra opinión es necesario concebir a las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) en un terreno del saber común y las prácticas políticas”, habían escrito en la convocatoria Código Sur, Otros Mundos AC/Chiapas y el Centro Memorial Martin Luther King, Jr., organizadores y convocantes del taller.
Haciendo un ida y vuelta entre la teoría y la práctica, uno de los mayores desafíos fue reflexionar en grupo articulando conclusiones sobre ejes temáticos (Cosmovisión indígena; Mujeres y tecnología; Creación y conocimiento; Comunicación popular; Control social; Conocimiento y tecnología) y poder volver a escribir entre distintas personas, de diferentes países y organizaciones. Café, dulce, más café. Computadoras abiertas, palabras volando y las fuertes conclusiones salieron.
Los grupos formaban nodos de una red social que éramos todos los que ahí estábamos. Planeta Zapata fue uno de los nodos y en parte escribió: “El comunicador debe ser un impulsor del cambio social, no puede estar separado de la lucha. Las nuevas tecnologías no sustituyen a las antiguas formas de comunicación, sino más bien nos ayudan a llegar a más personas geográficamente distantes”.
“La producción, recreación, y utilización de tecnología y conocimiento, debe estar al servicio de un proceso de empoderamiento que nos permita emancipación de opresiones y la construcción de una sociedad que parta de un “buen vivir”, entendido como una vida digna, que sea construida con equidad, respeto y armonía, y sobre todo a partir de la comunalidad” se puede leer todavía en la sección del nodo Bolom Red en la web del taller.
Y el siguiente nodo, Águila social escribió: “En la temática de la tecnología y la cosmovisión es fundamental rescatar elementos importantes, el equilibrio con la madre naturaleza, los conocimientos ancestrales, prácticas tradicionales para contribuir al rescate de nuestra identidad”. “Como sociedad hemos perdido derechos como ciudadanía y hay una creciente voluntad por modificar esa situación y recuperar los espacios que nos han sido privados, como son los derechos de los pueblos originarios, de las mujeres, a la información y la cultura, de la infancia, laborales, de propiedad intelectual, etcétera”, rescataban desde Gente Guevara.
Más café y los y las integrantes del nodo Alianza vida y lucha escribían como propuesta de acción: “Control de base, utilizar las tecnologías para generar distintas acciones de comunicación popular o liberadora, del uso de la tecnología en su formato de software libre. Aceptar que existe el control social a través de la tecnología evitando que nos neutralice. Monitorear las acciones de empresas y gobiernos para registrar y denunciar, e inhibir sus acciones que atentan contra la vida”.
Luego, volvimos a la práctica y atamos lazos, generamos compromisos, nos organizamos un poco más. Entonces talleres como este se replicarán en muchos países y organizaciones, fortaleceremos los mecanismos para compartir información, y mucho más para hacer de la tecnología una herramienta que nos fortalezca y no que nos domine. Desafíos y esperanzas.
Para leer más sobre el taller: http://tallerchiapas.codigosur.net/




