Este trabajador aeroportuario lleva casi un año preso sin pruebas que avalen su culpabilidad. Familiares y amigos reclaman que hasta que se inicie el juicio, que aún no tiene fecha, pueda gozar de prisión domiciliaria.
Nota con AUDIOS
(Fabiana Arencibia-Red Eco) Buenos Aires – El martes pasado, familiares, amigos y vecinos de Alejandro Bordón se movilizaron a los Tribunales de Lomas de Zamora para exigir que se le otorgue el arresto domiciliario hasta tanto la justicia defina la fecha de inicio del juicio.
Alejandro es un trabajador de Aeroparque que fue detenido el 5 de octubre del año pasado bajo la acusación de asesinar a Juan Alberto Nuñez, chofer de la línea de colectivo 524 de Monte Chingolo, al sur del conurbano bonaerense. Sin embargo, no hay pruebas contundentes en su contra.
La Comisión de Apoyo que se formó desde que fue detenido para lograr su libertad, insiste en que se trata de una injusticia y sostiene que la responsabilidad es de la policía y del aparato judicial, que armaron esta causa con el fin de tapar un hecho de inseguridad.
El 5 de octubre Alejandro tomó el colectivo de la línea 524, como todos los días a las 4.30 de la mañana. Diez minutos antes de que lo hiciera, había sido asesinado el chofer Nuñez mientras iba a la empresa para comenzar su jornada laboral. El colectivo en que iba Alejandro fue detenido a los 100 metros de arrancar, por una persona que apuntó con un arma al conductor para que parara. Luego subió, se dirigió al trabajador y lo golpeó acusándolo de haber matado al chofer de la 524. “En principio no se identifica pero es un policía que estaba de civil”, contó Marcelo Pirolla, compañero de trabajo de Alejandro, en una entrevista realizada en el programa Al Oeste de FM En Tránsito.
Dos jóvenes que se encontraban en la vereda, a unos 80 metros del lugar donde ocurrieron los hechos, declararon luego como testigos. Aseguraron haber visto a una persona con un determinado color de ropa que por casualidad era como la que Alejandro llevaba puesta ese día. “Ambos son supuestamente vecinos del policía que hizo detener el colectivo”, comentó Pirolla.
Alejandro es entonces detenido y llevado a la comisaría. “A las pocas horas se hace un rastrillaje en la zona y supuestamente se encuentra una 9 mm, que es una arma de la policía. Luego averiguamos que nunca estuvo denunciada como perdida ni robada y se encuentra justamente en el domicilio de otro policía, y el testigo principal también es un policía”, agregó.
Los medios se hicieron eco de las versiones del ministro de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Ricardo Casal, y del jefe de la departamental Avellaneda –Lanús que inmediatamente empezaron a ensuciar a la familia y dijeron que ya tenían al asesino, o sea a Bordón. A las dos horas de los hechos el trabajador ya estaba condenado.
Las primeras informaciones que se hicieron públicas se referían a que se trató de un robo, de un hecho de inseguridad, pero rápidamente instalaron que el móvil había sido un tema pasional. “Quisieron tapar que esto era un robo mas a un chofer (como los que se sucedieron en la zona por esos días) porque inmediatamente se bajó un vocero de la UTA (el gremio que nuclea a los choferes de transporte automotor) y estuvo reunido con el jefe distrital de la bonaerense. De ahí llamaron de la Provincia por medio de Casal, y entonces descartaron la hipótesis de crimen de inseguridad y lo pusieron como crimen pasional”, recordó Pirolla.
Nadie identificó a Alejandro. La acusación se asienta en el supuesto color de ropa del asesino que coincide con la que vestía Bordón. Eso es todo lo que tienen para acusarlo y privarlo de su libertad. No hay huellas digitales en el arma, que es de un policía y nunca fue declarada como extraviada.
“Es una causa netamente armada. La Comisaría 6º está encubriendo algo. Nosotros responsabilizamos a la policía bonaerense”, afirmó Pirolla.
Luego de varios meses de movilizaciones, y a pesar de la condena sin pruebas hecha por los funcionarios del gobierno provincial y por los grandes medios, lograron que Alejandro sea trasladado a la Unidad 40 de Lomas de Zamora, donde está desde hace un mes, luego de pasar casi ocho en el penal de Sierra Chica, muy lejos de sus familiares, compañeros de trabajo y amigos.
“Vamos a pedir que mientras se espera el juicio Alejandro esté con prisión domiciliaria”. Y por eso realizaron la movilización el martes pasado.
Para el juicio no hay fecha a pesar de que hay muchos elementos para iniciarlo. Sobre todo porque a Alejandro no le dieron ninguna posibilidad de defenderse, ni para que se investigue si tuvo algo que ver en los hechos. En realidad no se investigó nada.
Algunas estadísticas dan cuenta que en las cárceles bonaerenses hay 23 mil casos de presas y presos que no tienen condena, ni siquiera pruebas de su culpabilidad. Y tantos otros casos que luego de estar uno o dos años presos, recuperan su libertad porque se demuestra que son inocentes. El de Alejandro, como otro caso mas, viola el principio de que todos somos inocentes hasta que se demuestre nuestra culpabilidad. Y tal como dijo Pirilla, “para los pobres no hay justicia, sino no estaría pasando esto”.
AUDIOS: Entrevista realizada en Al Oeste-Fm En Tránsito-Castelar a Marcelo Pirolla
Marcelo Pirolla – Falta de pruebas contra Bordón
Marcelo Pirolla – Responsabilidades policial, sindical y politica
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