El coche eléctrico es la última panacea del sistema. Del sistema energético, del sistema de la movilidad, del sistema capitalista. La solución a las emisiones de los automóviles convencionales. Pero por supuesto, un gran nicho de mercado para dos sectores de gran relevancia en la economía como son la industria automotriz y energéticas, que se frotan las manos ante la posibilidad de reemplazar todo el parque automovilístico mundial: 1.320 millones de vehículos

(Martintxo Mantxo – A Planeta) Mundo – Ávidos de soluciones a tantos problemas ambientales, nos comemos sus bellas propuestas, sin parar en qué emisiones puede tener la electricidad con la que se carguen esos coches. Se dice que en la fabricación de un automóvil las emisiones son tantas como las que producirá en su vida, y creo que el auto eléctrico no será muy distinto en este aspecto. Y todo el litio que necesitarán las baterías. Una batería Tesla Modelo S contiene unos 12 kilogramos de litio.

Pero no sólo de los coches, sino también el litio de los acumuladores para energías renovables con que queremos sustituir la energía fósil, que precisan más de 12 kg por no hablar, de otras menores pero que también precisan litio, como móviles, portátiles, tablets, etc.

Estamos hablando de baterías para los más de 100 millones de vehículos que se preve fabricar para 2050. Se precisan dos tipos de litio (hidróxido y carbonato) existido en Australia, China, pero sobre todo en el “Triángulo del Litio” compuesto por Argentina, Bolivia y Chile, donde se encuentra el 85% del litio del mundo.

Estiman que se precisarán 785.000 toneladas de carbonato de litio para 2025, lo que supone 4 veces lo que se extrae en la actualidad. Su precio ya se duplicó entre 2016 y 2018. El control del recurso de litio, entonces, por su relevancia económica, es fundamental para las transnacionales y las potencias, y por eso se entiende (junto al control de otros recursos como el gas o minerales) el golpe de estado de Bolivia (noviembre 2019), país que había nacionalizado este recurso. La empresa alemana ACY Systems y la china TBEA-Baocheng tenían contratos en Bolivia. China es el mayor productor de vehículos eléctricos habiendo desbancado a la estadounidense Tesla.

A nivel ambiental también supone muchos impactos, menores en salares como el de Yuni en Bolivia, pero también, debido al gran uso asociado de agua: como en otras minerías, para extraer el litio de la sal hace falta casi 2 millones de litros de agua por tonelada de litio. En el Salar de Atacama de Chile, las actividades mineras consumían el 65% del agua de la región, lo que afectó a los agricultores y el suministro de la población. El delta del Río Grande en Bolivia está también casi seco debido a esta actividad, lo que ha afectado a todo su ecosistema.

China lo extrae en el país ocupado de Tibet, donde del 2009 al 2016, la mina de litio Ganzizhou Rongda provocó 3 grandes desastres ambientales al derramar químicos tóxicos en el río Liqi. Después del segundo incidente, en 2013, los funcionarios cerraron la mina, pero cuando se reabrió en abril de 2016, los peces empezaron a morir de nuevo. Cientos de manifestantes arrojaron peces muertos en las calles de Tagong. También flotaban río abajo vacas y yaks muertos.

También existen impactos por los químicos usados en su extracción como el ácido clorhídrico, cuando hay fugas. En Nevada, la explotación de litio ha afectado a los peces de los ríos. Igual ha ocurrido en el Salar de Hombre Muerto en Argentina.

En México también ocurrió un derrame este mayo, en plena pandemia, de 6 millones de litros de una presa de residuos de mina de litio, en el municipio de Canelas (Durango). Por ello las autoridades procedieron al cierre de la mina y plantean una denuncia en el l Ministerio Público de la Fiscalía General de las República. Precisamente, recientemente también, el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) mexicano, Víctor Manuel Toledo, anunció que está buscando que el Gobierno de México nacionalice el litio. México también cuenta con abundancia, de este mineral en Sonora, y nuevamente, es codiciado por empresas chinas e inglesas.

Por todo ello, el experto en baterías de litio de la Universidad de Chile, Guillermo González, criticó el auge del extractivismo de litio unido a la nueva panacea del vehículo eléctrico: “esto no es una solución verde – no es una solución en absoluto.”

Además del litio, las baterías precisan cobalto y níquel. El cobalto conlleva un costo ambiental potencialmente enorme y se encuentra en enormes cantidades en la República Democrática del Congo y África central, una zona conocida por las violaciones de derchos humanos y ambientales en torno a la extracción minera. El precio del cobalto se ha cuadruplicado en los últimos dos años.

Fuente: https://aplanetainfo.wordpress.com/2020/06/18/la-sed-de-litio-amenaza-a-caceres/