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El emprendimiento privado en el Delta de Tigre desaloja a familias isleñas, modifican cursos de ríos, humedales y altura de tierras.
(Débora Sayanes – Red Eco) Buenos Aires – Con el apoyo y logística de prefectura naval, la empresa Colony Park, un ambicioso emprendimiento inmobiliario que se presenta como “el primer desarrollo de vivienda permanente en una verdadera isla privada del delta”, continúa su accionar.
Para llevar adelante su objetivo, desalojó a familias isleñas del arroyo Anguilas que se encontraban resistiendo e hizo desaparecer varios terrenos donde antes había viviendas, canchas para secar junco, forestación y flora nativa.
El isleño Roberto Galloro no pudo frenar la destrucción de su terreno a orillas del arroyo Anguilas, allí quedó un gran pozo de agua dragado por enormes retroexcavadoras anfibias. Ahora en los terrenos de familias enteras hay agua y para seguir su curso, la empresa pretende taponar totalmente el arroyo La Paloma que desemboca en el Anguilas.
A pesar de que los pobladores vienen denunciando los sistemáticos atropellos, y que meses atrás se decidió la clausura del proyecto, la Justicia desoyó  los reclamos y la empresa continúa con sus obras.
La lucha se inició en agosto de 2008, cuando en el Arroyo Anguila y Canal Vinculación, en la 1º Sección de Islas, fueron arrasadas las viviendas de todos los isleños, quienes inmediatamente se autoconvocaron en la Asamblea Río de la Plata Cuenca Internacional para la defensa del Delta del Paraná.
Luego de efectuar las denuncias y de haber rearmado sus respectivos hogares en el mismo lugar, sobre el Arroyo Anguila, el 25 de mayo de este año, cuando los isleños se encontraban en el continente y otros en sus actividades de pesca, lejos de sus hogares, fueron por segunda vez arrasadas sus viviendas, plantaciones, canchas de juncos y canoas isleñas por la empresa Colony Park.
Según los vecinos autoconvocados, detrás de este megaemprendimiento se encuentran funcionarios del gobierno nacional, provincial y municipal que permiten u “omiten” controlar el estrago ambiental en el Delta del Paraná.
El emprendimiento, además, trae aparejado gravísimas consecuencias ambientales, está destruyendo 300 hectáreas del ecosistema de humedal que acoge a una rica diversidad biológica. El mismo cumple múltiples funciones en materia de recarga y descarga de acuíferos, control de inundaciones, retención de sedimentos y nutrientes. Colony Park alteró profundamente el paisaje del Arroyo Anguilas construyendo enormes terraplenes de tierra en las dos márgenes del arroyo y destruyendo toda la vegetación preexistente. Obstruye la circulación por el arroyo con una draga con la cual realiza estas obras, dificultando la navegación y por sobre todo la posibilidad de que las familias reconstruyan nuevamente sus hogares.
Dentro de este marco, los vecinos continuarán resistiendo haciendo uso de su derecho de posesión de los terrenos, ya que parece ser “que el Estado no los considera ciudadanos, mientras queda claro que sí se resguarda la acción de usurpación, daño ambiental, y modificación de cursos de ríos que Colony Park viene realizando. Esta violencia contra las familias isleñas del arroyo Anguilas afecta también a la población de la provincia y ciudad de Buenos Aires puesto que el Anguilas o lo que queda de él, es parte del humedal que filtra el agua que toma la ciudad, amortigua las crecientes, y oxigena el Río de la Plata y a su población”, sostienen los vecinos autoconvocados.