La delegación de esta institución internacional creada por ciudadanos para investigar y dar a conocer las violaciones de los derechos de la Naturaleza y los de sus defensores y defensores informará este martes 4 de abril, a las 10, los resultados preliminares de su visita a Vaca Muerta en el marco de una reunión en el Salón Blanco de la Cámara de Diputados/as de la Nación Argentina, con ingreso por Avenida Rivadavia 1841 de la Ciudad de Buenos Aires.
Compartimos algunas de las conclusiones provisionales:
Las muy graves afectaciones a la Naturaleza y a la vida de las comunidades en la zona de Vaca Muerta fueron constatadas por los miembros de la Delegación de Jueces del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza. Esta misión del Tribunal llegó a Argentina invitada por parte de la Confederación Mapuche y Fuerzas Vivas de Neuquén, que participó en la sesión internacional de dicho Tribunal en diciembre del año 2019.
Una de las primeras conclusiones de la misión fue constatar que los discursos de El Dorado que recorren Latinoamérica siempre son falsos. La búsqueda del desarrollo y el progreso a raíz de la explotación ambiental solo traen pobreza. Lo que el Tribunal vio en estos días es un destrozo del territorio con profundas afectaciones a las comunidades. Además, como es conocido, y tal como se vive en el mencionado territorio, el extractivismo viene acompañado de violencia y corrupción, que no son una consecuencia de dichas actividades, sino que resultan incluso una condición necesaria para poder cristalizarlos.
En relación al agua, el daño es inmenso. No hay fracking posible sin la explotación irresponsable de inconmensurables cantidades del agua. El fracking conduce al colapso del agua en tanto origen de la vida, lo que provoca tremendas destrucciones de los ecosistemas. El impacto sobre el agua se reproduce en otros ámbitos, como en el suelo; allí se constataron los efectos de los recurrentes sismos provocados por la fractura hidráulica en el subsuelo, que obligaron a muchos vecinos de las regiones afectadas a desplazarse de sus hogares.
Un punto crucial es la falta de agua para las comunidades indígenas y también para el resto de la población de la zona, la que, inclusive, tal como sucede en Añelo, no tiene acceso al agua potable y sufre también las afectaciones provocadas por la contaminación del aire, por los ruidos, y por la falta de protección frente a tantos destrozos ambientales. Asimismo, quienes trabajan en las actividades hidrocarburíferas -petróleo y gas- también resultan víctimas a raíz del no cumplimiento de las normas de protección ambiental en el desempeño de sus trabajos.
Todo lo anterior provoca graves afectaciones a la salud de los seres humanos y de la vida toda, desde malformaciones genéticas, cáncer, enfermedades de los pulmones, y metales pesados en la sangre, hasta crecientes padecimientos psicológicos.
A raíz de todo esto, en la zona también se puede apreciar una creciente desaparición de animales silvestres.
La intensiva ocupación del territorio por parte de las empresas extractivas ha generado profundos impactos en las comunidades locales, especialmente en las comunidades mapuches. El avance de las locaciones petroleras ha llevado a la criminalización de estas comunidades y ha afectado su forma de vida, así como también ha causado la pérdida de superficie cultivada en zonas productivas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
Es más, los mapuches no fueron consultados, pese a que él paìs ratificó el Convenio 169 de la OIT que establece la obligatoriedad de la consulta libre e informada y la necesidad del consentimiento de los pueblos originarios. No sólo eso, han sido víctimas de otras múltiples formas de violencia. Incluso se trata de negar su presencia ancestral en dichos territorios.
Otra constante en este tipo de actividades, tal como se conoció durante la visita, es el irrespeto permanente a las normas ambientales y de protección de los derechos humanos. La desidia de las autoridades es permanente. Asì se observò en Plaza Huincul, donde existe un depósito de desechos tóxicos de la actividad petrolera totalmente abandonado.
No sólo la Naturaleza resulta golpeada por estas actividades, sino los mismos seres humanos: de especial atención por parte de la misión fueron los problemas permanentes que aquejan a defensores y defensoras de la Naturaleza.
Todas estas cuestiones son de especial preocupación para el Tribunal. Luego de 10 años del inicio de la explotación de los hidrocarburos no convencionales a gran escala, es el momento de reflexionar sobre lo que esto está provocando. Las promesas bajo las cuales se impuso el modelo en ese momento, y que hoy se continúa profundizando, siguen pendientes. No sólo eso: tal como van las cosas, es indudable que las destrucciones van en aumento. Por lo tanto, la misión del Tribunal, que presentará un informe de su visita, anticipa la necesidad de construir estrategias de transición post-extractivista.
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La visita fue organizada por el Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza, convocado por la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas (AAdeAA) y el Colectivo de Acción por la Justicia Ecosocial (CAJE), la Alianza Global por los Derechos de la Naturaleza (GARN) y el Colectivo Ecofeminista MIRÁ. Los anfitriones de la visita fueron la Confederación Mapuche de Neuquén, el Observatorio Petrolero del Sur y la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén.
Cabe recordar que los veredictos éticos del Tribunal buscan proporcionar herramientas necesarias en la lucha por la justicia ambiental. El Tribunal ha conocido casos en Ecuador, Perú, Francia, España, Inglaterra, Alemania, los Balcanes, Guyana Francesa, Brasil, Canadá, fracking en Estados Unidos, Argentina, Chile, Bolivia, Australia, y México y contra empresas petroleras como Total, Chevron Texaco, Shell, British Petroleum y empresas mineras como Newmont Mining Corporation, ECSA, Vale, entre otras.
Contactos: Alejo di Risio +54-11-2390-4594.
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