Igualdad e Interior piden a administraciones y ciudadanía aumentar la vigilancia; la mitad de las mujeres había denunciado y las expertas insisten en la necesidad de mejorar las valoraciones de riesgo y la detección precoz de la violencia.

(Ana Requena y Ana Ordaz – eldiario.e) España – A María Elena, de 34 años, le faltaba una semana para salir de cuentas. Estaba embarazada de una nueva pareja y se encontraba con los dos hijos adolescentes que compartía con su ex. Fue este hombre el que el pasado miércoles por la tarde la mató, delante de sus hijos. La hija adolescente llamó a emergencias para contar lo ocurrido. Los sanitarios que acudieron practicaron una cesárea de urgencia, pero finalmente María Elena y su bebé murieron. El asesino, de 52 años, tenía unos antecedentes por violencia de género que databan de 2009. Fue detenido por la Guardia Civil.

Unas horas antes, otro hombre había matado a su mujer, de 45 años, en Bilbao. Unas horas después, un hombre de 37 años asesinaba en Madrid a su pareja de 20 años. Y otro varón, de 22, era detenido en Benidorm después de que su pareja cayera desde un sexto piso.

Sucede periódicamente, pero esa certeza no resta gravedad a la situación ni evita el dolor y la consternación que conlleva. De vez en cuando, en periodos cortos de tiempo, se concentra un elevado número de asesinatos machistas. Es lo que ha sucedido desde que comenzó diciembre: diez hombres han asesinado a sus parejas o exparejas mujeres. Los crímenes de otras dos mujeres se investigan como violencia de género.

El balance es de 12 mujeres asesinadas en 29 días (diez casos confirmados, dos en investigación), cuatro de ellas en las últimas 48 horas. No existe una explicación fácil para este trágico repunte, pero sí algunos factores que confluyen y que aumentan el riesgo durante estos días. Un hecho añade gravedad a lo sucedido: al menos la mitad de las mujeres asesinadas había denunciado. Algo falló.

“En el caso de las mujeres que no denuncian es un fracaso del sistema porque no hemos sido capaces de que quien vive la violencia busque ayuda o atención”, diagnostica el exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente. “Quiere decir que el sistema es parte del problema, que no tenemos los instrumentos necesarios para romper esas dinámicas. Pero cuando son ellas las que adoptan una posición crítica y rompen con las dinámicas para denunciar y salir y el sistema falla, es muy grave. Estás generando una confianza que se rompe. Quiere decir que no hemos hecho todo lo que podíamos hacer”, añade. 

Después de una denuncia debe existir una valoración del riesgo. Y es esa valoración del riesgo la que en ocasiones falla. La abogada especializada María Ángeles Jaime de Pablo, expresidenta de la Asociaciones Themis, explica que en la mayoría de ocasiones solo se hace la valoración policial, que es la que luego queda registrada en el sistema Viogén (donde están incluidas todas las víctimas que denuncian). “Tiene una eficacia limitada, solamente coge los datos de la entrevista que le hacen a una víctima, muchas veces en estado de shock”, critica De Pablo. Es por eso que todas las expertas llevan años reclamando que sean los juzgados los que lleven a cabo la valoración del riesgo al agresor, un instrumento más eficaz.

Estas valoraciones forenses del riesgo están a disposición de los órganos judiciales para ayudar a los jueces a decidir sobre la protección de cada víctima. Sin embargo, los datos del Ministerio de Justicia muestran que su uso residual: en 2019 solo se hicieron 2.152 estudios de este tipo, mientras que ese mismo año se dictaron 51.790 sentencias por violencia de género. “Estamos constantemente pidiendo que exista y se use este recurso a disposición de los juzgados para valorar el riesgo y modular la protección”, se queja De Pablo, que explica que una valoración del riesgo lo más aproximada posible serviría para decidir qué es más adecuado en cada caso; una orden de protección o alejamiento, un dispositivo telemático para el agresor o incluso la prisión preventiva.

Según los casos confirmados hasta ahora, este año 48 hombres han asesinado a sus parejas o exparejas y 38 menores han quedado huérfanos. Desde 2003, año en el que empezó el recuento oficial de víctimas, hay 1.182 mujeres asesinadas por violencia machista. Los huérfanos ascienden a 377 menores desde 2013.

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