Trabajadores hortícolas del gran La Plata trabajan expuestos a los agroquímicos. Varios casos muestran las graves consecuencias. La falta de una legislación adecuada y del control y fiscalización del Estado.
(Noelia Carranza-Red Eco) Buenos Aires – El cinturón platense es en Buenos Aires la zona de mayor importancia en cuanto a la producción de verduras, con el 26,7% de la superficie cultivada. Como consecuencia es uno de los lugares con mayor cantidad de accidentes. Según las últimas estadísticas que realizó en el cinturón hortícola del Gran La Plata el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de San Pedro, indicó que el 52 % de las causas de accidentes fueron intoxicaciones por exposición a productos químicos.
Esto se da principalmente debido a la manipulación indebida de los agroquímicos ya que pocos son los trabajadores que usan los elementos de protección necesarios y muchos menos acceden a las formas de protección de su vivienda o de los demás miembros de familia.
El Ministerio de Trabajo es el encargado de controlar que los obreros estén en blanco y con su seguro contra accidentes laborales al día, pero como explica Héctor Vechiatti, encargado del departamento de Higiene y Seguridad de dicho ministerio, “desde hace cinco años la dirección del departamento permanece acéfala, por lo tanto en la actualidad desde la provincia de Buenos Aires no existe una política real de prevención de las enfermedades y de la higiene de los trabajadores rurales”.
Este departamento es el encargado de hacer las inspecciones y detectar las irregularidades que tienen que ver con la seguridad médica de los trabajadores, pero al no existir una política definida se hacen inspecciones como las que se realizan anualmente en Bahía Blanca para la cosecha de cebolla o en Chivilcoy para la cosecha de tomate.
Otra empleada del ministerio declaró que “las inspecciones que se realizan se hacen solo con el objetivo de, por un lado, mostrar que el Ministerio está trabajando y que tiene resultados a la hora de realizar operativos y, por el otro lado, de justificar sueldos y viáticos, ya que le sale carísimo al Estado pagar a los inspectores y demás empleados que trabajan esos 10 o 15 días en áreas rurales. Todo este esfuerzo es inútil porque las inspecciones que te indicaba se hicieron en época de cosecha que coincide con la época en que ya está todo cultivado, ya no están todos los agroquímicos utilizados, porque el fuerte es en época de producción y también en el preparado de la tierra y la semilla”.
Efectos de los Agroquímicos y a quienes contaminan
Stella Maris Walerko, médica toxicóloga del Servicio de Toxicología del Hospital Sor María Ludovica revela que los pesticidas, se emplean para eliminar insectos, ácaros, hongos, roedores, caracoles, gusanos, y también los defoliantes, desecantes, agentes para reducir la densidad, evitar la caída y/o deterioro de la fruta. Se agrupan según sus usos en insecticidas, fungicidas y herbicidas.
Wallerko explicó que en la actualidad no existe una legislación adecuada con respecto al uso de agroquímicos, “la Ley de Agroquímicos 10.699 legisla sobre los usos de los químicos, la forma de venta y la protección que se debe usar, pero una vez que llegan a manos del productor este decide la manera en que realizará todo el proceso, y aquí es donde no existe una legislación clara y mucho menos trabajo por parte de los ministerios o de las empresas de concientización. Es por ello que es una de las principales causas de consulta en nuestro hospital son las intoxicaciones por agroquímicos”.
La toxicóloga agregó que “uno de los plaguicidas de uso prohibido es el paration, este producto es extremadamente potente entonces no es necesario usar gran cantidad para tener efectividad”. Fuentes reservadas del Ministerio de Trabajo contaron que si bien no es muy común, en la actualidad aun se encuentra este producto en varios establecimientos agrícolas. Otro pesticida altamente peligroso es el endosulfan, que es muy usado en la actualidad y que a pesar de las pruebas de su toxicidad en Argentina no está prohibido. Lo peligroso de la contaminación no es que solo se contamina quien realiza la fumigación, sino también los que viven en los alrededores y a los que consumidores de esos alimentos contaminados.
Uno de los efectos de estos químicos es que principalmente afectan al sistema nervioso central evitando que funcione en forma normal. En adultos expuestos a altos niveles se han observado hiperactividad, náusea, mareo, dolor de cabeza o convulsiones. La intoxicación seria puede causar la muerte y en mujeres puede causar la pérdida del embarazo. Romualdo López, trabajador rural desde hace 38 años, recuerda que trabajaba con su mujer porque como sembraban a medias con el patrón ellos eran los únicos responsables de que el trabajo fuera hecho en forma, por ello Alicia lo ayudaba como podía, incluso embarazada. “Perdimos nuestro tercer hijo porque ella estaba en una plantación de tomate y aspiró mucho el veneno, no recuerdo cuál era, tanto que después empezó a vomitar y de a poco comenzó a largar la sangre”.
