Fiambalá, en la provincia de Catamarca, en el norte de Argentina, es un oasis en el desierto, donde la belleza natural, la tranquilidad de sus lagunas y la cultura de sus habitantes se ven amenazadas por el avance de la minería de litio. En 2017, se instaló el megaproyecto de extracción de litio conocido como Tres Quebradas. Desde entonces, la población denuncia cambios en el paisaje y la disminución del nivel del agua que afecta a las principales actividades económicas de la localidad, como el turismo.

Los habitantes también expresan su preocupación por la situación de las lagunas altoandinas: aseguran que sus aguas están descendiendo y que los cambios comenzaron con la llegada de la minería de litio, un mineral central de la transición energética para abandonar los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero. En esta zona opera la minera china Zijin-Liex.

Fiambalá se consolidó como destino turístico gracias a sus lagunas cordilleranas: Laguna Celeste, Laguna Negra y Laguna Verde. Esta última es considerada la joya de la región, por sus colores cambiantes.

También cuenta con aguas termales y la duna más alta del mundo. A su vez, está rodeada por 19 volcanes ubicados a más de 6000 metros sobre el nivel del mar, en lo que se conoce como “la ruta de los seismiles”. Allí se pueden apreciar los volcanes Pissis y Ojos del Salado, que están a 6882 y 6864 metros sobre el nivel del mar, respectivamente.

Desde hace un año, cuando se decidió bloquear vías como medida de protesta contra la compañía china, el conflicto ha escalado. El caso que más preocupa es el de la Laguna Verde. Además, la población denuncia contaminación por el desecho de piletones de nylon utilizados en la extracción de litio y el vuelco de camiones.

En las últimas semanas, agencias turísticas locales, activistas y autoridades vecinales reclamaron por la disminución de agua en la Laguna Verde.

Aseguran que su caudal se redujo hasta en cinco metros.

«En el otro extremo de la laguna está el salar, donde extraen litio y están secando esta laguna», afirmó Beatriz Perea, integrante de la Asamblea Fiambalá Despierta.

La pobladora, en contacto con Mongabay Latam, relató que durante 2016 comenzó a circular el rumor sobre la posible instalación de un proyecto de extracción de litio hasta ese momento desconocido en la ciudad de Fiambalá. Recuerda, también, que rápidamente algunas vecinas comenzaron a reunirse y a exigirle a las autoridades locales explicaciones al respecto.

Al año siguiente, los rumores se confirmaron y la llegada de la primera empresa minera fue inminente. Desde entonces, la Asamblea Fiambalá Despierta levantó la voz en nombre del agua:

“Queremos que un día toda la población de Fiambalá despierte realmente ante lo que están haciendo. La falta de agua va a modificar nuestras vidas porque sin agua no hay vida en ningún lugar del planeta”, dijo Perea.

Mongabay Latam envió una solicitud de información a la minera Zijin-Liex para conocer su versión de los hechos y preguntar si sus actividades podrían ser las causales de la disminución del agua en las lagunas altoandinas de Fiambalá. La empresa no respondió los requerimientos, pero en contacto con medios locales, sus representantes negaron esa posibilidad. Los representantes de la empresa china descartaron riesgos ambientales en sus proyectos mineros.

Mongabay Latam pidió al Ministerio de Minería de Catamarca una posición sobre las denuncias de los agentes de viaje y colectivos ciudadanos, pero esta institución no respondió los requerimientos al cierre de esta nota.

En septiembre pasado, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, participó de la inauguración oficial de la planta de producción de carbonato de litio de la compañía china en Fiambalá. “La minería no va a solucionar todos los problemas, pero nos va a dar una ayuda muy importante”, afirmó entonces el gobernador. El presidente de la empresa, Chen Jinghe, dijo durante el acto: “Tres Quebradas será un proyecto de referencia global en litio ecológico y verde” y aseguró que buscan extender la vida útil del yacimiento hasta 2043.

Los primeros días de febrero fueron agitados en Fiambalá. En su plaza principal, Fray Mamerto Esquiú, se desarrolló una asamblea popular contra la expansión minera. Los vecinos expresaron su rechazo a la fase dos de la explotación de litio, que pretende alcanzar las 20 000 toneladas anuales.

Además, denuncian la falta de controles y exigen el traslado de la planta de la empresa Zijin-Liex a un mínimo de diez kilómetros de la zona urbana de la ciudad, asegurando que su ubicación actual obliga a la comunidad a respirar «aire contaminado», generando presuntas consecuencias para la salud. Integrantes de la Asamblea Fiambalá Despierta sostienen que los procesos de extracción en salares liberarían polvo, mientras que la fabricación y desecho de baterías generarían compuestos orgánicos volátiles.

Exigen la realización de un estudio ambiental

Los habitantes de Fiambalá también exigen que se realice un estudio pormenorizado sobre el impacto ambiental en «suelo, cielo y agua», según detalló Perea. “La Laguna Verde perdió por lo menos cinco metros de su nivel óptimo y eso es porque la minera está usando el agua de la laguna para la extracción de litio”, dijo la activista.

