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El miércoles pasado, la Sala I de la Cámara Penal de La Plata decidió otorgar la libertad condicional al ex policía José Justo López, quien había sido sentenciado a prisión perpetua en 1999 por torturar y matar a Miguel Bru. Aunque la ley provincial no concede este beneficio a quienes son condenados por ‘torturas seguidas de muerte’, los jueces utilizaron el Código Penal de la Nación para aceptar un pedido de la defensa.
La magistrada Silvia Oyhamburu votó en contra de esta decisión y manifestó: “El beneficio requerido es materia no delegada por la Provincia al Estado Nacional constituyendo una atribución propia de la legislación provincial, que justamente niega las salidas transitorias a condenados por el delito de ‘tortura seguida de muerte’". Esta ley se contradice con la legislación del Código Penal Nacional que no impide la libertad condicional a pesar de la condena. Los jueces que votaron a favor de las salidas transitorias, Laura Lasaga y Carlos Silva Acevedo, utilizaron la ley federal.
Cabe recordar que durante el juicio, en 1999, la fiscal denunció haber sido amenazada mientras que los testigos fueron intimidados para no declarar; y en una de las audiencias, el imputado Walter Abrigo fue sorprendido haciendo gestos amenazantes a los testigos.
Miguel Bru, estudiante de periodismo de 23 años fue torturado, asesinado y desaparecido el 17 de octubre de 1993 por policías bonaerenses. Tras una serie de irregularidades y connivencias judiciales, consiguieron que en 1999 se condenaran a los responsables de lo sucedido. La resolución judicial se convirtió en una sentencia emblemática y ejemplar. Hoy la situación se revierte, “el mensaje es que ellos hacen lo que quieren, hay dos leyes y ellos aplican la que le conviene al asesino”, afirmó Rosa, la mamá de Miguel y agregó: “Ahora va a festejar y nosotros vamos a tener que seguir preguntando dónde está Miguel; pero habrá que ajustarse a la leyes y pensar que ya lleva mucho tiempo detenido y que tiene que reintegrarse a la sociedad […] Me quería consolar con el caso Franchiotti, el asesino de Maxi y Darío, que salió después de diez años; el caso Barreda, que ni siquiera se arrepiente, lamentablemente así están las cosas”.

Fuente: Indymedia