Europa reclama menos gasto en armas y más inversión social mientras los Gobiernos responden con despliegue policial y gases. Protestas no solo por educación, empleo, vivienda y salarios más dignos, sino también rechazo a las desigualdades del capitalismo y al fascismo, y apoyo a la causa palestina.

Cientos de miles de personas se han movilizado este sábado en decenas de ciudades de Francia, España, Italia y Portugal, con un espectro de reclamos que van de los derechos laborales, el costo de la vida y los presupuestos educativos a la denuncia por el creciente gasto militar y el rechazo al fascismo.

Aunque las demandas y detonantes de las protestas varían de un país a otro, analistas señalan en todos la incertidumbre económica y la falta de oportunidades, los precios y el deterioro de los servicios públicos, la baja en la inversión social y la percepción de que las instituciones no responden a las necesidades de la población.

Francia: otra jornada de movilización nacional

En medio de un reforzado aparato policial, con más de 70.000 efectivos, Francia vivió otra jornada de protestas, segunda en que se concentraron las reivindicaciones sindicales, estudiantiles y de los chalecos amarillos, y en la que un cariz más pacífico de las concentraciones, bajo control de los sindicatos, no impidieron que se saldara con más de mil arrestos y fuerte represión policial en puntos como Porte de Vincennes, París.

Según los organizadores, fueron más de 800.000 personas en casi 300 manifestaciones a nivel nacional, el mismo número que hace una semana, pese a que el Gobierno prohibió muchas de las concentraciones programadas y otras las descentralizó a zonas periféricas de las ciudades.

Los convocantes, que señalan el encarecimiento de la vida, las condiciones estudiantiles y todo un abanico de peticiones, apelaron a una nueva jornada de protesta para el próximo sábado, antes de la convocatoria de huelga general programada para el 5 de noviembre en la que esperan elevar el tono contra el presidente, Emmanuel Macron.

La mayoría de las críticas en las manifestaciones tenían un destinatario claro, Macron, acusado de no escuchar las peticiones de la calle en un final de mandato crítico, incapaz de calmar la llama de la protesta que hace tres semanas encendieron los estudiantes de institutos y que han ido avivando otros grupos.

El ministro francés del Interior, Laurent Núñez, dijo a última hora de la tarde que las fuerzas del orden habían detenido a unas 1.000 personas en toda Francia y avisó de que ese número iba a aumentar «de forma significativa».

En París, más de 100.000 personas desfilaron en calma. En las pancartas, junto con reclamos por la carestía de la vida, se vieron frases contra el sistema capitalista, contra el presidente francés, Emmanuel Macron y las fuerzas del orden, así como denuncias sobre la situación de Palestina y la política genocida de Israel.

En Orleans, más de 25.000 personas tomaron las calles para decir «no al fascismo» y contrarrestar a la líder de extrema derecha, Marine Le Pen, que este fin de semana lanza oficialmente desde esta ciudad su carrera como favorita a la presidencia de la República.

La marcha, organizada por medio centenar de organizaciones, como la Confederación General del Trabajo (CGT), el segundo sindicato del país europeo, discurrió de forma pacífica por el norte de la ciudad, en un recorrido impuesto por las autoridades, que separaron al máximo a los manifestantes de izquierdas de los simpatizantes y militantes de extrema derecha reunidos en el sur de la localidad.

«Macron dimisión, Le Pen a prisión», fue uno de los cánticos más coreados esta mañana, junto con «el pueblo unido jamás será vencido» y el himno nacional, La Marsellesa.

En medio de la nueva jornada de protesta nacional, el líder de izquierda Jean-Luc Mélenchon instó al presidente Emmanuel Macron a ceder ante las reivindicaciones de los manifestantes antes de tomar «la puerta de salida» del Elíseo en mayo y advirtió de que, de lo contrario, las movilizaciones podrían repetirse cada semana o incluso conducir a una huelga general.

«Todavía está a tiempo de ceder; después, no le quedará más que la puerta de salida. Ceda y deje de hacernos perder el tiempo», declaró Mélenchon, candidato por cuarta vez a las elecciones presidenciales, en declaraciones a la prensa mientras avanzaba en la manifestación de París, que discurrió entre la Puerta de Italia y la de Vincennes, muy alejada del centro de la capital.

«Es un momento muy importante en la historia de los movimientos populares de nuestro país», según Mélenchon, convencido de que a las autoridades «se les viene encima una huelga general».

Mélenchon consideró que Macron aprovechó el estado de conmoción provocado por el atentado terrorista de corte racista de la víspera en Trappes (afueras de París) para cambiar el itinerario de la protesta por la capital francesa, lo que, según él, generó confusión entre los manifestantes.

