Las movilizaciones contra los ataques a la educación pública y la ley del suelo de Ayuso que da vía libre a los pelotazos urbanísticos copan una Puerta del Sol tomada por la lucha por la vivienda.

(El Salto) España – Con esta marcha, el movimiento docente retoma las movilizaciones del pasado curso, que incluye  todos los niveles educativos salvo la universidad. Reclaman ratios que “permitan una atención individualizada y un acompañamiento de calidad”, plazas, personal y salarios dignos para la etapa 0-3, más recursos para educación especial, la recuperación del poder adquisitivo del profesorado y el fin de la “segregación escolar” con el reclamo de una educación pública que garantice la igualdad de oportunidades para toda la población. 

La mañana comenzaba en Sol con un taller sobre acción directa, la organización de los turnos de limpieza, asambleas y la organización de la agenda del día, con actividades para niños, talleres de pancartas y presentaciones de libros. El momento clave de la jornada: la llegada de los manifestantes por la educación pública.

La manifestación educativa de este domingo, que ha reunido a más de diez mil personas, está concebida como una demostración de fuerza de cara a la huelga convocada en todas las etapas para el 14 de octubre. La huelga, que fue acordada por la comunidad docente el pasado mes de junio en una asamblea unitaria, está impulsada por casi una decena de sindicatos, desde CCOO, UGT y STEM hasta CGT Enseñanza Madrid, la sección sindical de CNT en la educación pública, Solidaridad Obrera y el Sindicato de Estudiantes. También promueve la huelga la Asamblea Menos Lectivas, movimiento surgido en 2023 contra los recortes, que se encuentra en el epicentro de las movilizaciones que han tenido lugar a lo largo de los últimos años, así como los colectivos Queremos FP y Educación Especial Digna.

La acampada del 26S comenzó con una treintena de tiendas de campaña, instaladas entre carreras y a toda prisa ante la mirada asombrada de la policía, que pedía instrucciones a sus superiores por teléfono. La llamada para acudir con tiendas y víveres al km 0 difundida a través de las redes sociales, WhatsApp y Telegram dio resultado: en menos de una hora había miles de personas que rodeaban y protegían con su cuerpo un campamento que se había vuelto indesalojable, con más de 150 tiendas y una decisión: no abandonar la plaza, al menos, hasta el martes 29 de septiembre, cuando el Consejo de Ministros debe aprobar el llamado “Decreto Maricarmen”. 

No se trata (solo) de Maricarmen: una gran manifestación presiona al Gobierno para que salga de su parálisis

Miles y miles de personas han marcado un nuevo hito en la lucha por la vivienda. Ha sido por Maricarmen, vecina de 87 años del distrito madrileño de Retiro desahuciada el pasado 23 de septiembre, pero no solo por ella.  Tenía razón la presidenta regional de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en que Maricarmen es un caso más, pero no en la cifra: de no haber intervenido el Sindicato de Inquilinas de Madrid y miles de personas que acudieron en su apoyo, su caso habría engrosado el listado de los cientos de miles de desahucios invisibles que se producen por no poder pagar los aumentos del alquiler.

La propia Maricarmen reconocía que no se trataba solo de ella, emocionada y con la voz temblorosa, en un vídeo grabado desde el hospital, donde permanece desde hace tres días: “Quiero que lo que me ha pasado a mí no le pase a otras personas, para que la gente luche, para que se cambien las leyes injustas que han permitido mi desahucio”. 

Maricarmen es una más, pero su historia contiene suficientes elementos emocionales y de identificación para movilizar a decenas y decenas de miles de personas que no lo hacen habitualmente en todo el Estado.

“Ni una Maricarmen más” es el lema elegido por el Sindicato de Inquilinas de Madrid para la manifestación de este sábado 26 de septiembre, que se inició en la Puerta del Sol cerca de las 18:30h y tiene previsto pasar por el Ayuntamiento de Madrid y el Congreso de los Diputados. Un recorrido que no tiene nada de casual: quedan así marcados los responsables para los convocantes de este y otras decenas de miles de desahucios que no se han podido evitar. 

“No he logrado defender mi casa. Pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, decía Maricarmen desde el hospital. “Lo que quiero es que este problema con los fondos buitre se elimine de una vez”, añadía. Con esta filosofía, el movimiento de vivienda, apoyado por un amplio abanico de organizaciones sindicales, vecinales, sociales y políticas, ha elevado la presión para que el Gobierno apruebe en el siguiente Consejo de Ministros del martes 29 de septiembre el postergado decreto de vivienda.

Este decreto debería incluir, según las exigencias del sindicato, medidas estructurales para impedir los desahucios, la limitación de los alquileres de temporada y por habitaciones, la congelación de los precios actuales del alquiler, la aprobación de prórrogas efectivas y la renovación automática de todos los contratos “para que pasen a ser indefinidos, como ya ocurre en Inglaterra”. Si el Ejecutivo no aprueba el que llaman el Decreto Maricarmen, la “continuidad del Gobierno no tiene sentido”. Desde el sindicato instan a CCOO y UGT, que apoyan la manifestación de este sábado, a que convoquen una huelga general si el decreto no sale adelante: “¿Cuántas Maricarmen más hacen falta para que los partidos de verdad reaccionen? ¿Cuántas Maricarmen más hacen falta para que los sindicatos laborales convoquen una huelga general?”.

Las 12 movilizaciones originales convocadas el mismo día del desahucio de Maricarmen se extendieron rápidamente y ya son 40 las localidades que se han manifestado para exigir al Gobierno central medidas reales para bajar los precios y acabar con los desahucios de hogares vulnerables.