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El 25 y 26 de junio se realizó una jornada cultural y vigilia en la estación Darío y Maxi (ex Avellaneda), y el Puente Pueyrredón, sitios donde ocho años atrás fueran asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán por fuerzas policiales bajo la orden del gobierno duhaldista de reprimir el corte del puente, durante la jornada de lucha del 26 de junio de 2002.  

 

Florecer de memoria

A ocho años del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, en el mismo lugar de los hechos, se realizó el encuentro de doble jornada.

No hubo violencia durante las jornadas pero la contestación, intensa, parece denotar que la represión que mató, produjo un efecto inverso. El nivel de apropiación del espacio público por parte del pueblo es notorio. Desde cambiar el nombre a la estación en todos los aspectos posibles, su aspecto, sus paredes, su suelo, las calles aledañas utilizadas como escenarios para la cultura, hasta las paredes de cuadras y cuadras a la rededonda intervenidas con murales, y el ambiente todo a disposición de la voluntad popular, la de los que menos tienen, y ecabezaron la lucha por los intereses de todos allá por 2001 y 2002.

Pararse en medio del hall de la estacion o el patio, recordar las fotos de aquel Junio de 2002 y pensar en los cadáveres que fueron arrastrados. Es fuerte, y es conmovedor ver la estación hoy florecida . Evidentemente, lo que quisieron matar, no murió.

No puede cerrarse un texto sobre estos acontecimientos nunca, por que existe la obligación de acusar y luchar contra la prensa que fue funcional a la represión, a su encubrimiento, y al día a día en el que nos targiversan la realidad de una forma, ya burda y alevosamente. Gracias a ello, la sociedad que componemos aprende a decodificar mensajes todo el tiempo, a que la batalla por la información, por emitir una realidad mas apegada a la verdad se gana en el día a día, haciéndonos cargo de que medios consumimos información, que medios queremos ser y que realidad queremos vivir.

A la memoria de quienes luchan y dejan todo por tod@s.          A la memoria.

 

Texto y fotografías por Facundo M. Nívolo – Red Eco