El colectivo Ave Fénix elaboró junto a los presos de la cárcel de Devoto un proyecto de ley de cupo laboral para detenidos y ex detenidos. Sobre su contenido y las causas sociales del aumento de la población carcelaria conversaron la trabajadora social Liliana Cucut y Emiliano Freitas, excarcelado hace seis meses, durante el programa Los Locos de Buenos Aires. Red Eco Alternativo.

Contacto: Liliana Cucut 011-15-6363-8525

(Red Eco) Ciudad de Buenos Aires-  Desde 2009, Ave Fénix trabajó en el armado de este proyecto en un proceso del espacio grupal dentro del penal de Devoto. (1)
Se reflexionó sobre la inclusión social del preso y sobre los modos en que debería darse para que sea real. “El primer tema que sale acuciante es la falta de posibilidad de inclusión laboral porque si uno no tiene posibilidad de tener un medio de vida no hay muchas opciones. Entonces es el mismo grupo que plantea la posibilidad de pensar un proyecto de ley teniendo en cuenta que mas allá de los discursos, incluso progresistas, a la hora de contratar alguien para un trabajo lo haga con alguien que tenga antecedentes penales”, explicó Cucut.
Así como el Estado plantea el encierro carcelario como forma de resocialización o de  reencauzar al transgresor  de la ley, el proyecto apunta a que también sea el Estado el garante de los derechos, entre ellos el de trabajar.
El objetivo de la iniciativa es garantizar el acceso al empleo de las personas condenadas que hubieran cumplido total o parcialmente su pena o cuya pena se hubiera dejado en suspenso y a las condenadas que pudieren acceder a salidas transitorias, semi-libertad, prisión discontinua, libertad condicional o libertad asistida. También abarca a las personas procesadas con prisión preventiva que hayan sido excarceladas o con prisión preventiva incorporadas al régimen de salidas transitorias o semi-libertad, en ambos casos, que aleguen sufrir restricciones en el acceso al empleo como producto de su situación judicial.
El proyecto determina que los organismos públicos de la Ciudad de Buenos Aires deben reservar un cupo mínimo de 3% del empleo para estas personas.  En cuanto al sector privado, define que la contratación voluntaria permitirá imputar la mitad de lo que se les pague a cuenta del Impuesto sobre los Ingresos Brutos.
“En este último caso existen experiencias en que empresas privadas contratan a personas dentro de los penales para trabajar pero obviamente ese es un gran negocio porque los valores de mano de obra que les pagan son muy bajos. Por ejemplo, el taller de las bolsitas de madera que se utilizan para los regalos se hace casi un 80% en las cárceles”, ejemplificó Cucut.
Algunos de los presos que trabajan contratados por empresas privadas en las cárceles cobran cerca de 4.000 pesos, comentó la integrante de Ave Fénix, pero también explicó que el Estado  incumple la Ley 24.660 (Ley de Ejecución de la Pena) que plantea que se le debe brindar al detenido, alimentación, vestimenta y artículos de higiene. “Todo eso no se cumple y ese detenido si no tiene familia y no tiene quién le lleve esas cosas se gasta su sueldo en comprar todo eso y a precios sobrevalorados dentro del penal en hasta un 300%”, dijo.
El proyecto fue presentado en 2013 por María Rachid del Frente para la Victoria, y lo que Ave Fénix impulsa ahora es que se debata en la comisión de Trabajo de la Legislatura porteño para que no pierda estado parlamentario, en especial la de Legislación del Trabajo que es quien actualmente lo tiene.  “La intención es que haya un debate y que pueda hacer un salto a nivel nacional. Algunas legislaciones provinciales lo tienen pero no se cumple, por ejemplo la de Buenos Aires”, agregó la trabajadora social.
En el camino de generar el debate, el grupo está convocando para el próximo lunes 1 de diciembre a una charla que se hará en el penal  de Devoto, de la que participarán tres bloques de la legislatura porteña . “No solo es necesario que se debata en el afuera y desde la mirada de los que nunca fueron detenidos sino desde el adentro y con quienes al momento de salir no encuentran ninguna opción para no volver a reincidir”, explicó Cucut.

