En lo que lamentablemente es un caso aislado, un subteniente de la Bonaerense fue condenado a prisión perpetua por el asesinato de un hombre en el marco de una simple pelea familiar. En tanto, cinco efectivos están siendo enjuiciados por la muerte de un detenido que apareció “suicidado” dentro de su celda; mientras que el próximo lunes será la etapa final del proceso contra un custodio presidencial que fusiló a dos jóvenes de Villa Fiorito.
El Tribunal Oral Nº 4 de Mercedes condenó al subteniente Pablo Apecechea por el asesinato en su propia casa de Fernando “Pata” Díaz. Los jueces consideraron que el policía debe cumplir prisión perpetua no sólo por asesinar, sino por hacerlo como integrante de las fuerzas de seguridad.
En una vivienda de Moreno, el 11 de julio de 2010 se llamó a la policía a partir de una discusión familiar. Al lugar arribó una comitiva de seis efectivos. Uno de ellos, Apecechea, decidió resolver el conflicto disparando tres veces su escopeta contra la espalda de Díaz, que murió casi instantáneamente.
“Esta sentencia es bien recibida, pero no cambia las cosas. No es con espasmos de indignación judicial que se termina nuestra lucha. Más que nunca, esta sentencia debe servir para adquirir la conciencia sobre la necesidad de seguir luchando por todos los hechos represivos que se repiten a lo largo y ancho del país y que no terminan del mismo modo”, afirmaron desde Correpi, encargados de la querella.
En los Tribunales de La Plata, en tanto, se está desarrollando un juicio contra cinco ex policías de la comisaría novena por la muerte de Daniel Oscar Migone, ocurrida el 9 de noviembre de 2005, en una de las celdas. Como sucede en estos casos, la versión oficial fue “suicidio”, pero durante la etapa de instrucción se recolectaron infinidad de pruebas que dan cuenta que se trató de un caso de torturas seguidas de muerte. El principal desafío de los querellantes, a cargo de la Asociación Miguel Bru, es lograr que los distintos testigos ratifiquen lo declarado durante la investigación, ya que muchos recurren a los latiguillos de no recordar los hechos por haber pasado ya ocho años. Por ejemplo, Juan Ramón Reinaldi, quien estaba en un calabozo al lado de Migone, dijo no acordarse de nada, pero en su declaración anterior había dicho que escuchó gritar a la víctima, por lo que se teme que el testigo haya sido presionado o amenazado.
Finalmente, el próximo lunes en los Tribunales de Lomas de Zamora se podrán escuchar las últimas palabras antes de conocer el veredicto del policía federal Maximiliano Germán Ledezma, custodio de la Presidencia, acusado de haber fusilado con su arma reglamentaria en setiembre de 2010 a Walter Robles y Leandro Pérez. El caso llegó a juicio, gracias a la lucha de los familiares y vecinos que lograron torcer la versión policial que daba cuenta que el asesino encontró un arma junto al cuerpo de uno de los jóvenes. Varios testigos declararon que vieron correr a los dos chicos por la calle, y al policía de pie apuntando primero hacia uno y luego al otro, y disparando en ocho oportunidades.
En su alegato, el fiscal pidió que se condene a Ledezma a 20 años de prisión por homicidio simple. En cambio, la querella a cargo de Correpi reclamó prisión perpetua por homicidio agravado por su condición de policía y exigió además que se le revoque el beneficio habitual para efectivos de arresto domiciliario. La última palabra la tendrán los jueces del Tribunal Oral nº 3 de Lomas de Zamora.

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