Este sería un ejemplo de intoxicaciones agudas, pero en el caso de las intoxicaciones crónicas, sólo se puede establecer las consecuencias a través de estudios de seguimiento de los obreros, como es el caso de Timoteo Cuenca, que trabajó durante 20 años en un vivero de la Zona de Melchor Romero. Hoy Timoteo, no solo tiene la piel de los pies escamada y ya no trata de curarse porque en realidad “de tanto en tanto se le va”, sino que también tiene problemas de rodillas por el tiempo que tenía que trabajar arrodillado y estar en contacto con “la tierra curada”. Tiene varias operaciones realizadas e incluso tiene un clavo que es lo que le permite caminar mejor con las muletas, pero no pudo aun hacer ninguna denuncia efectiva a su ex empleador, ya que no existen estudios que demuestren que lo que él hoy padece se debe en gran parte a la intensa exposición que tuvo a los agroquímicos durante 20 años.
Fiscalización y Control
“El rol del Estado es la fiscalización y en este caso se nota la falta de fiscalización y control. Y también el desarrollo de programas para que los productores puedan adoptar una metodología mas sana, ya que por los altos precios de los químicos que no son tan dañinos, el costo de producción se encarece y el productor no quiere perder y esto es obvio; entonces el rol del Estado tiene que ser controlar que se estén utilizando las dosis correctas, que se estén utilizando en los cultivos correspondientes para los cuales están registrados”, indica Graciela Schneider, Dra. en agrotoxicología- Docente Facultad de Ciencias Naturales y Museo (UNLP) Investigadora CONICET.
Victoriano Tocho Torres, del Sindicato de Trabajadores y Estibadores de La Plata (SITRE-CTA) explica que para ellos “la salud es uno de sus principales reclamos. Hay muchos casos de cáncer por la manipulación permanentemente de agroquímicos y abonos. En la mayoría de las quintas no les dan barbijos, ni guantes, ni mucho menos mamelucos especiales para realizar el trabajo. Torres dice que “gran parte de la culpa la tiene la Ley 22.248 que flexibilizó al trabajador rural excluyéndolo de las previsiones y del amparo de la Ley de Contrato de Trabajo; entonces están cada vez mas desprotegidos”.
Timoteo dice que pertenecer a SITRE no fue fácil, porque cuando los patrones se enteraban los amenazaban con despedirlos, él sabe que existe el sindicato “oficial” la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), pero cuando se le pregunta por qué no fue a pedirles ayuda a ellos dice que “ es el sindicato de los patrones”.
Elector Colqui, ex trabajador de las Quintas Campanusi, de la ruta 36, cuenta que ellos nunca tuvieron entrevistas individuales de parte del Ministerio de Trabajo, “venían los inspectores una o dos veces al año, tenían reunión con los patrones y no hacían ninguna inspección o control de que manera estábamos trabajando, si estábamos en blanco, o con la ART, o si contábamos con los elementos necesarios para estar bien resguardados a la hora de las fumigaciones”.
Norma Sánchez, Investigadora del CEPAVE (Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores) dependiente de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo y del CONICET, indicó que La Plata es la segunda región más importante del país en superficie producción de hortalizas, ya que el 70% de las explotaciones productivas del cinturón hortícola platense corresponde a horticultura, por lo tanto no es poca la cantidad de personas afectadas por la contaminación, tanto directa, como indirectamente.
Las autoridades municipales y provinciales han demostrado en el discurso que tienen interés de modificar la actual ley de agroquímicos e incluso la municipalidad de La Plata acordó en enero de 2009 con productores hortícolas crear un plan de siembra "no contaminante", pero por ahora esto solo se queda en la intención, porque si se hace una mínima recorrida por las zonas agrícolas el panorama cambia y sólo se encuentra mucho olvido y desatención hacia los obreros rurales.
En el día de la fecha salieron varias gacetillas en diferentes medios como el diario Hoy de la Plata
(Detectan decenas de trabajadores rurales en condiciones "inhumanas" en La Plata )
donde indican que se encontraron “trabajando de manera infrahumana”. Informa que el ministerio de Trabajo constató cual era la situación de los obreros, pero no indica las acciones en beneficio de los damnificados que se tomarán. En la mayoría de los casos indica que simplemente se hace la inspección, se realiza la gacetilla, la foto y el expediente que corresponde. En algunos casos se cobra una multa al dueño del establecimiento y allí queda, porque para los obreros no hay mejoras, el Estado sólo denuncia, pero no genera una solución, y así la rueda gira y gira y vuelve a pasar por el mismo lugar, cambian los nombres, los lugares, pero todo sigue igual.