Leonardo Rossi, investigador del Instituto Regional de Estudios Socioculturales (IRES) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), afirmó a Mongabay Latam que no existen estudios actuales de la situación de las lagunas, pero afirmó que “al factor de la dinámica del cambio climático se agrega el proceso intensivo de extracción de litio realizado por las empresas, en este caso acá con Zijin”. “Si bien no hay un informe específico por ahora, sí hay entrevistas que fuimos a hacer y denuncian que el caudal bajó y que incluso hay cambios de colores [en el agua] donde está ubicada la empresa”, resaltó.

El investigador, que realizó un estudio sobre los conflictos socioambientales en Fiambalá, añadió que la minería del litio extrae agua para su producción realizando perforaciones y que ese caso no es ajeno en Fiambalá. “Sabemos lo que les pasa a los salares cuando se les saca el agua: disminuye su biodiversidad al disminuir las lagunas y pueden secarse completamente”, afirmó Rossi, quien puso como ejemplo la situación del río Trapiche, ubicado en la misma provincia de Catamarca y que se secó por la captación de agua para la minería del litio.

Según el estudio realizado por Rossi y otros expertos como Horacio Machado Aráoz, Aimée Martínez y Camila Parodi, el proyecto Tres Quebradas ya produjo impactos inmediatos en las aguas locales durante la fase de construcción. Para la instalación de la planta de procesamiento se realizaron dos perforaciones para captar agua subterránea, más una tercera en el complejo habitacional para trabajadores, con capacidad de 150 000 litros/hora cada una.

“Esa capacidad instalada de extracción hídrica contrasta notoriamente con la infraestructura pública disponible para el conjunto de la población [de Fiambalá]”, destaca el informe publicado en 2024.

Patricia Marconi es doctora en Biotecnología Vegetal egresada de la Universidad de Buenos Aires. La investigadora, que también es especialista en ecología y conservación de humedales, remarcó que la extracción del litio en la zona de Catamarca se realiza en los salares, ecosistemas sumamente frágiles y que representan hábitats críticos para la fauna silvestre local, como los flamencos. Estos humedales enfrentan una creciente escasez de agua, agravada por el uso de métodos evaporíticos que secan entre un millón y dos millones de litros de agua por tonelada de litio obtenido al final del proceso, explicó.

La experta recalcó que en el caso de las lagunas altoandinas de Fiambalá la minería del litio afecta el caudal de estas fuentes de agua. “En cuanto a las lagunas Verde y Negra, ellas son parte de la cuenca de Tres Quebradas. Están conectadas en superficie y de manera subterránea y toda extracción intensiva de salmuera como la que está realizando el proyecto minero de litio Tres Quebradas afectará a todos los humedales de la cuenca”, dijo a Mongabay Latam.

Según Marconi, cada empresa minera, para ser considerada rentable, debe extraer unas 20 000 toneladas anuales de litio. “Eso hace que la demanda de agua sea altísima, sin contar el consumo de agua dulce -que es más escasa todavía- de cada una de las plantas de procesamiento, lo que ya ha tenido consecuencias directas sobre los humedales”, agregó.

En el denominado Triángulo del Litio, conformado por Argentina, Bolivia y Chile, ya se registró la desecación completa de lagunas y de vegas, sobre todo en localidades chilenas, donde la minería de litio lleva un registro histórico más largo que en Argentina y Bolivia. “Todo esto, sumado a los procesos de cambio climático y desertificación, nos lleva a un escenario bastante catastrófico de reducción de los humedales”, detalló Marconi.

Por su parte, Enrique Derlindati, doctor en Biología y docente de la Universidad Nacional de Salta, explicó a Mongabay Latam que los humedales altoandinos tienen ciclos de retracción y aumento, y que e “muy probable” que sea esto lo que esté agravando la situación en Laguna Verde. El experto resaltó que se debe realizar una valoración de superficie en los últimos 20 años para ver si efectivamente se está atravesando un ciclo seco.

“La minería de litio demanda agua dulce en su funcionamiento y para eso a veces usa las fuentes de recarga de las lagunas. En ese punto, sin estudios de fondo, es donde pueden afectar a las lagunas [especialmente en momentos de retracción]” resaltó Derlindati. Además, el biólogo afirmó que es el Estado el que debe hacer estos controles efectivos.

Un atractivo turístico

La empresa Zijin-Liex ya enfrentó problemas en octubre de 2024, cuando se paralizó la construcción de la planta procesadora de litio en Fiambalá. Hubo despidos de trabajadores, denuncias por supuestas malas condiciones laborales e incluso una acusación por presunta violencia de género contra un gerente. La comunidad, que esperaba prosperidad y desarrollo, se encontró con desempleo y frustración, según Perea.

Gabriel Quiroga, de la red de agencias de turismo de Fiambalá, relató a Mongabay Latam que la expansión minera está afectando el turismo en la región. El dirigente contó que en varios hostales el suministro de agua no es permanente y que el cambio en las lagunas ya no atrae a los turistas.

“La biodiversidad altoandina está en peligro. En los salares existen flamencos australes, parinas, vicuñas y guanacos, que dependen de estas lagunas de agua dulce. Si no hay un freno, nos quedaremos sin el principal recurso paisajístico que atrae a los turistas”, alertó Quiroga.

Fuente: NO a la mina