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Durante el primer juicio, que se realizó en 2007, el oficial de la bonaerense Cristian Solana fue condenado a 16 años de prisión por homicidio (pena que luego rebajada a 10 años y 8 meses por el tribunal de Casación Penal de la provincia) por el asesinato de Rodrigo Corzo, cometido en junio de 2003. En tanto, este martes 26 de junio, a partir de las 8.30 y 5 años más tarde, comenzará el juicio contra el sargento Ariel Núñez, quien manejaba el patrullero desde el que Solana disparó y mató a Corzo. Por este motivo, se convoca a una movilización a los tribunales de Morón (Colón y Brown) para exigir justicia para Rodrigo.
En 2007, durante el primer juicio por el asesinato de Rodrigo Corzo, fusilado el 28 de junio de 2003, se probó que el patrullero, en el que iba el propio Solana y conducía el sargento Núñez, siguió a Rodrigo, que iba en el auto de su padre a la casa de su novia; y que sin darle señal alguna, Solana disparó dos tiros, uno de los cuales atravesó el baúl e ingresó por la espalda en el cuerpo de Rodrigo, provocándole la muerte en segundos. También, se comprobó que Rodrigo no tenía armas, y que la pistola calibre 22 que apareció luego sobre auto jamás fue usada por Rodrigo ni nadie desde ese auto.
Pero el caso Corzo no terminó con la condena a Solana. El sargento Núñez nunca fue imputado por su participación en el crimen, y sólo declaró como simple testigo. Con sus primeras declaraciones, donde para protegerse sin acusar a su camarada y superior inventó: “Como sufro de vértigo, al subir al Puente Santa Rosa aceleré y cerré los ojos, así que no vi nada”, pero como esta excusa quedó rápidamente nula el sargento cambió su versión, tratando de coincidir con lo que ya había declarado Solana. “Ví dos fogonazos desde el auto que perseguíamos”. Es por esto que durante su alegato desde Correpi insistieron en que debía ser enjuiciado, y los jueces tuvieron que ordenar una nueva investigación respecto de la actuación del sargento, por la comisión de los delitos de encubrimiento y falso testimonio.
A lo largo de estos cinco años, Núñez prestó servicios en la comisaría Las Catonas de Moreno, y luego “desapareció”. Por mucho tiempo desoyó las invitaciones de la fiscalía a presentarse, hasta que, en julio de 2009, formalmente se dictó su captura.
Para principios de 2011, Núñez vivía tranquilo en la localidad bonaerense de Moreno, y no se privaba de salir de paseo con su familia. El 8 de marzo, en la feria organizada por el Día de la Mujer en la plaza de Moreno, una periodista que conducía una radio abierta lo vio de lejos haciendo compras con la mujer. Cuando se llevaron a la fiscalía nº 8 de Morón las fotos sacadas con los celulares, ni siquiera sabían de qué se estaba hablando, porque la causa estaba “reservada en Secretaría” hacía años, cubierta de polvo.
La tuvieron que desarchivar, y, finalmente, el martes 26 de junio Núñez enfrentará el juicio que debió compartir, hace cinco años, con su jefe Cristian Solana. “Sabemos que este juicio es una parodia, porque el crimen de Núñez no fue mentir, sino participar del homicidio, donde, por un simple reparto de tareas, no le tocó a él disparar sobre Rodrigo. Pero sabemos también que, aunque la pena por el leve delito por el que va a ser juzgado probablemente ni siquiera alcance para que vaya preso, llegamos hasta acá a fuerza de constancia y consecuencia en la lucha, y demostramos, de nuevo, que sólo podemos confiar en nuestras propias fuerzas, organizados sin confiar en el aparato estatal ni en ninguna de sus instituciones”, señalaron desde Correpi.

Fuente: Correpi