Roberto Ríos trabajó como aplicador de pesticidas durante 7 años para la empresa Frontera Agropecuaria SA, en la provincia de Santa Fe.
En el marco de la jornada hecha en esa provincia por la Red Amuyen y la Organización de Abogados Ambientalistas Tramas, Ríos contó cómo se fue deteriorando su organismo tras 7 años de trabajo durante 18 horas diarias sobre un tractor que esparcía agrotóxicos de todo tipo. Señaló que debía seguir trabajando ya que no tenía otra alternativa, a pesar de sufrir problemas en su hígado, dolores de cabeza y complicaciones estomacales, entre otras dolencias.
Ríos destacó que nadie le advirtió sobre la real toxicidad del veneno que aplicaba: “Venía gente del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) de Buenos Aires que no informaban bien lo peligrosos que eran los agroquímicos, nada de eso". Y agregó que sólo se le informaba respecto a la aplicación de estas sustancias pero nada les decían sobre la protección que debían tener lxs trabajadorxs.
Finalmente, Roberto Ríos comentó que realizó ese trabajo hasta fines de 2009, a pesar de los serios problemas de salud que presentaba. Más allá de las afecciones contraídas, nadie de la empresa se ocupó de su asistencia: "El seguro no se hizo cargo de nada. Gracias a mis viejos, a mi familia, que estoy vivo”, afirmó.
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