En los últimos días tres jóvenes fueron asesinados por policías bonaerenses que actuaban de civil o manejaban autos sin identificación. Ernesto Fabián Martínez murió tras recibir un disparo en la espalda mientras era perseguido y agredido sin razón en el barrio Villa Centenario de Lomas de Zamora. David Vivas y Javier Alarcón fueron fusilados a quemarropa por un efectivo cerca de la ribera de Quilmes.
(Red Eco) Buenos Aires – La noticia parece repetida, ya leída o escuchada, pero diariamente se suman nuevos casos en los que las víctimas son jóvenes de barrios humildes y los victimarios efectivos de la policía, muchas veces pertenecientes a la Bonaerense. En la última semana, dos hechos se suman a una lista de asesinatos que parece interminable.
El Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) denunció que el pasado 28 de febrero Ernesto Martínez de 20 años y Santiago Díaz de 17 viajaban en una moto cuando comenzaron a recibir disparos sin ningún tipo de advertencia previa. Las balas provenían de una camioneta en la que iban efectivos de civil de la comisaría séptima de Villa Centenario, que además los perseguían. A las pocas cuadras, en plena Avenida Hornos, un patrullero interceptó la moto y volvieron a disparar. Una de las balas ingresó en la espalda de Martínez provocándole la muerte, en tanto Díaz resultó herido.
En diálogo con la Agencia AgePeBA, Andrés Gallardo, representante del MTE, contó que Ernesto era cartonero y estaba esperando su primer hijo. Dijo además que las declaraciones de los testigos daban cuenta de que se trató de un caso de gatillo fácil, ya que los dos jóvenes estaban desarmados al momento de la persecución y los disparos, y que Martínez fue baleado por la espalda.
“Las fuerzas de seguridad tienen libertad para actuar con una violencia tremenda en los barrios del conurbano. Hay un abuso constante que no sólo es porque se les va la mano. A los pibes de los barrios los paran cada cinco minutos, los basurean y los golpean. Y ahora el abuso policial se lleva la vida de otro pibe pobre”, afirmó Gallardo y agregó que en Villa Centenario ocurren casos similares en forma permanente: “el día que mataron a Ernesto, se sumaron testimonios de otras familias que no tienen los medios de difundir ni la posibilidad económica de pagar un abogado que los asesore. Por eso los casos quedan sin solución”.
Apenas unos días después del asesinato de Martínez, otros dos jóvenes fueron baleados en la zona sur del conurbano bonaerense. El 3 de marzo pasado, un grupo de chicos volvía de un cumpleaños en el boliche Maruca en la Ribera de Quilmes, cuando sobre la Avenida Iriarte un policía comenzó a tirarles encima el auto de civil en el que viajaba. Los jóvenes se defendieron con patadas y gritos, a lo que el efectivo respondió sacando un arma del baúl y disparándoles a quemarropa. Producto de este ataque murieron David Vivas de 21 años y Javier Alarcón de 15. En tanto, un tercer joven quedó herido.
Como es habitual en su accionar, la policía hizo lo imposible por ocultar lo sucedido. Aseguraron que no había testigos, que no funcionaban las cámaras de la cuadra, etc. Además, un subcomisario de apellido Godoy llamó a familiares, amigos y organizaciones sociales “para negociar” y pedirles que no se movilizarán hasta mañana día en “que ellos iban a entregar al asesino”. Sin embargo, las manifestaciones y cortes de calle se multiplicaron. Esta mañana, por ejemplo, se concentraron frente a los Tribunales de Quilmes y a la comisaría primera. Allí exigieron justicia por David y Javier y denunciaron encubrimiento policial.
Fuentes: Anred / Agencia Periodística de Buenos Aires