«Todo está preparado para provocar una explosión» y que se produzcan «disturbios», dijo y cuestionó el despliegue de militares para proteger edificios públicos y las recomendaciones de las autoridades a los comerciantes para que recurran a servicios privados de seguridad, que a su juicio contribuyen a aumentar la tensión. «Están haciendo absolutamente todo para provocar un incidente», insistió.

A la par, pidió a los manifestantes mantener la calma, escuchar las instrucciones de los sindicatos y preservar la disciplina colectiva «para que todo transcurra bien».

Italia: costo de la vida, gasto militar y choques con la policía

Miles de personas, en su mayoría jóvenes, se manifestaron este sábado en las principales ciudades de Italia contra el encarecimiento de la vida, el precio de la vivienda, la guerra y el gasto militar, en una jornada marcada por el fuerte dispositivo policial desplegado tras los disturbios del fin de semana pasado en Milán.

Las manifestaciones recorrieron ciudades como Roma, Milán, Turín, Nápoles, Bolonia y Florencia bajo una estrecha vigilancia policial, con controles en estaciones y el blindaje preventivo de zonas comerciales. Choques entre manifestantes y efectivos antidisturbios se registraron en varias localidades, con picos de tensión en Bolonia y Turín.

En esa última ciudad, entre las pancartas pudo leerse «Han reducido al pueblo al hambre» y un grupo de manifestantes prendió fuego a una gran fotografía de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. En Milán, los estudiantes marcharon escoltados en todo momento por agentes antidisturbios.

En Roma también se reportaron enfrentamientos entre manifestantes y policía, que empleó camiones equipados con cañones de agua a presión para dispersar a los manifestantes.

«Somos todos antifascistas», decían pancartas en Milán, donde un joven manifestante declaró a EFE: «Hoy protestamos contra el encarecimiento de la vida y contra un Gobierno que destina dinero a las armas, pero no a la educación, a los barrios periféricos ni a la gente que realmente necesita ayuda».

«La presencia de la policía hoy nos hace entender cómo interpreta el Gobierno el malestar de la población. La única respuesta que el Gobierno de Meloni es capaz de dar a las protestas, a los movimientos sociales y al malestar de la gente es esta», afirmó.

El rechazo a las inequidades del capitalismo, el apoyo a la causa del pueblo palestino y la condena al genocidio perpetrado por Israel también estuvieron presentes en las concentraciones en Italia.

«De España a Portugal, huelga general»

En Portugal, miles volvieron a salir este sábado a las calles de varias ciudades para protestar por la crisis de vivienda y la falta de soluciones del Gobierno tras más de una semana de manifestaciones y acampadas en las que también ha habido reclamos estudiantiles, así como para defender la convocatoria de una huelga general ibérica el 11 de noviembre.

«De España a Portugal, huelga general» fue una de las consignas más repetidas en la Avenida Liberdade, en Lisboa. Los sindicatos no han confirmado si se sumarán o no a la huelga general convocada en España con motivo de la crisis de vivienda para el próximo 11 de noviembre, pero han dejado la puerta abierta a esta «huelga ibérica».

Otra consigna y frase en pancartas fue «La vivienda es un derecho, no un lujo».

«Tenemos una crisis de vivienda muy grave, tenemos los salarios mínimos muy bajos, en Portugal es muy difícil alquilar o comprar una casa mientras cada vez hay más desahucios, más alojamientos turísticos», dijo a EFE una manifestante.

España: del desahucio de Maricarmen a la vivienda, pensiones y educación

En España, otra jornada de protestas ha reunido este sábado a unas 25.000 personas en defensa del sistema público de pensiones y en rechazo a la privatización en plena precampaña para las elecciones del 29 de noviembre.

Convocada por la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (Coespe), la manifestación reclamó medidas para garantizar el poder adquisitivo y reforzar la protección de los pensionistas.

La portavoz nacional de Coespe, Francisca López, exigió que las pensiones se revaloricen conforme a la inflación real, pues las subidas actuales no compensan el incremento del coste de la vida y el encarecimiento de la canasta básica.

Paralelamente, cientos de familias se reunieron frente a la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades en Madrid en apoyo a la huelga indefinida por la educación pública no universitaria de la región de Madrid, iniciada el 14 de octubre y en la que miles de docentes llevan manifestándose siete días.

Las principales demandas de la huelga son la reducción de horas lectivas de 19 a 17 en educación secundaria, formación profesional y régimen especial, y de 25 a 22 en educación infantil y primaria. Además, la reducción del ratio de alumnos por clase y el alza salarial.

En la capital española, la acampada cumple su cuarta semana. La movilización ciudadana continua, que empezó a finales de septiembre en repudio al desahucio de Maricarmen, de 87 años, que murió días después en el hospital, devino en protesta por el derecho a la vivienda y contra la especulación inmobiliaria que aplasta a los inquilinos.

Fuente: teleSUR