Así de contundente es Carla Montero quien a pesar de sus 30 años conoce de cerca la xenofobia y el racismo a la cual están expuestos los migrantes, ya que desde su infancia vivió en zona de frontera entre Argentina y Bolivia y una vez mudada a Buenos Aires, donde vive desde 2001 lo experimento en su persona. Carla pertenece a la asociación YANAPACUNA –ayudar en quechua- y a un espacio feminista NI UNA MIGRANTE MENOS. Ambas asociaciones pertenecen al Bloque de Trabajadores Migrantes –BTM- donde confluyen migrantes de varios países.
Esta organización nació en marzo de 2017, 2 meses después de la sanción del DNU 70/2017 que modifico la Ley de Migraciones 25.871 y facilito la expulsión de más de 2500 migrantes, sin el debido proceso judicial, sin garantizar derecho a la defensa. “Este 8 y 9 de marzo desde NI UNA MIGRANTE MENOS las mujeres y disidencias migrantes se sumarán al Paro Feminista Internacional por un Abya Yala feminista, plurinacional, antipatriarcal y antirracista”, así reza la invitación en redes sociales de esta organización de la cual Carla es una de sus referentes.
“Soy Carla, tengo 30 años, soy boliviana, migre en 2001 cuando tenía 10 años y nos vinimos porque mi papa estaba haciendo su especialización en medicina y nosotros vivíamos en Yacuiba, frontera con Argentina, para unir a la familia nos vinimos”, se presenta.
Y Carla agrega: “Al ser un lugar de frontera se nota la xenofobia o racismo, nosotros por encomienda o porque teníamos un familiar al que visitábamos, cruzábamos la frontera y veía a las señoras mayores, a las cholitas con un montón de mercadería en la espalda y los gendarmes depende del color de piel, ropa que usas el tarto era bueno o malo, sigue siendo así, pero me parece que antes era peor”.
¿Cuál fue tu primera sensación cuando fuiste los primeros días al colegio en Buenos Aires?
Creo que el primer año fue el peor, y creo que solo en dos situaciones que no han sido graves viví xenofobia, una en el segundario unas chicas me decían desde arriba “bolita” y yo les conteste y se hicieron las boludas, fue muy suave, teniendo en cuenta como es la discriminación. Yo no quería venir por todo lo que veía en la frontera y el primer año mi vieja me mentía que nos íbamos a volver.
Al principio estaba negada en la escuela, los docentes me ayudaron y como era un colegio católico semi-privado, al ser mi madre abogada siempre defensora de los derechos humanos me era más fácil defenderme o tener herramientas.
¿Cuál es la agenda 2020 del BTM?
Este año tenemos como agenda seguir pidiendo por la derogación del DNU 70/2017, allí también estoy participando en la parte territorial de capacitación para que se genere una consultoría migrante donde las mismas compañeras puedan ejecutar.
¿Han tenido alguna reunión con los representantes del nuevo gobierno?
Hay una mesa donde representantes del BTM en conjunto con organizaciones de derechos humanos pudieron tener una reunión hace 15 días con asesores del Presidente Alberto Fernández en relación con la derogación del Decreto 70/2017, porque más allá de que el macrismo instauro esta ley sigue estando vigente en este gobierno actual.
¿Cómo se ve la política migrante en el gobierno de Larreta?
La realidad que la visibilidad que construye el gobierno de la ciudad es de “vender espejitos” y muchos migrantes hacen caldo a eso, en relación a las ferias de colectividades donde parece que somos un país re integro donde no existe racismo ni xenofobia. Se reprime con fuerza a los manteros senegaleses y también a ambulantes peruanos y bolivianos y el diálogo que existe en relación a esto es nulo. La persecución y el armado estructural que tienen junto con las fuerzas de seguridad que tienen es ilegal, ya que se los detiene por 72 hs por averiguación de antecedentes e incluso en los allanamientos, no se cumple con las reglas, no se pone la mercadería, no hay testigos, etc.
¿Nunca fue tu intención migrar a Buenos Aires, pero hoy que sentís?
