A continuación, corregimos una información errónea que, involuntariamente, incluimos en nuestro último boletín.
Tras la audiencia realizada el jueves 25 de noviembre en los Tribunales de Comodoro Py, la Cámara de Casación tiene un plazo de cinco días hábiles para expedirse sobre si le concede la libertad a Roberto Martino o no.
Cabe recordar que en julio pasado, la Cámara de Apelaciones había sobreseído al dirigente por los delitos de prepotencia ideológica y violación de la ley antidiscriminatoria. Aún quedan pendientes de definición los cargos por tenencia de armas y material inflamable, que fueron encontrados durante allanamientos, que los abogados de Martino califican como “irregulares”.
En la audiencia del jueves, los querellantes insistieron en los cargos por los que Martino ya fue sobreseído. En tanto, los defensores reiteraron que no puede continuar preso, ya que no existen elementos jurídicos que avalen su detención. Explicaron además que en caso de que fuera condenado por estos delitos, la pena que recibiría permitiría su libertad, por lo que no se entiende que si aún no fue juzgado permanezca detenido.
Los abogados de Martino aseguraron que si la semana que viene aún no hay respuesta de parte de la Cámara, volverán al juzgado para exigirla, teniendo en cuenta la gravedad del caso, y que Roberto continúa en huelga de hambre.
En tanto, continúa el acampe y ayuno en Plaza de los Dos Congreso en solidaridad con Martino (quien lleva adelante la huelga de hambre desde el 10 de noviembre)
Además de la libertad de Martino se reclama la de otrxs presxs políticxs como Karina “La Galle” Germano López, Carlos Olivera, Bertha González y José Villalba.
En la carpa se desarrollan diariamente diferentes actividades. El miércoles pasado durante el desarrollo de una charla en la carpa, irrumpió un grupo de personas que de modo prepotente comunicó su intención inquebrantable de instalar una carpa dentro de la cual, según decían, el ministro de Economía, Amado Boudou, efectuaría una conferencia de prensa al día siguiente.
Ante el cuestionamiento de los compañeros del campamento, demostraron ambigüedad sobre su procedencia, cambiando reiteradas veces su discurso. Primero dijeron ser del Movimiento Evita, luego que eran enviados por Emilio Pérsico para finalmente afirmar que eran miembros de la empresa que colocaban la carpa.
Los militantes llamaron al Movimiento Evita para confirmar si se trataba de ellos, pero la respuesta fue negativa.
Estás provocaciones se suman a las amenazas recibidas al teléfono celular de Natalia Muñoz, referente del Movimiento Teresa Rodríguez y una de las ayunantes en la carpa, y al incremento de la presencia policial con patrulleros y autos particulares en los locales de la organización MTR.




