Las reformas neoliberales aplicadas por Carlos Salinas y Ernesto Zedillo en la década de los 90 del siglo pasado, abrieron indiscriminadamente el sector minero a la inversión extranjera, que se apropió 70 por ciento de las concesiones que suman 92 millones de hectáreas en México.
La Cámara Minera de México (Camimex) informó que la participación de las firmas extranjeras en la exploración minera en México es superior a dos terceras partes del total. De ellas, Canadá participa con 74 por ciento de los proyectos mineros (que representan 207); EEUU, 15 por ciento (43); China, 3 (8); Australia, 2 (6); Japón, 2 (5); otros, 4 por ciento (11).
Así, los estados que aportan concesiones a la inversión minera extranjera son: Sonora, 24 por ciento (204 en esa entidad); Chihuahua, 14 por ciento (120); Durango, 11 (97); Sinaloa, 10 (85); Zacatecas, 8 (66); Jalisco, 7 (60); Guerrero, 4 (35), y Oaxaca, 4 por ciento (33).
Canadá es el país que más ha aprovechado la tendencia privatizadora de México en el sector minero, y ante su constante búsqueda de nuevos aliados comerciales en el mundo, ha encontrado en nuestro país una fuente de riqueza desde hace más de tres décadas.
Tan sólo, como ejemplo, de las 10 minas de oro más grandes en México, siete están concesionadas a empresas canadienses: Goldcorp, Agnico Eagle, Alamos Gold, New Gold, Yamana Gold y Torex Gold Resources, con la mayor producción de oro en la mina Peñasquito: 411 mil onzas de producción.
Las minas que constituyen un filón de oro para las empresas extranjeras, por su creciente producción son las siguientes: Peñasquillo (Goldcorp), 411 mil onzas; Morelos Norte, (Torex Gold Resources), 375 mil onzas a alcanzar en 2017, toda vez que comenzó operaciones en 2015; Los Filos (Goldcorp), 340 mil; La Herradura (Fresnillo PLC-Newmont), 314 mil; Pinos Altos (Agnico-Eagle), 234 mil.
Fuente: Roberto Garduño – La Jornada