Me siento muy contenta, porque veo a mis amigas, de mi generación que hoy apoyan a Añes – Presidenta de facto de Bolivia- y con valores muy superficiales. Además en Buenos Aires hay un piso de derechos que allá en Bolivia todavía no existen, como la lesbofobia, el aborto o la migración temas de los cuales no me veo no militándolos aunque viva en Bolivia.
¿Cuándo nace NI UNA MIGRANTE MENOS?
E
l decreto lo sacan en enero y ahí comienzan asambleas de organizaciones migrantes comienzan al toque porque ya existía un piso de discusión. Y aprovechando que el 8 de marzo es el paro internacional salimos con una convocatoria abierta, comenzamos visibilizando el DNU, dentro y fuera de las organizaciones sociales, porque en ese momento no era agenda a pesar de que gran parte de la base de esas organizaciones son migrantes.
Siempre con una perspectiva feminista porque cuando somos mujeres migrantes tenemos un plus, pero si sos pobre es más difícil y si sos migrante mucho más; si sos morena o lesbiana o trans es mucho más difícil. Comenzamos visibilizando que somos mujeres migrantes que tenemos nuestra propia voz y que sabemos cuáles son nuestros derechos y también visibilizar y que sea agenda hablar de las mujeres migrantes dentro de los espacios feministas.
El año pasado hicimos mucho acompañamiento y denuncia por el caso de Vanesa Cuevas, la compañera peruana que fue expulsada con su bebé y quedaron aquí sus dos niños. Hicimos una gran campaña de visibilización por el caso hasta que se logró que se dé vuelta atrás con la expulsión y volvió a ingresar al país.
¿Cuáles son las expectativas de NI UNA MIGRANTE MENOS con este gobierno?
Desde el colectivo lo que queremos es la derogación del Decreto y ahora que, también está el Ministerio de La Mujer, se pueda laburar lo que significa ser mujer migrante, que se pueda capacitar a los funcionarios y funcionarias en ese tema, porque es una responsabilidad del estado e incluso hay una ley 25.871 que dice en uno de sus artículos que el estado debe promover la igualdad y habla de los funcionarios del estado para poder cumplir con eso.
Yo particularmente no creo en los estados, creo en la gente que se mueve para que sucedan las cosas y desde nuestro colectivo creo que va a seguir sucediendo en este gobierno, en el que venga. Además se viene laburando mucho la articulación con espacios feministas en algunas provincias de argentina, pero también con los espacios feministas de Bolivia.
Esta organización feminista que está dentro del BTM tienen dos años de vida y como explica Natalia Gavazzo[1] “estas mujeres de distintas generaciones han sido y siguen siendo parte central de las organizaciones de inmigrantes, que constituyen espacios no solo para el encuentro, para la asistencia al compatriota y para la construcción de comunidad, sino también para la participación en el creciente movimiento de defensa de sus derechos. Son principalmente ellas las que lideran este movimiento en la actualidad y quienes están cambiando el modo de entender al migrante como un ser victimizado por las condiciones de expulsión de los lugares de origen y/o opresión y explotación en los espacios de residencia”
“Estas mujeres están proyectando una imagen del migrante como un sujeto político y por ende socialmente activo, una tarea que no solo las empodera frente a la sociedad a la que integran sino también frente a sus compañeros migrantes varones tanto en el seno de las familias como en las mismas organizaciones en las que participan”
Migrantes quitan el trabajo
Contrario a las percepciones de algunos ciudadanos o de los medios de comunicación hay estadísticas que desmienten esta afirmación, lo que muestran es que la mayoría desempeña actividades que los argentinos rechazan o en las que están más calificados. Respecto de los impuestos generan una contribución fiscal neta equivalente a 2 puntos del PIB. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el número y las características de los migrantes en el país sugiere que su impacto económico es positivo. La desocupación llego al 25 por ciento en 2002 y bajo al 5,9 en 2015 con la misma proporción de migrantes[2].
[1] Boliviantinos y Argenguayos, Natalia Gavazzo, Grupo Editor Universitario, Buenos Aires, 2019.



