Lucas Fuentes tenía 20 años y había denunciado a los policías que lo torturaron en la comisaría 3ª, de donde fue trasladado por orden del juez Jorge Odorisio, el pasado 10 de diciembre. Sin embargo, pocos días después fue asesinado en la comisaría de General Mosconi en esa provincia.
Lucas fue detenido hace dos años por robo en Comodoro Rivadavia y se hallaba terminando la escuela secundaria, iba a recuperar la libertad el próximo 13 de febrero.
Una mañana, hace pocos días, declaró ante un juez y dos fiscales a quienes les señaló con nombre y apellido a los agentes que lo sometían en la Tercera. Esa misma noche, le avisaron a su mamá que se había “suicidado”. Los policías de Mosconi dijeron haberlo encontrado colgado de una frazada.
La mamá de Lucas contó además que unas horas antes de morir el joven había escrito una carta dirigida a Pablo Jaramillo, jefe de la comisaría de Mosconi, “por las malas condiciones en las que se encontraba ya que lo habían mandado a la celda de aislamiento. No podía ir al baño, no tenía luz, agua, ni nada”.
Hacía algunas semanas, Lucas había sido beneficiado con salidas transitorias. Cada domingo, de 12 a 18, salía de la comisaría para visitar la casa de su madre, donde también lo esperaban sus amigos y su pareja.
Para la familia, el presunto suicidio de Lucas jamás tendrá una explicación porque ese mismo jueves en el que fue encontrado muerto, la justicia extendió el horario de las salidas de 6 a 12 horas. Es decir, que cada domingo iba a estar afuera de la cárcel desde las 8 hasta las 20.
“Mamá me van a terminar matando, sacame de ahí”, le decía una y otra vez Lucas a su mamá cada fin de semana que la visitaba.
Fuente: Agencia para la Libertad