El contexto impulsa a delinquir
Emiliano Freitas recuperó su libertad hace seis meses. Hoy hace changas y estudia Trabajo Social. Durante la entrevista reflexionó acerca de cómo los presos de “hoy” lo son porque “las circunstancias” lo llevaron a delinquir y no por haber tomado la “decisión” de violar la ley.
“Las situaciones los van llevando y la consecuencia es caer detenidos. Eso es lo más usual que se ve. Antes era una decisión vivir en la marginalidad”, dijo en referencia a estar al margen de la ley producto de la marginación y la pobreza. 
“Hay que sumar la pregunta de si la sociedad de antes es la misma que la de ahora. Porque la cárcel es un reflejo de la sociedad que está más violenta y genera marginaciones diferentes a las que generaban hace diez o quince años atrás”, opinó al respecto Liliana Cucut.
Mientras hoy la sociedad pide más mano dura contra la delincuencia y la inseguridad, Emiliano opinó que poner el foco en eso es distraer la atención de las causas de fondo: “Debatir si hay que poner más penas o menos penas es no ir a la cuestión de fondo que es la falta de oportunidades para las personas cuando salen de su detención y que no hay políticas para las personas que han estado en situación de encierro. Y esto se transforma en un espiral por el cual las personas vuelven a la cárcel porque no tienen nada cuando salen de ella. Es un sistema que se retroalimenta”.

La cárcel es parte del problema y no la solución
¿Hay posibilidad de cambiar el sistema carcelario? ¿Es posible que la cárcel se convierta en un espacio para reeducar y no para que vuelva a errar? , se les preguntó durante el programa radial.
“Vos generas las condiciones dentro de la cárcel para que cuando se salga no se pueda hacer otra cosa. Creo que la cárcel como institución no ameritaría reforma si uno pensara en una sociedad que puede resolver los conflictos de otra manera (…). En el caso de que como sociedad pensáramos que para algunas cuestiones puntuales la única alternativa es el encierro entonces debería ser mínimo para la menor cantidad de personas y no como es ahora máximo para todo un grupo de personas”, opinó Cucut.
“En una charla reciente organizada por del Colegio de Abogados de la Capital Federal  se pensó, como una propuesta , desmilitarizar el Servicio Penitenciario, pero no hay forma de hacerlo efectivo en función que la gente cada vez pide más encierro, más castigo. Se puede pensar también que todos los profesionales que trabajan dentro del Servicio Penitenciario – psicólogos, trabajadores sociales – y que forman parte del cuerpo penitenciario dejen de serlo y se conviertan en población civil, como los docentes que van de la UBA y del Ministerio de Educación que dan instrucción primaria y secundaria.  Sería intentar que los profesionales que van desde afuera, que sin tener dependencia incluso jerárquica con el personal del Servicio Penitenciario, puedan generar intervenciones diferentes con las personas que están detenidas. Esto no es el cierre de cárceles ni el abolicionismo sino un camino intermedio que puede ser productivo”, agregó la Trabajadora Social.
Es necesario dimensionar lo complicado y duro que es querer salirse del sistema punitivo para aquellos que intentan hacer lo que se supone la sociedad pide de ellos, que no delincan. En este sentido  Emiliano afirmó: “No es un dato menor que la mayoría de los presos seamos pobres y que de nuestros familiares más directos no hayamos recibido un libro sino un arma. Y ese mensaje, ese tipo de vida es determinante para lo que uno va a hacer luego en su desarrollo, cuando va creciendo. Si uno vive siempre y se cría en ese circuito marginal es muy difícil salir y es muy difícil torcer la historia. Creo que una forma de empezar es tomar conciencia que uno es marginal. Porque muchas veces uno está en esa marginación y no se da cuenta, piensa que es una forma de vida normal, como el de cualquiera. Este es un debate que tenemos que hacer para no seguir construyendo cárceles, porque si seguimos en ese camino vamos a terminar con la prisionización de gran parte de la sociedad”.

 (1) Proyecto de ley sobre Cupo laboral para personas liberadas