A partir de esta semana, el policía Mauro Sergio Aguilera está siendo juzgado en La Plata por el fusilamiento de la joven de 18 años en agosto de 2013. Reproducimos comunicado del Colectivo contra el Gatillo Fácil de La Plata.

La noche del 29 de agosto de 2013 el padre llevó a Soledad y su hermana Viviana a un recital de cumbia en un bar ubicado de 9 y 53. Mientras estaban en la fila para ingresar, dos personas intentaron robar la cafetería “Me Piace”, a una cuadra del boliche, y mientras escapaban del lugar y el policía Aguilera abrió fuego y mató a Soledad de un disparo.

Tras cinco años de espera, esta semana comenzó el juicio oral, donde Aguilera está acusado de homicidio simple con dolo eventual, una figura polémica que no está prevista en el Código Penal (indica que el autor del disparo, sabiendo que podría provocar muerte con su conducta, siguió adelante sin importar las consecuencias) y que no contempla la gravedad de su accionar por ser funcionario policial.

Aguilera lleva seis años procesado, pero sólo pasó unos meses en cárcel común, fue beneficiado con arresto domiciliario y desde hace cinco meses fue autorizado a tener salidas laborales.

Al iniciar el debate testimonió la hermana de Soledad, Viviana, que fue testigo presencial de los hechos. Dijo que mientras los asaltantes se fugaban en moto escuchó un ruido y fue entonces que Soledad le dijo: “Me pegaron”. La joven cayó al piso y en pocos minutos perdió el conocimiento. Viviana pidió ayuda, vio al policía con el arma en la mano y le gritó: “Hijo de puta fuiste vos, vos le pegaste”. Viviana quedó muy afectada por el hecho, tanto que desde la muerte de su hermana dejó de trabajar y sufre recurrentes ataques de pánico.

También declaró una mujer víctima del robo, Zulema Noemí Naya, que dijo que estaba cenando con una amiga en el primer piso de la cafetería y entraron dos muchachos, uno armado que le puso un revólver en la cabeza y gritó: “Esto es un asalto, dejen los monederos en la mesa y se tiran todos al piso”. La mujer ubica al policía apareciendo en ese instante, gritando “alto, policía”, y corriendo a los jóvenes con el arma hacia la planta baja. Dijo que se fugaron en dos motos con dos campanas que los esperaban e intentó argumentar que “uno empuñó el arma y escucho que quien manejaba la moto gritó ‘tirá, tirá’” y hasta afirmó que desde dentro del local escuchó el “click-click” en referencia al intento de disparar el arma. Los asaltantes nunca fueron identificados, en una causa que investigó el ex fiscal Fernando Cartasegna, destituido de su cargo en 2017 en un escándalo institucional.

La acusación fiscal corre por Martín Chiorazzi quien sostuvo que mantendrá a acusación de homicidio a la que pedirá una agravante por el uso de arma de fuego apta para el disparo. La familia de Bowers es representada por los abogados Germán Oviedo y Ariel Dor. La defensa de Aguilera la tomaron Julio Beley, habitual patrocinante de policías asesinos, que ha planteado el hecho con las típicas excusas de la “defensa propia” y el “cumplimiento del deber”. Fiel a su estilo, Beley dijo al inicio del juicio que se trató de un “concurso ideal de causales de justificación” previstas en el marco legal vigente y que pedirá la absolución de Aguilera, o en todo caso el mínimo de la pena por el delito de homicidio culposo. El Tribunal Oral está integrado por los jueces Hernán Decastelli, Cecilia Sanucci y Ramiro Fernández Lorenzo.