La desaparición por 24 horas de Orlando González, quien se refugió en casa de un familiar luego de las constantes amenazas de muerte recibidas, confirma la impunidad con la que se mueven los represores de la última dictadura militar.
(Cecilia Litvin – Red Eco) Tucumán – A pesar de que el genocida y ex policía provincial Francisco Camilo Orce se encuentra detenido en Villa Urquiza, él y sus secuaces continúan amenazando a ex detenidos desaparecidos, abogados, y familiares.
Orlando Argentino González fue y es una de sus víctimas. En mayo de 1976 fue detenido en un bar de la localidad tucumana de Ranchillos. Estuvo secuestrado en el Centro Clandestino de Detención Arsenal Miguel de Azcuénaga, en donde fue interrogado y golpeado por el propio Orce.
33 años después, el calvario sigue vigente. El año pasado González debía ser intervenido quirúrgicamente, pero tuvo que hacerlo con vigilancia policial, ya que las amenazas habían llegado hasta el hospital. La historia se volvió a repetir, ya que desde hacía una semana era sistemáticamente intimado para que retirara las acusaciones que había presentado contra Orce.
Justamente, el martes por la mañana debía asistir a la Fiscalía Federal provincial, junto a su abogada Laura Figueroa, para denunciar estos últimos hechos y así poder entrar formalmente al programa de protección de testigos. González nunca se presentó a declarar, nada se supo de él, hasta que 24 horas después avisó que estaba en casa de un familiar, asustado, temiendo una vez más por su vida.
Esta mañana, pudo presentarse finalmente y declarar ante los jueces federales Mario Racedo y Daniel Bejas. Aunque no se conocieron mayores detalles acerca de sus dichos, sí se supo que estaba muy asustado y visiblemente consternado. Poco pudo aclarar sobre lo que sucedió durante las horas en que nada se supo de él. Los magistrados resolvieron volver a citarlo para que, un poco más tranquilo, pueda ampliar su declaración y definir su ingreso al programa de protección.
Hace apenas una semana, se conocía la información de que Orce era detenido en la cárcel común de Villa Urquiza, acusado de violación de domicilio, asociación ilícita y secuestro. El juez Federal Daniel Bejas lo procesó por las desapariciones de Héctor Ricardo y Víctor Hugo González, mientras que dictó falta de mérito en los casos de desaparición de Carlos Raúl Osores y el secuestro de Graciela Inés Osores, todos estos hechos ocurridos en la localidad tucumana de Empalme Ranchillos.
Según consta en su expediente personal, Orce se ofreció en 1975 como voluntario a la policía provincial para “luchar contra la subversión”, y durante la última dictadura militar se desempeñó como jefe de la comisaría de Estación Aráoz, departamento de Leales.
Una de las personas que estaba imputada en las mismas causas junto a Orce, era el ex comisario Mario “Malevo” Ferreyra. Las amenazas a testigos y familiares se volvieron una constante luego de que en noviembre pasado Ferreyra se suicidara frente a las cámaras de un canal de noticias de cable. Una de las personas señaladas por las víctimas como autora de los amedrentamientos es Nadia Orce, ni más ni menos que la hija del genocida detenido. Tanto ella como su padre tienen causas abiertas y son investigados por estas amenazas.
Lo sucedido con González no hace más que redoblar el reclamo de los organismos de derechos humanos. La Agrupación Tucumana Contra la Impunidad, como así también H.I.J.O.S. Tucumán, exigieron que “la justicia y el Estado provincial y nacional interpongan todos los mecanismos que sean necesarios para proteger a las víctimas, testigos, querellantes y abogados en las causas que se llevan adelante por los delitos de Lesa Humanidad”. Pidieron además que sea desmantelado el aparato represivo que aún hoy opera en Tucumán y que se investigue al círculo de Orce.
En este sentido, el colectivo Justicia YA! aseguró que como única garantía de seguridad de los testigos el gobierno nacional y la Justicia deben, además de desmantelar el aparato represivo, abrir los archivos de la represión y enjuiciar a todos los genocidas, por todas las víctimas, y no por unos pocos casos paradigmáticos como hasta ahora.
Fuentes: Contrapunto Prensa Alternativa / Justicia Ya! / www.atcitucuman.blogspot.com



