En el mismo día en que la causa contra Acindar por crímenes de lesa humanidad empieza a salir de su letargo, un operario de la planta de esta empresa en Villa Constitución murió aplastado por una barra de palanquilla de 1200 kg que se le cayó cuando intentaba reubicar otra en la mesa de amolado. Esta muerte confirma una vez más el desprecio de esta empresa por la vida de los trabajadores.

COMUNICADO DE LA LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE

Ciudad de Buenos Aires – 25 de octubre de 2013

En el día de hoy, cuando nos enteramos que la causa contra Acindar por crímenes de lesa humanidad empieza a salir de su letargo, también recibimos la noticia de la muerte por de un trabajador de esa empresa. Si bien es coincidencia que haya sido el mismo día, no es producto de la casualidad que ocurran estos hechos. Estos accidentes son producto de la política instaurada hacia los trabajadores durante el terrorismo de Estado.
Hace 38 años, Acindar instaló en esta misma planta un centro clandestino de detención, en el marco de lo que se llamó Operativo Serpiente Roja del Paraná. Ese operativo represivo secuestró a la comisión directiva de la Unión Obrera Metalúrgica local y otros dirigentes obreros. La intencionalidad era destruir la organización popular que gravitaba alrededor de la Lista Marrón, conducida por Alberto Piccinini. Esta lista había logrado en 1974, un año antes del Operativo, derrotar -luego del Villazo- a la lista de Lorenzo Miguel y poner al sindicato al servicio de los intereses de los trabajadores. Entre las principales reivindicaciones de la Lista Marrón, la salud y la seguridad de los compañeros estaba en primer lugar, discutiendo el control del proceso de trabajo, que en manos de la empresa significaba "accidentes", muerte, mutilaciones.
El gobierno de Isabel Perón, junto con las fuerzas represivas unificadas y la patota sindical ensayaron lo que luego fue el plan sistemático desplegado por los genocidas a partir del 24 de marzo del 76. Entraron a la ciudad de Villa Constitución a secuestrar a los dirigentes, a militantes políticos y sindicales e intentar instalar el terror. El pueblo de Villa Constitución resistió, con la experiencia del Villazo, pero la represión se sostuvo y se incrementó con el golpe de Estado.
La empresa participó directamente en el operativo represivo con financiamiento, con infiltrados entre los trabajadores, con el centro clandestino instalado en lo que se llamaba el Albergue de Solteros (dentro mismo de la planta), entregando los nombres de los activistas y militantes. El presidente de la empresa en aquel momento era ni más ni menos que el propio Martínez de Hoz y la resistencia, organización obrera y las luchas políticas por la liberación, eran -como todo el proceso de luchas de aquellos años- un obstáculo para aplicar el plan que vino a cambiar la estructura productiva, social y cultural del capitalismo en nuestro país. Las perspectivas de Acindar tenían que ver con destruir el monopolio del acero que tenía el Estado con Somisa, incrementar su capacidad y convertirse en uno de los dos (junto con Techint) monstruos del acero en nuestro país. Un plan a mediano plazo, pero que necesitaba del disciplinamiento de los trabajadores. Y esto lo hicieron con la activa participacion del Estado en todas las instancias: las financieras, las economicas, las administrativas y las acciones terroristas que el propio Estado perpetro. Un Estado que avalaba creditos que nunca se pagarían, que secuestraba y torturaba trabajadores, que permitía el sabotaje de la empresa estatal y toda clase de acciones. La consigna “Menos Estado, Mas Nacion” escondía uno de los momentos de mayor intervencion estatal en la vida nacional, al servicio de los grupos empresariales, que como Acindar, promovieron, financiaron, legitimaron y se beneficiaron del Genocidio..
Hoy, hay una causa judicial abierta que la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y los compañeros villenses llevamos adelante en el juzgado de Oyarbide contra Acindar y su directorio, por crímenes de lesa humanidad. El fin de la impunidad implica también ponerle un coto a esta empresa despreciadora de la vida de los trabajadores, dispuesta -como toda su historia lo demuestra- a avanzar a como dé lugar.
¡Ni una muerte más de trabajadores! ¡Viva el Villazo!
Memoria, Verdad y Justicia
Liga Argentina por los Derechos del Hombre
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